La condición humana, por Aglaya Kinzbruner
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Mark Twain popularizó una frase que tiene varios posibles creadores, entre ellos el famoso primer ministro británico Benjamin Disraeli, a saber: «Existen las mentiras, las mentiras malditas y las estadísticas».
Explicamos. Cuando, por ejemplo, se supo y se hizo público a través de su hija Carol en el año 2008, aunque admitiese que los primeros síntomas habían empezado a aparecer ya en el año 2000, que su madre, la famosa ex primera ministra Margaret Thatcher, tenía la enfermedad de Alzheimer, que causó su muerte en el 2013, no faltó quien atribuyese a esa enfermedad la cruel decisión del hundimiento del ARA General Belgrano durante la guerra de las Malvinas, ¡en plena zona de exclusión!
¡Menor sorpresa hubiera causado un tsunami en pleno Canal de la Mancha!
Por supuesto, esta acusación, pronto acallada, hasta tuvo su público entre miembros de la oposición inglesa.
¡Imposible!, declararon sus partidarios. Al tiempo de la guerra de las Malvinas, ella estaba totalmente lúcida, ¡prácticamente una púber de unos 56 años!
La decisión se tomó en su casa de campo en Chequers junto a su equipo de guerra y, de acuerdo con las estadísticas, el Alzheimer dura de unos 4 a 10 años.
Sí, pero no. Entonces, ¿por qué conocemos casos de personas que viven muchísimos años después del primer diagnóstico?
En el hundimiento del Belgrano murieron más de 300 jóvenes aún después de haberse retirado del área de exclusión.
Es uno de los primeros síntomas del Alzheimer, la pérdida de la afectividad.
En cuanto a medidas de una guerra no declarada en Venezuela, tenemos experiencia reciente de quien usa la hipérbole como quien usa una metralleta y también la metáfora –todos bailan en la calle de la felicidad–.
Como quien no quiere la cosa, también nos hemos percatado del uso de un misterioso mantra dividido en tres oraciones que comienzan con la recuperación económica y terminan con la transición, mientras esa justamente debió ser la primera.
La condición humana más frecuente es esa, la del fracaso. Debiéramos siempre estar preparados para esa posibilidad.
Vamos a dar un ejemplo de esto con las videncias psíquicas de una clarividente americana, que tantas veces acertaba como se equivocaba.
Un día aseveró con toda seguridad que Nixon ganaría las elecciones y que un presidente americano sería asesinado.
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Causó tanta impresión esa videncia imposible que pasó a llamarse La Falacia de Jeane Dixon.
Adivinar qué pueda suceder en Venezuela es muy difícil. Solo nos referiremos a un refrán llanero: ¡Mapurite sabe a quién pea!
Aglaya Kinzbruner es narradora y cronista venezolana.
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