Una nueva etapa para Venezuela comienza por sus instituciones, por Stalin González
En Venezuela, hablar de transformación democrática después de tantos años de deterioro institucional obliga a pensar en todo aquello que debemos recuperar como sociedad y en la manera en que queremos relacionarnos como ciudadanos.
Durante demasiado tiempo, millones de venezolanos han sido testigos de cómo las instituciones dejaron de representar un espacio de protección y comenzaron a formar parte de sus dificultades. De esta forma, las personas perdieron su confianza en el Estado y en las vías establecidas para resolver los problemas públicos.
Recuperar esa confianza es una de las grandes tareas que tiene Venezuela por delante. Las instituciones deben volver a ser espacios donde el ciudadano encuentre respuestas, garantías y respeto.
Las decisiones que se toman en un despacho u oficina tienen repercusiones en miles e incluso millones de personas, por eso no se puede ignorar a la gente. Por el contrario, cuando esos espacios funcionan, la política recupera su razón de ser, es decir, servir como instrumento para resolver los problemas de la sociedad.
Hay una generación entera que ha vivido y crecido viendo cómo muchas de esas posibilidades se reducían. Jóvenes que estudiaron con dificultades, familias que tuvieron que modificar sus proyectos y trabajadores que aprendieron a sobrevivir en medio de una economía que durante años les impidió planificar.
Millones de venezolanos también tuvieron que marcharse buscando oportunidades que sentían cada vez más lejanas dentro del país. La reconstrucción democrática tendrá que mirar esa realidad de frente. Venezuela necesita recuperar las condiciones que permitan a sus ciudadanos proyectar nuevamente sus vidas. Para alcanzar ese propósito hará falta mucha política.
Política entendida como capacidad para conversar, construir acuerdos y encontrar soluciones incluso entre quienes mantienen diferencias profundas. Eso es contar con madurez para entender que, de lo contrario, jamás lograremos nuestra meta. Venezuela necesita superar años de enfrentamientos y comenzar a resolver sus problemas mediante acuerdos que puedan sostenerse en el tiempo.
Sin embargo, el entendimiento requiere señales concretas. La confianza entre los venezolanos y sus instituciones tendrá que recuperarse mediante decisiones que puedan ser observadas por todos.
Las garantías electorales, la situación de los presos políticos, la participación ciudadana y el respeto a los derechos fundamentales forman parte de esa reconstrucción. Estos pasos son los que pueden mostrar un avance real, más allá del discurso.
También será necesario recuperar el valor de las instituciones como espacios independientes. Un país necesita organismos que puedan cumplir sus funciones con profesionalismo, servidores públicos que respondan ante la ciudadanía y reglas que permitan saber qué esperar del Estado.
Esa previsibilidad resulta fundamental para quien quiere invertir, trabajar, estudiar, emprender o simplemente vivir con tranquilidad. Sin reglas claras, la incertidumbre nos perjudica a todos.
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Hay mucho por reconstruir. También existe mucho que podemos construir. Cada institución que vuelva a funcionar, cada derecho que recupere sus garantías, cada joven que encuentre una oportunidad y cada familia que pueda volver a planificar su futuro serán señales de que Venezuela comienza a recuperar el rumbo.
Ese es el desafío que tenemos delante. Y cuanto antes empecemos, podremos llegar lo más pronto posible a esa meta.
Stalin González es político, abogado y dirigente nacional del partido Un Nuevo Tiempo. Diputado de la Asamblea Nacional
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