Fernando Rodríguez: El erotismo ha sido muy poco abordado en las artes
Fernando Rodríguez presenta Oscuro y Eros, su tercer poemario, un diálogo entre la finitud y el deseo donde el filósofo y ensayista venezolano aborda temas metafísicos y eróticos con una lucidez sin retórica ni impostura. En esta conversación, el autor reflexiona sobre cómo la poesía le permite explorar la muerte, la existencia y la sexualidad
Oscuro y Eros es el más reciente trabajo de Fernando Rodríguez (Caracas, 1942). En este libro el filósofo, ensayista y crítico presenta un diálogo entre dos registros poéticos: en uno aborda el tiempo, el desgaste, la finitud y la muerte; en el otro, el deseo, el cuerpo. «Dos modos de habitar una misma lucidez: la de quien escribe sin consuelo, sin retórica y sin impostura. Una obra de pensamiento encarnado», señala la nota de prensa.
Los escritores Edda Armas (Talismanes para la fuga) y Alfredo Chacón (Actos de habla) fueron los encargados de presentar este texto, el pasado 18 de febrero, en la Librería El Buscón del Trasnocho Cultural. La actividad contó con la presencia del autor, quien leyó algunas páginas de este, su tercera publicación de poesía. Le anteceden Ópera prima (2010) y Salario común (2016).
Fernando Rodríguez es una de las voces intelectuales más lúcidas y persistentes del pensamiento venezolano contemporáneo. Licenciado en Filosofía. Director de la Escuela de Filosofía de la UCV (1984 – 1987) y profesor invitado de la Universidad Nacional Autónoma de México en 1988. Director de la Cinemateca Nacional (1996–2001), del Centro Nacional Autónomo de Cinematografía (1997–1998) y de la Biblioteca Nacional (1996–2000). Entre 2010 y 2014 fue asesor editorial de Teodoro Petkoff en el diario TalCual, donde también ejerció como editorialista.
La entrevista-conversación que leerá a continuación es producto de tres llamadas telefónicas. La primera fue para la invitación al acto en la librería caraqueña; la segunda, para concertar el envío del poemario; la tercera, para hablar de algunos de los temas que aborda en Oscuro y Eros.
–Francisco Rodríguez: ¿Qué te pareció?
–TC: La entrevista es para usted (risas). Pero digamos que ya entiendo estas palabras de Edda Armas: «Empaticé menos con algunos de los poemas de Eros, al conflictuarme un poco la manera como la mujer y la relación con ella está representada».
–FR: Bueno era como un experimento raro. No sé. Es extraño, pero (el sexo) es un tema que no se toca, ¿no? Siendo tan relevante. Son pocos los libros que tocan el tema sexual de forma explícita.
–TC: ¿Cuándo comenzó a escribir los poemas tenía presente esto?
–FR: Sí. En general me atrevería a decir que tampoco ha sido muy abordado en las artes. Se ve poco en la literatura, la pintura o el cine. Volviendo a la poesía, que yo conozco un poco, lo que se llama erótico es mas bien algo amoroso. Algunas cosas de (Pablo) Neruda, que se supone… pero no son propiamente eróticas. Entonces, dije: «¿Por qué no?». Hay unos cuantos que son censura C, pero de resto no tienen… A veces son llorones, diarios de un viejo que… que bueno. También en Eros hay algo de eso que llaman «viejo verde», porque cuando uno ve que ya la noche se acerca trata de recordar la vida y siendo el sexo tan central en la vida, tan vital; piensa en eso.
–TC: Pasemos ahora a Oscuro, ¿apeló al Fernando filósofo para escribir los poemas que están en la primera parte del libro?
–FR: En general son temas filosóficos o tópicos filosóficos, de cierta filosofía metafísica, existencialista… Son poemas oscuros, tristes, dolorosos. Hubo un momento que me fastidió la filosofía y dije: «No voy a seguir viendo si en el diálogo tal de Platón el concepto de eidos es distinto al del otro diálogo…» Ese trabajo erudito dejó de interesarme. Pero, por ejemplo, la muerte, que es un tema filosófico de antaño, lo puse en poesía. La muerte, la existencia, la soledad son temas que también he trabajado en los otros dos libros, pero no desde la filosofía. A mi edad creo que el tema de la muerte se hace más agudo, uno no piensa mucho en la muerte a los 30 años pero sí cuando tiene 80. A lo mejor este es mi último suspiro, como decía Buñuel (Luis).
–TC: En Oscuro también se refiere a la página en blanco y al legado, ¿Qué tanto se enfrenta a la página en blanco?
–FR: Yo escribo poesía sin ninguna disciplina. Ni sé bien cómo. Es una cosa que viene de golpe. No soy de esos poetas que dicen que están meses frenados en un poema. Yo publico todos los domingos la columna de Opinión y ahí sí tengo una disciplina bastante rigurosa. Pompeyo Márquez -que fue mi gran amigo- un día me dijo: «Un columnista no falla nunca, ¿oyó?». Y eso me quedó. A veces no tengo tema, no se me ocurre nada, pero siempre sale algo. Es casi un hábito. En el caso de la poesía me pasa lo contrario: me viene de repente. Uno es un deber sistemático; el otro, viene sin llamarlo.
–TC: En cuanto al tema del legado, ¿no cree que hoy quienes dejan legados sí llegan a ver algo de su obra, de lo que dejan antes de morir?
–FR: Es muy nihilista ese poema, es el más nihilista. En general, el muerto no disfruta de los aplausos. Es muy triste porque en el fondo todos luchamos por algo, por el país, por la ciencia… Pero de repente se acaba y ya.
–TC: ¿En qué está trabajando actualmente?
–FR: Estoy bastante enfermo, con enfermedades graves. Pero tengo el proyecto de publicar un libro recopilatorio de varios de mis artículos en prensa. Aún estamos viendo porque son muchos. Debo tener como 800 artículos. Yo comencé a escribir a los veintitantos años y no he parado. Hice mucha crítica de cine, también sobre política. He escrito tanto que no sé cómo unirlos ni dónde están (risas). No me encargué de guardarlos. Me tengo que poner en eso. A lo mejor me da tiempo y logro verlo, leerlo.

Fernando Rodríguez también es autor del ensayo Teodoro Petkoff y la izquierda democrática (Ildis, 2022). Ha publicado cerca de un millar de artículos en revistas y medios culturales, entre ellos Cine al Día, y colaboró también con el suplemento Papel Literario entre 2000 y 2010. Actualmente escribe en las páginas de Opinión de El Nacional y TalCual.
–TC: Quitando los contratiempos que esto pueda tener, ¿cuáles años o cuál etapa de su vida le gustaría reunir en el libro?
–FR: Tomaría dos años de ensayos políticos recientes, en los que hablo de esta tiranía que hemos vivido y vivimos. Están más vivos…
–TC: Posiblemente también más pertinentes para los tiempos que está atravesando el país
– FR: Sí, porque no hay muchos libros y hay la sensación de que se ha discutido poco, se ha reflexionado poco sobre estos años de dictadura que nos acabó la vida a muchos. Yo perdí a mis hijas, que se tuvieron que ir del país porque no conseguían trabajo. Este régimen acabó con todo. Fíjate que en cultura ya no hay casi nada. En cierto momento Caracas fue una ciudad importante en artes plásticas, había cantidad de librerías, galerías y el museo de Sofía (Imber) era de primer mundo. Había cosas. Todo eso se fue apagando.
Oscuro y Eros, primer libro de poesía de la Editorial Monroy, está disponible en las principales librerías de Venezuela. También se consigue en la página web de la editorial.
Editorial Monroy es una editorial independiente dedicada desde el año 2014 a la publicación de libros de fotografía. En 2021 incorpora su Colección de Narrativa Contemporánea, dedicada a la novela corta, inédita, de escritores consagrados y jóvenes talentos que viven fuera y dentro de Venezuela. Ana Teresa Torres, Juan Carlos Méndez Guedez, Carolina Lozada y Antonio López Ortega; entre otros, forman parte de su catálogo. VRR
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