Yanquis go home, por Fernando Rodríguez
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La verdad es que no es hora de ponerse a sopesar la invasión gringa una noche de enero para llevarse a Maduro y su mujer a un tribunal de New York. Por lo pronto hay que decir que necesitaron, carajo, un tremendo ejército antes, durante y después para llevarse a la amorosa pareja, de dos.
La historia algún día hablará del acontecimiento, no demasiado, porque será inacabable la tarea de echar los cuentos de Trump de uno de los seres más descomunalmente monstruoso de Norteamérica y otros espacios. Pero sí pedir que se ponga un poco de orden en la llamada transición.
El único que conocemos es el de Marino que son tres etapas (¿Por qué no cuatro o media docena?) que nada dicen y lo que hacen es enredar lo de por sí muy enredado. Enredado es haberle dejado a los malvados de la película el gobierno de la colonia, así sea con vigilancia del mismísimo King y sus lacayos.
O el trato dado a la única facción opositora real, que obligó a su jefa al poco elegante gesto de regalarle la medalla del Nobel y hasta prometerle congeniarse con la presidenta encargada, de la cual deben alejarla todos los odios y desprecios (y viceversa). Es cierto que almorzó con MC, pero dicen que con muy poco boato. Un amigo mío, hombre refinado, dice que Trump lo que come es hamburguesas cada vez que puede.
Resulta que los venezolanos malvados, que antes del épico bombardeo de Caracas —sus techos rojos y sus verdes colinas— éramos prácticamente casi todos (apasionados del Tren de Aragua y asesinos de miles de gringos con la droga que, estos, ingenuos y devotos eran prácticamente obligados a consumir); esos mismos venezolanos son ahora colaboradores eficientes y confiables, hasta los torturadores y posiblemente campeones mundiales de la corrupción, que están en sus puestos, muy sí señores.
Hoy leí por primera vez que uno de los líderes mayores del VV, partido de MCM, (a diferenciar de VP, Voluntad Popular de Leopoldo), un petitorio que se sometan a la justicia a Diosdado y a Vladimir Padrino por razones que sería inagotable describir. Digamos de paso que ambos ocupan hoy los ministerios fundamentales para la defensa y seguridad del país.
Ves qué enredo Donald y eso que apenas estamos en la primera etapa. Reconozco que lo muy menguado de la oposición tiene lo suyo en este estrellato de los chicos y chicas de Chávez y Maduro. Habrá que hacer gimnasia para crecer y para otros fines también, dicen que la oposición que no es se ha vuelto de un derechismo que se acerca al neofascismo.
En España, donde abundan políticos e intelectuales connacionales, los izquierdistas los llaman la gusanera de Madrid. Por supuesto para ti no es problema, Donald, es un mérito. Pero sería conveniente una cierta variedad. Tú tienes a los comunistas demócratas que le ponen sabor al juego, tipos que hasta le gusta Harvard y Columbia, la ciencia, e incluso la literatura esa incomprensible.
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Pero aquí tú has hecho una mescolanza que ni te digo, lo que indica que te gusta también la variedad y el conflicto, pero solo te pido que simplifiques un poco. Como hiciste en esta semana con Petro, estupendo tipo, algo alocado pero tú tampoco eres un modelo a seguir.
Se contentaron después de mucho agredirse y a pesar de que el rechazó las hamburguesas por unos tacos exquisitos que traía en su morral y que te ofreció vanamente. Ves cada cual en su lugar. Por eso cuando puedan o deban váyanse a casa y llévense las bombas y el arma secreta y los centenares de aviones. Y si es posible no vuelvan, ni por el petróleo.
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