Una luz en los escombros, por Fernando Luis Egaña
Cuando digo escombros, no me refiero solo a la devastación producida por los sismos y por la negligencia criminal del poder, antes, durante y después de estos.
Me refiero también a los escombros en que se encuentra el país en todos sus órdenes políticos, económicos y sociales, agravados hasta el extremo por la tragedia de los terremotos.
En tan oscuro panorama brilla una luz poderosa. La luz de la solidaridad social. La gente se puso en movimiento para ayudar en circunstancias tan atroces. Se multiplicaron los centros de acopio y los grupos de rescatistas de buena voluntad.
El papel de la Iglesia fue y es fundamental. Una verdadera Iglesia en salida, como decía el papa Francisco, dedicada a ofrecer lo mejor de sí en ayuda a millares de necesitados.
El pueblo solidario se convirtió en un hospital de campaña. Sin pedir nada a cambio. Reclamando que los dejaran trabajar. Arriesgando la propia salud y hasta la vida por las víctimas sufrientes.
Esa luz que ilumina el heroísmo popular no se puede apagar, como pretenden los mandoneros de la hegemonía. Todo lo contrario, nos tiene que hacer ver las sendas del camino para reconstruir la patria, una iluminada por la solidaridad, la justicia y la libertad.
Fernando Luis Egaña es abogado (UCAB). Exministro de Información.
*Lea también: La cuestión de los inmigrantes, por Fernando Luis Egaña
TalCual no se hace responsable por ni suscribe las opiniones emitidas por el autor de este artículo





