Un llamado a la regeneración ética y social, por Estilito García
Un llamado a la regeneración ética y social, por Estílito García
¡Propósito!
(Esta palabra lo condensa todo).
– Es reflexiva: Te obliga a mirar hacia adentro y cuestionar el verdadero motivo detrás de cada una de tus acciones.
– Es motivacional: Enciende un fuego inmediato al recordar la meta final y el impacto real de tu esfuerzo.
– Es comprometedora: Elimina cualquier excusa, atando tu voluntad con un deber ineludible hacia el futuro.
Bajo estas premisas, luego de la tragedia y extremadas consecuencias dejadas con ocasión del doble terremoto del pasado 24 de junio; con enseñanza o impronta obligada por el descomunal «latigazo» de la naturaleza, todos los venezolanos entramos y estamos llamados a permanecer en una dimensión de «apresto cívico» ineludible: «Estado de preparación y organización de la sociedad junto a las instituciones ¡normalizadas! a fin de ejecutar funciones ante la emergencia, con altos niveles de determinación y en alerta permanente, especialmente para la movilización ante amenazas y golpes a la soberanía».
Todos, «hasta el gato», sin pretextos de ninguna naturaleza, sin distingo de posición social o política o de lugar donde se encuentre (nadie es superior a nadie, vale decir, las arrogancias e imbecilidades, vengan de donde vengan, elitistas o no, son sancionables y quedan estrictamente prohibidas).
Emprender el mayor propósito jamás puesto en nuestro camino como Nación y como Pueblo es imperativo…
Esto es: en primera instancia, ocuparnos en asistir a las víctimas de la tragedia y de la reconstrucción de las zonas devastadas.
No obstante este primario propósito, el «latigazo» nos está increpando y diciendo que hay una primera condición a desarrollar: reconstruirnos nosotros mismos, entendido esto como un proceso personal de cambio, crecimiento y empoderamiento que surge tras una crisis.
Lo cual también implica evaluar rigurosamente el insoportable pasado que no deja de serlo, rechazar y arrojar decididamente lo que no sirve y tomar decisiones conscientes para formar una nueva versión más fuerte, poderosa y decisoria de uno mismo.
La meta final
Concordamos al decir que un Gran País no son sus riquezas y sus potencialidades naturales, eso son ventajas que providencialmente en un territorio pueden existir, lo cual sin lo mejor de lo mejor de su gente no vale nada; esto significa que un concepto real de país es su gente, sus niveles de preparación y capacidades para realzarlo y progresar; pero principalmente, son sus niveles de conciencia, determinación y entrega para defenderlo lo que lo hace grande y verdadero como Nación…
De tal modo entonces, vistas todas las circunstancias que nos rodean y nos han rodeado durante muchos años; merecer, tener y Ser País es defenderlo de quien sea, es defender la Justicia y la Verdad frente a la corrupción, la mentira, la falsedad, la hipocresía, la manipulación, el destrozo, el abandono y, conclusivamente, defenderlo de la arbitrariedad, la maldad y el abuso de poder.
Los embates de la naturaleza, aun siendo indeseables, son, como dijimos, «latigazos» que nos sacuden y nos destapan la visión…
Nos aprestan para asumir el deber que nos impone el más grande don y propósito divino que Dios dejó a la humanidad: libertad, dignidad y autenticidad…
Seamos merecedores de su bondad.
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