Reconstruir Venezuela con instituciones, inversión y reglas claras, por Stalin González
Venezuela necesita volver a producir. Necesita inversión, empleo, servicios públicos que funcionen y una economía capaz de ofrecer oportunidades a los venezolanos.
El acuerdo petrolero con Estados Unidos abre una posibilidad importante para recuperar nuestra industria energética y atraer capital hacia un sector que durante años sufrió abandono y destrucción de capacidades.
Un sector del cual dependemos tanto. Sin embargo, esa oportunidad exige algo mucho más profundo que aumentar la producción de petróleo. Exige institucionalidad.
Durante más de cien años, Venezuela ha vivido alrededor del petróleo. La renta petrolera moldeó nuestra economía, política, sociedad y relación con el Estado.
Lamentablemente, pese a los avances que hubo a lo largo de las etapas del siglo XX, nunca conseguimos diversificar nuestra economía. Nunca logramos convertir la renta petrolera en una estructura productiva capaz de sostener el crecimiento durante generaciones.
El desarrollo social llegó de manera desigual al territorio. Millones de venezolanos continuaron enfrentando pobreza y desigualdad mientras el país recibía enormes ingresos provenientes del subsuelo. Y en esto falló el Estado venezolano.
Es cierto que el petróleo puede financiar la reconstrucción de Venezuela. El petróleo puede generar inversión, empleo, infraestructura y divisas. El petróleo puede convertirse nuevamente en una fuente importante de crecimiento.
Pero es la institucionalidad la que debe darle sentido a esa riqueza. Cualquier acuerdo que comprometa la explotación de nuestras reservas necesita reglas claras, transparencia y controles.
Cada contrato debe responder al interés nacional, contar con las garantías jurídicas correspondientes y permitir que los venezolanos conozcan sus condiciones. Y hasta el momento, gran parte de lo relacionado con dicho acuerdo ha sido una gran incógnita. Hay muchas más preguntas que respuestas.
Los venezolanos tenemos derecho a saber cuánto dinero genera nuestro petróleo, de dónde proviene cada ingreso y en qué se utiliza.
Ya hemos pasado por un largo periodo de opacidad e intrigas, que trajeron consigo la corrupción, el amiguismo, la falta de profesionalismo y, por último, la crisis.
Venezuela necesita aprovechar el petróleo para construir el país que vendrá después del petróleo.
Para conseguirlo necesitamos instituciones que trasciendan a los gobiernos. Necesitamos una Asamblea Nacional con capacidad real de control.
Necesitamos una justicia independiente que garantice seguridad jurídica. Necesitamos funcionarios que entiendan que administran recursos pertenecientes a todos los venezolanos.
La Constitución establece las reglas. El Estado debe cumplirlas.
El acuerdo petrolero con Estados Unidos puede convertirse en una pieza importante de la recuperación venezolana. Pero su éxito dependerá solo de las instituciones que acompañen ese proceso.
Debemos seguir trabajando por reinstitucionalizar Venezuela, hacer cumplir la Constitución y construir un Estado al servicio de los venezolanos.
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Esa es la verdadera condición para que una nueva etapa petrolera tenga sentido y para que, algún día, podamos mirar nuestra historia y decir que finalmente aprendimos a utilizar nuestra riqueza para construir un país sostenible, productivo y próspero.
Stalin González es político, abogado y dirigente nacional del partido Un Nuevo Tiempo. Diputado de la Asamblea Nacional
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