¿Qué vaina es esa?, por Vicente Lecuna Torres
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Encontré en un medio de comunicación una nota del Gobierno Bolivariano de Venezuela sin firma y un video del canciller informando que el gobierno autorizó, para el sábado 23 de mayo en Caracas, la realización de maniobras aéreas como simulacro de evacuación por parte de la embajada de los Estados Unidos como parte de un protocolo…
Así aparece esta perla, tan inocua que pasa como transparente o inexistente.
Como venezolano sentí vergüenza el tres de enero por la llamada extracción del ocupante de la silla de Miraflores y constatar, ya era conocido, que los encargados de proteger al presidente de Venezuela eran cubanos.
La inacción militar fue pasmosa, o hubo una extraña complicidad con gran incompetencia. Más de cien muertos, ninguno de los extractores. La primera autoridad en manifestarse fue el ministro de Defensa quien habló, sin detallar, solitario y desde un pasillo.
Acostumbrados a la desinformación como política de Estado, a que lo insólito es lo sólito y que la postverdad es la verdad, ese tipo de anuncio, en tiempos donde un presidente guerrerista domina la escena mundial y batalla una compleja situación interna y externa donde puede resultar perdedor, no pasa desapercibida.
Pero qué tiene que ver Venezuela, ¿cuál es el alcance de nuestra realidad? ¿Estamos felices? ¿Lo del estado 51 es un chiste? ¿Dónde está el petróleo? ¿Y las elecciones?
En estos tiempos donde Putin y Trump coinciden, mientras los venezolanos pasan hambre, el que se enferma que busque quien lo ayude, la trágica saga de los presos continúa, la educación en suspenso y, en el interior, larga y diaria restricción de electricidad, las elecciones olvidadas en un veremos, la maniobra de unos helicópteros a baja altura en Valle Arriba es un abierto desafío a quienes disponen de 5.000 cohetes rusos tierra aire de uso personal.
Algún demente puede desencadenar una fase distinta y nueva a la supuesta transición.
A la hora de revisar la información, el régimen está retirando el anuncio y comunicado a toda vela, queda mal parado y refuerza la duda acerca de buscar un camino para el difícil y necesario reencuentro.
*Lea también: El Estado 51 y la demolición de la identidad republicana, por Xavier Padilla
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