«Puto loco», por Fernando Rodríguez
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Con el perdón de las damas esos calificativos utilizó el presidente Donald Trump para referirse a su siempre protegido Netanyahu por no poderse contener en sus ataques al Líbano –y a los palestinos, pero eso ya es su masacre consuetudinaria– y hacer risibles sus anuncios que en horas próximas se firmaría el acuerdo de paz con los iraníes, para una fallida incursión bélica que le degrada, entre otros factores, en sus opciones para las elecciones parlamentarias de noviembre.
Si a ver vamos no es que lamentemos el merecido insulto, ese y el que usted se le ocurra, lo que pasa que por estas tierras poco poderosas y civilizadas, ahora colonizadas, todavía somos más pudorosos, sobre todo ante las damas, aunque sean feministas. Donald es un maleducado que repite y repite sus hazañas verbales. Sin ir más lejos llamó hace poco «cerdita» a una periodista incómoda que lo entrevistaba.
Ya se sabía y en estas horas también ha puesto de relieve su ya famosa vocación por la mentira. En un breve lapso ha anunciado numerosas veces la inmediata ansiada firma del tratado que abriría el estrecho de Ormuz y obligaría a los ayatolas a renunciar a la Bomba. Todas las veces ha resultado falso su vehemente deseo.
Cuando esto escribo se espera un nuevo anuncio para días inmediatos. Y, por su parte, puto loco sigue bombardeando el Líbano y masacrando palestinos en Gaza y Cisjordania, a mayor gloria de Moisés, buen tipo el pobre.
Queríamos agregar, o recordar, que Donald ama desaforadamente el dinero, quizás sea lo que ama entrañablemente, ya tiene juicios suspendidos por sus desmanes contra el fisco gringo y no hay hazaña bélica que no esté acompañada por alguna conquista de una fuente de dinero para él y su ávida familia.
Por decir una, el yerno ha invadido rica y hermosa zona vegetal y marina de Albania, A-l-b-a-n-i-a, para hacer grandes y lujosos edificios, en detrimento de la ecología y del único tesoro natural del país. La gente se ha tirado a la calle para defender su mínimo tesoro natural. Los ejemplos de este tipo se pueden multiplicar. ¿Recuerdan que Donald tenía en proyecto convertir la martirizada tierra de Gaza, masacrada por Puto loco, en una paradisiaca zona turística de lujo, con un audaz proyecto de su yerno.
Bueno, Tan solo quería recordar virtudes de estos tíos que quieren para sí, y sus patrimonios, el mítico oriente. Donald ha amenazado a Irán de hacer «desparecer una civilización» si no lo obedecen. Y vaya civilización, milenios de testimonios invalorables de la aventura o desventura humana.
Todos estos cuentos que, repito, pueden multiplicarse sin límites, algunos ya en los tribunales. Puto loco quiere mantener la guerra, tanto se dice, para evitar que unos juicios en curso se terminan y lo aplasten. Donald ha querido ayudarle pidiendo piedad para tan aguerrido dirigente, capaz de matar decenas de miles de niños en el eventual balneario de Gaza.
Pero repito todos estos cuentos, por lo demás conocidos por los lectores en prensa, tienen el escondido objetivo de recordar que el caballero americano es hoy algo así como nuestro presidente a distancia y a través de una silenciosa y obediente ama de casa que realiza sus mandatos.
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Algo de color ella como corresponde a la guerra en razas decretada por Munk y su billón, que lo hace tener tanta plata como la mitad más desvalida de la humanidad, unos cuantos miles de millones de ciudadanos que la pasan mal. Vainas del capitalismo libertario.
Bueno, nada, que nos estamos codeando con la flor y nata de la humanidad. Así sean pillos o putos o locos. A lo mejor no son los primeros ni serán los últimos.
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