Política para la gente, por Stalin González
Los venezolanos hemos vivido demasiados años sumergidos en una profunda crisis política e institucional que ha terminado afectando todo: salarios, hospitales, escuelas, universidades, infraestructura, empresas, derechos humanos, entre otros.
No se trata de disputas de poder o de conflictos entre élites, tampoco es una batalla entre izquierda y derecha; se trata de una realidad que ha puesto en situación de vulnerabilidad a millones de familias, que ven cómo la incertidumbre se instala en sus hogares y el futuro se vuelve cada vez más difícil de imaginar. Estamos atravesando quizás el momento más devastador de nuestra historia republicana, y ningún venezolano escapa de esto.
Lejos de encontrar soluciones, esta crisis se ha profundizado. La irresponsabilidad política, por parte de quienes hoy ejercen el poder, ha causado estragos en las instituciones del Estado.
Hoy tanto oficialismo como sectores de la oposición se han radicalizado a un nivel que dificulta la construcción de soluciones consensuadas para salir de esta crisis. A ello se suma una coyuntura internacional tensa, marcada por intereses geopolíticos entre potencias, cuya visión aleja la resolución pacífica del conflicto e ignora cualquier interés real de la gente.
En el tablero mundial, quienes toman las decisiones descartan a los venezolanos como pieza de cambio, como una zona de influencia y nada más. No les importa equivocarse, pese a que la historia muestra el fracaso de la «política de máxima presión», porque ellos no padecen las consecuencias en carne propia. Así, solo se puede pronosticar mayor inflación, pobreza, hambre y migración.
Sin embargo, recordemos siempre que los venezolanos merecemos vivir en paz. No estamos resignados ni nos vamos a acostumbrar nunca a vivir en la miseria.
Desde nuestro rango de acción tratamos siempre de dar lo mejor de nosotros, de construir nación, de respetar los valores cívicos. Tenemos un profundo sentimiento democrático, porque entendemos que la construcción nacional solo funciona con el trabajo colectivo. ¿Es un trabajo arduo? Sin dudas, pero es la opción real que tenemos. No podemos desperdiciar más tiempo intentando tomar atajos, viviendo de falsas ilusiones.
Toda acción internacional que pretenda acompañar el deseo de cambio de los venezolanos no puede, bajo ninguna circunstancia, justificar medidas que aumenten el sufrimiento de más millones de personas. La política, dentro y fuera de Venezuela, debe estar al servicio del bienestar de la sociedad, no de intereses personales o agendas ajenas a la vida cotidiana de la gente.
Es necesario un cambio político, pero debe venir acompañado por un plan viable que dé paso a la reconstrucción del país. Hoy más que nunca es necesario reafirmar el compromiso con la Constitución, con la reconstrucción del pacto social y con el respeto al derecho internacional.
Venezuela necesita reinstitucionalizarse en todo sentido. A esto, se le suma la defensa del territorio nacional, de nuestros recursos naturales (que permitan su aprovechamiento para la inversión social) y del Estado de derecho, ese que expresa que la soberanía reside en el pueblo. Este es el camino para que regrese la dignidad y la calidad de vida a todos los venezolanos.
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Al finalizar, ser conscientes significa entender que hay un objetivo que debería unirnos a todos, más allá de diferencias políticas o ideológicas, y es el bien de todos los venezolanos. Ese es el único punto de partida legítimo para cualquier proyecto de país y la única razón válida para seguir insistiendo en una salida que no sacrifique a la gente.
Stalin González es político, abogado y dirigente nacional del partido Un Nuevo Tiempo
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