¿Peor de lo mismo?, por Fernando Luis Egaña
Sin la solidaridad social y la ayuda internacional, la tragedia sería inimaginable, muchísimo más dolorosa.
Un país devastado por los terremotos y por la negligencia criminal que agravó y agrava los efectos y consecuencias de los sismos.
Un país ya vandalizado por los mandoneros de la hegemonía.
Un país que está desesperado por un cambio de fondo.
Y entonces: ¿todo va a seguir igual o peor como es el afán del poder establecido?
El vandalismo busca que el anhelo de cambio también quede sepultado entre los escombros del futuro. No es posible que ello vaya a ocurrir.
La energía social desatada por la solidaridad popular, para dar lo máximo en apoyo de las víctimas, no creo que se difumine como lo pretende el poder despótico.
La censura y la propaganda habilidosa no han logrado desfigurar la realidad. Es demasiado avasallante. Una realidad que clama al cielo por tantos años de destrucción política, económica y social.
Los terremotos sacudieron a un país con un estado ya demolido por la depredación.
Sin la solidaridad social y la ayuda internacional, la tragedia sería inimaginable, muchísimo más dolorosa.
Y ese dolor debe transformarse en esperanza para que salgamos adelante.
El continuismo de lo mismo, o peor: una versión más asoladora, no puede tener cabida en nuestro país. Se trata de una necesidad existencial.
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Fernando Luis Egaña es abogado (UCAB). Exministro de Información.
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