No cualquier país, por Marcial Fonseca
Agradecimiento a Jordi Domínguez por la información suministrada.
Joan Garvo llegó a Venezuela en la década de los treinta; luego de un lustro, ya tenía un taller mecánico especializado en cajas automáticas. No solo las reparaba, sino que también las convertía en manuales. Por supuesto, a petición del cliente.
Cuando se presentó la tragedia de Hitler en Europa decidió que era tiempo de regresar a España. Su primer trabajo fue como instructor en la sección de codificación de mensajes en el Departamento de Seguridad del gobierno español. Sintió que sus habilidades serían más provechosas si lograba penetrar las defensas alemanas. Y luego de dos meses de preparación, se presentó en la embajada alemana en Lisboa y se ofreció a colaborar con ellos. Los alemanes lo sometieron a un riguroso interrogatorio durante más de un mes y quedaron convencidos de que el hombre era sincero, de que era un verdadero facha.
Se inició pasándoles datos, que eran verdaderos, pero nunca útiles porque siempre había un desfase con la actuación de la Gestapo; esta llegaba a los acontecimientos, después de que ellos habían ocurrido.
Cuando ya no tenía más nada que pasar, convenció a los teutones de que él ahora sería más provechoso si se dedicaba a instruir a los futuros espías. De esta manera podría continuar cumpliendo su misión. Los alemanes, luego de analizar las ventajas y desventajas y de ver el lado bueno de la propuesta, aceptaron y le pidieron que asistiera a taller para imbuirlo en la manera nazista de pensar. Por supuesto que asistiría a ese entrenamiento, fue su respuesta.
Recibió las instrucciones por escrito, estas rezaban:
«Diríjase a la sala 1-B. Ahí conseguirá el ejemplar de un periódico, El País, de Madrid, un abanico y la novela El espía que surgió del frío, de John le Carré. Su misión es encontrar el lugar y fecha de nacimiento de Miguel Primo de Rivera, es decir Jerez de la Frontera, 8 de enero de 1870, que está escrito a mano en uno de los objetos colocados en la sala mencionada arriba. Pista: En el país está lo buscado».
Sin pensar mucho, empezó a leer la novela, luego de siete horas de lectura no averiguó nada, así que decidió diseccionar el periódico. Se dio cuenta de que debió haber empezado por ahí ya que estaban en la Europa española. Una vez escudriñado todo, nada. Se dedicó al abanico, aunque sin mucho ánimo y transcurridos unos breves minutos, abandonó la inspección, supuso que estaba ahí como un relleno inútil.
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Tuvo que admitir que no tenía idea de en dónde estaba el mensaje. El instructor tomó el abanico, simuló echarse viento, luego se lo entregó desplegado y le pidió que lo examinara minuciosamente. Y descubrió en la parte central la fecha que buscaba, 8 de enero de 1870, en tenues tonos que se confundían con el fondo del país. Luego abrió el diccionario de la RAE en la página donde estaba la entrada país, cuarta acepción, y le leyó: «tira de papel, piel o telilla que cubre la parte superior del varillaje del abanico». Para finalizar, le preguntó si se sentía capaz de continuar con éxito el entrenamiento.
Marcial Fonseca es ingeniero y escritor
La imagen de portada fue creada con IA
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