Mis cinco exposiciones favoritas del 2025 en Caracas, por Valentina Rodríguez
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El 2025 fue mi año de «La balsa de la Medusa». Me costará recordarlo con agrado –salvo por un par de episodios. Sin embargo, creo que fue un buen año de propuestas en galerías y museos de Caracas: se presentaron exhibiciones memorables, pertinentes y de gran valor. Para cerrar este lapso dejo mi top cinco de exposiciones del 2025 – la selección es personal.
El primer lugar se lo doy a «Continuum» de Elías Crespín (Caracas, 1965). Creo que desde que vino Spencer Tunick, en el 2006, un artista plástico no había revolucionado y movilizado –en años recientes– de tal forma el país. La individual en La Hacienda La Trinidad del artista caraqueño residenciado en París desnudó a los venezolanos de una forma distinta a la que lo hiciera el estadounidense, hace casi 20 años.
La muestra estuvo conformada por nueve obras creadas entre 2016 y 2025, instaladas en la antigua casa-hacienda de La Trinidad. La exposición estuvo abierta al público cuatro meses, sumó más de 25 mil visitantes y la inauguración se extendió por dos días –cada vez que recuerdo la rueda de prensa con el artista lamentó no haber podido acordar hacerle un perfil: Elías Crespín es un creador, en todo el sentido de la palabra.
Le sigue «Transformaciones: Humanidad», la muestra de la segunda edición en Venezuela del concurso de arte «Creadoras». La colectiva reunió las obras de 89 artistas. Temas como la migración, el exilio, la diáspora, el género y la crisis ambiental; lideraron las propuestas. Para esta edición se les propuso a las artistas tres líneas de abordaje o investigación: Nuevas identidades, Visión abierta y Pensar el futuro. Se celebró de nuevo en la Galería de Arte Nacional (GAN), solo que este año cerró de forma intempestiva y a los pocos días tenían en el espacio un espectáculo sobre Diego Armando Maradona.

«Vínculos» de Magdalena Fernández la dejo en tercer lugar. La instalación inauguró las celebraciones por el 20 aniversario de Los Galpones, y permitió ver –una vez más– a la artista en solitario, exhibiendo una propuesta que sumaba dos décadas de gestación; un proyecto originalmente pensado para el Museo de los Niños de Caracas, pero que nunca llegó a materializarse. La delicadeza, síntesis y belleza del trabajo de Fernández siempre se agradece -y es pertinente.
La primera muestra individual en Venezuela de la artista María Elena Pombo (Caracas, 1988), «To Taima or not to Taima» fue una de las exposiciones que más me conmovió, es uno de los trabajos artísticos sobre la migración y la diáspora venezolana más bello, sutil, poético e innovador que he visto en los últimos años. La galería ABRA fue el espacio que presentó esta exhibición, conformada por instalaciones, fotografía y videoarte.
Por último incluyo «La memoria del error», de Joaquín Salim (Caracas, 1987), exhibida en las salas de la Cerquone Gallery en La Castellana, un espacio que se me hace difícil visitar, pero que me sorprende e interpela cada vez que voy. La primera vez que fui a este recinto vi «Imaginario» de Abraham Rosales, en 2016.

La exhibición de Salim estaba conformada por pinturas, collages, readymades y fotografías; la obra era una declaración sobre el fracaso como un «método válido», donde «reparar» no significa simplemente corregir, sino encontrar «belleza» en lo imperfecto; detallaba el texto de sala.
¡Salú por un 2025 que espero ver algún día como un «fracaso válido» y por un 2026 de más exposiciones y obras fantásticas, bellas, pertinentes y que nos lleven a entender nuestro tiempo y procesos!
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Valentina Rodríguez es licenciada en comunicación social y magíster en arte contemporáneo.
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