Mentiras, mentiras, mentiras…, por Ezequiel Querales V.
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La mentira, cual trácala socialista de estado, pretende seguir siendo, la burda patraña del chavismo tutelado y parasitario, para seguir mofándose de todo el país.
Imposible olvidar, la cantidad de fábulas que se tejieron en torno al acta de defunción del comandante galáctico. Y con la misma saña de cinismo, lo repitieron con la partida de nacimiento del «extraído y defenestrado» Nicolás Maduro.
Las evidencias de mentiras, no solo fueron reales y perversas, sino inhumas, con «la muerte antes de la muerte», del infortunado Víctor Hugo Quero, cuyo deceso fue cruelmente negado a su anciana madre, Carmen Teresa Navas, de 82 años, tras 16 meses de amargo peregrinaje por las cárceles de todo el país.
Terrible humillación, que la derribó y la llevó a la tumba, en una muerte sentida y sufrida por toda Venezuela y repudiada en todo el mundo.
Y como si no bastara su macabro manojo de alevosas triquiñuelas, nos vienen con el cuento del «gallo pelón» (perdón por lo del gallo), del «empresario colombiano», Alex Saab, glorificado, venerado, execrado, y «embarrado» colectivamente, a la vez, por el régimen interino y altos voceros del chavismo. Nada más nauseabundo y alejado del exigente y supremo ejercicio de la real politik.
No es más, que la grotesca parodia con la que los falsarios del socialismo del siglo XXI, han conducido a Venezuela durante 27 años, y «cual fariseos», buscan seguir conduciendo, como si nada hubiese pasado.
Así han venido de mentira en mentira, «porque Chávez vive». O de cómo fue incluido Alex Saab, ya no como ministro, ni diplomático, sino como «empresario colombiano», a la nómina oficial del régimen, entre otros organismos, al IVSS, con una cédula forjada, pese a ser, «un metiche extranjero».
A Saab le dieron la nacionalidad venezolana, lo nombraron ministro, lo promocionaron en vallas y pancartas. Durante años lo exhibieron como símbolo contra el imperialismo yanky, como el diplomático del pueblo, y de repente, lo execran como ser indeseable.
Es la mentira utilizada para proteger al poder y a sus aberraciones. La mentira repetida tantas veces que pretendieron convertirla en verdad. Y no solo ha pasado con Alex Saab, o con el infortunado Víctor Hugo Quero y los presos políticos. Pasa con los desaparecidos, con los servicios, con la tan satanizada diáspora, con las cifras, absolutamente con todo.
Algo podrido debió brotar en el seno del régimen interino y en las filas de lo que aún subsiste del chavismo, para que todos a uno, echaran al pajón no solo a Maduro, sino a su protegido Alex Saab.
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A juicio de los analistas políticos, hay un cambio radical, porque los chavistas con ansias de poder, han quedado atrapados en sus propias contradicciones y corren el riesgo de hundirse en sus errores.
Y que cuando empiezan a sacrificar a quienes le sirvieron fielmente, lo que aparece en el turbio horizonte no es la fortaleza, sino el forcejeo por la supervivencia. Por el ¡sálvese quien pueda!”.
Queda en evidencia, que el problema de Venezuela no solo ha sido la corrupción, el saqueo, el robo, la extorsión, la opresión, el abandono, sino que sobre tantas calamidades, siempre imperó un tejido de complicidades e infames mentiras.
Ezequiel Querales V. es periodista y analista político
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