Marx, por Fernando Rodriguez
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Alguien escribio que el siglo XX lo pensaron Marx, Einstein y Freud. Matices más, matices menos pareciera un inteligente y muy verosimil pensamiento, aunque tales enumeraciones siempre son polemicas.
En Alemania, en especial en Treveris su ciudad natal, se debatio sin cese la celebracion del bicentenario de Marx y, es simpatico concretar que tuvo uno de sus temas en una gigantesca estatua regalo de China para la ocasion.
No hay que abundar mucho para imaginar las sintesis de las posiciones en pugna: para la reaccion se trataba del pensador de la barbarie comunista, para el progresismo un capitulo estelar de la grandeza del pensamiento germano y que poco tenia que ver con su deformacion por el estalinismo y sus variantes. La estatua se levantó.
Es evidente que esta segunda lectura resulta mas comoda con la epistemologia historica. Las grandes matrices de pensamiento han dado lugar siempre a muy diversos caminos en su devenir mundo.
Creo que el ejemplo mayor es el catolicismo, tan cercano, que en su milenaria historia se puede tipificar como un despota descomunal y un oscurantista ilimitado pero tambien el tener meritos politicos, civilizatorios y culturales sin los cuales no seriamos lo positivo que hemos llegado a ser (si tal cosa es cierta).
Soy de los que piensa que sin el suelo que puso Marx a las disciplinas sociales y humanisticas estas no pueden flotar, respirar. La repartición desigual, muchas veces criminal, de la riqueza humana es sin duda la que confecciona su arquitectura y su devenir fundamental. (Pregunteselo a Donald Trump o a Elon Musk, si hay muchas dudas al respecto).
Los trabajos del cientifico social frances Thomas Piketty, por ejemplo, han aportado una actualizacion extraordinaria, un hito, de algunos basamentos marxistas, sobre todo en la inevitable dinamica del capitalismo a la creciente distribucion desigual de la riqueza.
En su primer libro que lo llevo a la fama mundial, El capital en el siglo XXI (2013), trata de evidenciar esa perversa produccion y distribucion del capital en los ultimos doscientos años. Sin ese y otros trabajos posteriores ya no es posible juzgar el capitalismo y tratar de hacerlo camino para un desarrollo crecientemente humanista y justo.
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Yo diria igualmente que el concepto de ideologia, como vinculo, seguramente muy complejo y semoviente, entre la economia y la formacion del pensamiento en su diversidad, igualmente es un principio inevitable de las disciplinas sociales.
Pero, evidentemente, no se trata de exponer y menos juzgar esta renovacion del pensamiento marxista. Pero si apuntar su lugar en un mundo crecientemente inclinado no solo a una derecha moderada y timorata sino al fascismo puro y duro, orquestado hoy por Trump y su combo criminal, el progresismo tiene un papel cada vez menos visible.
En este pais particularmente oscuro ideologicamente es una tarea titanica tratar hoy de producir alguna luz que vaya mas allá de los reflejos del salvaje pensamiento global dominante. Pero siempre hay que intentarlo, aunque sea para sentirse bien con uno mismo.
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