Marino Alvarado exige renuncia de magistrados del TSJ para garantizar seguridad jurídica
Marino Alvarado y el expreso político Américo De Grazia cuestionan la designación de Tarek William Saab como defensor del pueblo y exigen una reestructuración profunda del sistema de justicia, incluida la renuncia de todos los magistrados del TSJ, para garantizar independencia y seguridad jurídica en el país
Luego de la reciente renuncia de Tarek William Saab al cargo de fiscal general y su inmediata designación como Defensor del Pueblo encargado por la Asamblea Nacional; así como la retirada de Alfredo Ruiz como Defensor del Pueblo, el abogado de Provea Marino Alvarado considera que son necesarias transformaciones profundas en el sistema judicial del país.
Alvarado reconoce que la renuncia de Saab y de Ruiz era un paso necesario; sin embargo, sostiene el movimiento es insuficiente para recuperar la confianza ciudadana en el aparato judicial venezolano.
«Muy bien que se haya hecho la renuncia del fiscal general, pero Venezuela no requiere un Ministerio Público que esté al servicio de una cúpula gobernante; requiere uno al servicio de los ciudadanos», señaló Marino Alvarado en conversación con TalCual. Para él, designar autoridades que provengan de la misma lógica política que sustentó años de represión sistemática profundiza la crisis de legitimidad del sistema de justicia.
En este sentido, el abogado subrayó que más allá de los cambios en el Ministerio Público y la Defensoría, lo que se requiere es una reorganización integral del Estado: «También se debe exigir la renuncia a todos los magistrados y magistradas del Tribunal Supremo de Justicia para que haya seguridad jurídica».
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Dijo que con este paso habrá más garantías reales de que sus derechos serán protegidos cuando acuden a la justicia: «Es difícil que haya inversión en Venezuela si no hay seguridad jurídica», afirmó, en un claro llamado a una reforma judicial profunda que vaya más allá de rotaciones de cargos.
Marino Alvarado insistió en que la elección de magistrados y magistradas debe hacerse de conformidad con la Constitución, con juristas independientes y calificados, no «militantes políticos haciendo el papel de jueces».
“Es difícil que haya inversión en Venezuela si no hay seguridad jurídica”, afirmó, en un claro llamado a una reforma judicial profunda que vaya más allá de rotaciones de cargos.
Por otra parte, el expreso político Américo de Grazia coincidió en que los cambios recientes no generan la confianza necesaria para avanzar hacia la paz y la convivencia. «Nosotros propusimos un conjunto de propuestas que incluían sustituir al contralor, al fiscal y al defensor del pueblo. Pero este no era el cambio que esperábamos», dijo de Grazia, recordando que Saab fue su propio fiscal acusador y la figura que ordenó su encarcelamiento y 13 meses de incomunicación.
«¿Qué sentido tiene que quien me acusó y mandó a poner preso sea ahora el que me va a defender mis derechos?», cuestionó el exdiputado, calificando la transición como una contradicción que no ayuda a calmar al país, sino que «exaspera, enerva y agita».
Activistas y sectores de oposición han señalado que sin transformaciones estructurales en la justicia, estos movimientos se perciben como cosméticos y destinados a reacomodar figuras sin alterar las relaciones de poder internas en el Estado.
Tanto como para Alvarado como para de Grazia, solo un cambio profundo en los órganos claves del sistema judicial, incluyendo la renovación total del Tribunal Supremo de Justicia bajo criterios de independencia, puede sentarse una base para la seguridad jurídica; elemento esencial para la confianza ciudadana, la inversión y el respeto a los derechos fundamentales.
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