Lorenzo Mendoza: Modelo estatista e interventor dejó colapso total en Venezuela
Lorenzo Mendoza, presidente ejecutivo de Empresas Polar, afirmó que en Venezuela la empresa privada es «el motor real de desarrollo», en el marco de la presentación del Programa 1.000 Empresas, cuyo registro gratuito se activó este martes. El empresario sostuvo que «los países que prosperan son los que salen de la parte ideológica»
«Yo soy un enamorado de la empresa privada. No hay sustituto para la empresa privada en ninguna parte del mundo donde habido desarrollo, donde ha habido desarrollo social, donde ha habido realmente un país productivo». Lorenzo Mendoza cree que Venezuela está encaminada a una nueva realidad económica, y hasta política. Una donde el Estado ya no ponga en la mira al sector privado, y donde la sociedad aprendió que en este último está el motor para el crecimiento real.
Este lunes 21 de septiembre, durante la presentación del programa Polar 1000 Empresas, el presidente ejecutivo de la compañía de alimentos más grande del país afirmó que «luego de todo lo que ha pasado en la última década aquí en Venezuela» ha quedado claro que «los países que prosperan son los que se salen de la parte ideológica y se concentra en desarrollar bienestar para sus ciudadanos a través de políticas públicas donde el sector privado es el centro del desarrollo».
No fue tímido en apuntar lo vivido, ni genérico ni usó eufemismos. «Venezuela fracasó por completo en el modelo estatista, interventor, ese de ‘yo me ocupo de todo, me ocupo de ti y te soluciono todos los problemas’. Al final del día lo que hubo fue colapso absoluto y total. No hay data que de alguna forma pueda uno ver de lo que fue el colapso económico de Venezuela, y del desescalamiento económico aquí».
Para Mendoza ese modelo ha sido superado. Está convencido de ello y, más aún, cree que «ese juicio final ya se dio».
Por eso, afirma, «no tengo duda de que nosotros estamos en otra, y que esa reflexión la está haciendo todo venezolano, piense como piense, se encuentre donde se encuentre. Y los que no, están añorando el fracaso». Insiste en que «aquí lo que viene es empresa privada, oportunidades y mercado».
Para el presidente ejecutivo de Empresas Polar, el Estado debe cumplir su responsabilidad al respecto de los sistemas de salud y de educación, y «todo lo que tiene que ver con la atención de seguridad y defensa nacional, etcétera». Pero es el sector privado el llamado a impulsar el crecimiento nacional, citando los casos de Corea del Sur, Singapur y hasta Costa Rica.
«Yo soy un convencido de que nos llegó el momento. A algunos nos costó muchísimo estar ahí y nos quedamos solitos hablando de las bondades del sector privado, lo importante de la libre empresa, lo importante que es la economía de mercado. Ahora pareciera que es la norma, y me alegra muchísimo», dijo desde la sede de Empresas Polar en Caracas.
En Venezuela, donde el discurso oficial ahora abraza el emprendimiento y la empresa privada, donde se habla menos de estatización y mucho más de sinergia con inversionistas, Mendoza se muestra como ganador. «Yo participo en otro ecosistema y en instituciones vinculadas al emprendimiento y he visto que se están prendiendo motores para muchas cosas».
A juicio del empresario, ese tiempo por venir incluso va más allá de lo que hasta ahora se ha entendido como emprendimiento, una suerte de sustituto del auto empleo. «Estamos hablando de iniciativas que abarcan un servicio, un producto, algo que pueda tener sostenibilidad y que sea escalable para que se convierta en una empresa que genere empleo y bienestar, y encuentre soluciones a algo».
Pero no basta con el impulso, las ganas e incluso el apoyo de empresas como Polar. «Por ejemplo, aquí hay muchísimos bancos, pero no hay banca. Tiene que haber acceso a crédito, a capital, el acceso a la intermediación», apuntó. Mencionó que en el país «hay empresas que solamente con acceso a capital vuelven a prender motores porque no pudieron aguantar la pela inflacionaria, la descapitalización».

Mendoza presentó Programa 1.000 Empresas
Este martes comenzó el registro abierto y gratuito para el Programa 1.000 Empresas, una iniciativa de la fundación Polar que busca impulsar la creación de al menos mil nuevas empresas venezolanas durante los próximos 15 años. El anuncio se había hecho el pasado 25 de marzo, durante la celebración del 85° aniversario de la compañía, y se activó formalmente ahora.
Según la compañía, el objetivo es que esas empresas «crezcan, generen empleo de calidad, permanezcan en el tiempo y sean financieramente sostenibles». El presidente ejecutivo de Empresas Polar, Lorenzo Mendoza, dijo que la iniciativa busca que «la experiencia del sector privado consolidado siga fortaleciéndose como el motor real de desarrollo y crecimiento integral del país».
El programa contempla tres vías. La primera es una formación empresarial masiva, gratuita, 100% online y autogestionada, que arranca en octubre con nueve módulos elaborados por líderes de la empresa. Esta formación virtual se complementará con sesiones presenciales dictadas por gerentes y especialistas de distintas áreas de la cadena de valor, en alianza con universidades públicas y privadas del país.
La segunda vía ofrece capital semilla no reembolsable y mentoría de alto nivel gerencial para un grupo de emprendedores que será seleccionado por un jurado independiente. La tercera busca fortalecer la cadena de valor mediante el desarrollo de proveedores agrícolas, distribuidores e industriales en distintas regiones del país. La empresa precisó que completar la formación masiva otorgará una «ventaja competitiva» a quienes luego aspiren al capital semilla.
«Esto es la continuidad de algo que comenzamos hace mucho tiempo. Le hemos dado forma y hemos trabajado muy duro en todo lo que tiene que ver con el lanzamieto para comenxzar este camino. Es una visión ambiciosa, como nos gusta hacer las cosas, pero también tiene mucho contenido y recursos para lograrlo», dijo Mendoza este lunes.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes «contra el odio», «contra el fascismo» y «contra el bloqueo». Este contenido fue escrito tomando en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.





