• Noticias
  • A Fondo
  • Lo Nuestro
  • Opinión
  • Migrantes
  • EEUU
  • Alianzas
    • Regiones
    • Alianza Rebelde Investiga
    • #LaHoradeVenezuela
    • Connectas
  • Videos
    • Noche D
    • La Conversa ARI
    • La República que Tortura
      • Documental en Youtube
  • Especial Aniversario 26
  • Nosotros
    • Principios editoriales
    • Manual de estilo
    • Nuestra historia
    • Editoriales
    • Teodoro
  • Noticias
  • A Fondo
  • Lo Nuestro
  • Opinión
  • Migrantes
  • EEUU
  • Alianzas
    • Regiones
    • Alianza Rebelde Investiga
    • #LaHoradeVenezuela
    • Connectas
  • Videos
    • Noche D
    • La Conversa ARI
    • La República que Tortura
      • Documental en Youtube
  • Especial Aniversario 26
  • Nosotros
    • Principios editoriales
    • Manual de estilo
    • Nuestra historia
    • Editoriales
    • Teodoro

La verdadera amenaza a la democracia no es el populismo. Es la oligarquía



0
Comparte
  • Compartir en Facebook
  • Tuitealo

La verdadera amenaza a la democracia no es el populismo. Es la oligarquía
FacebookTwitterWhatsAppTelegramEmail
Opinión TalCual | enero 23, 2026

23X: @Latinoamerica21


Autores: Maxwell Cameron y Federico M. Rossi

Cuando la democracia entra en crisis, el dedo acusador suele señalar al populismo. Líderes carismáticos, discursos antiinstitucionales y estilos autoritarios ocupan titulares y debates, reforzando una narrativa cómoda: la democracia liberal estaría amenazada desde abajo.

Sin embargo, esta explicación resulta incompleta —y, en muchos casos, engañosa—. En América Latina, y cada vez más también en otras regiones, el problema más persistente no es el populismo, sino la oligarquía.

Desde las independencias del siglo XIX, América Latina fue un enorme laboratorio de republicanismo. Las nuevas repúblicas surgidas de la ruptura colonial abrazaron principios radicales para su tiempo: soberanía popular, constitucionalismo, elecciones competitivas y secularismo.

No fueron copias imperfectas de Europa, sino experiencias originales que intentaron articular libertad política en sociedades profundamente desiguales. El problema es que esa desigualdad nunca fue resuelta. La ciudadanía se proclamó universal, pero se practicó de forma selectiva, atravesada por jerarquías de clase, etnia y género.

De ese desequilibrio histórico nacieron repúblicas formalmente representativas, pero sustantivamente oligárquicas. A lo largo del tiempo, pequeñas élites económicas —a menudo vinculadas a intereses externos— lograron capturar el Estado, moldear las instituciones y convertir la representación política en un mecanismo de reproducción del poder.

Las elecciones continuaron existiendo, pero la igualdad política quedó vaciada de contenido. No se trató de democracias fallidas, sino de algo más inquietante: democracias compatibles con la dominación de unos pocos.

Mirar la democracia desde la tradición republicana permite entender mejor esta dinámica. Una república no se reduce al acto de votar. Supone la protección efectiva de la libertad frente a la dominación, ya sea ejercida por el Estado o por poderes privados.

Para ello, son indispensables el Estado de derecho, la separación de poderes y una administración pública capaz de actuar con autonomía frente a intereses particulares. Cuando la riqueza y el poder se concentran de forma extrema, estas condiciones se erosionan. La desigualdad convierte a muchos ciudadanos en dependientes, vulnerables y, en última instancia, menos libres.

Esta perspectiva también ayuda a reinterpretar el populismo. Lejos de ser una anomalía inexplicable, el populismo suele surgir como respuesta a la experiencia cotidiana de exclusión y abuso producida por regímenes oligárquicos.

Cuando las instituciones dejan de representar, cuando la justicia protege sistemáticamente a los poderosos y cuando el crecimiento económico beneficia a unos pocos, la apelación al «pueblo» contra la «élite» se vuelve políticamente eficaz.

El problema es que el populismo rara vez resuelve aquello que denuncia. Al concentrar el poder, debilitar los contrapesos y politizar el aparato estatal, termina sustituyendo la dominación de la minoría por la dominación personalista, sin reconstruir la república.

Por eso, la amenaza más profunda no es solo el retroceso democrático entendido como manipulación electoral o restricciones a la prensa, sino lo que podría llamarse un retroceso republicano. Este se manifiesta en la erosión del Estado como institución impersonal, en la confusión entre lo público y lo privado, en la degradación de la burocracia y en el uso discrecional del poder.

Estados de excepción normalizados, ataques a los organismos de control o la demolición de capacidades administrativas en nombre de la eficiencia no fortalecen la democracia: la vacían desde dentro.

Frente a este panorama, la historia latinoamericana ofrece también recursos normativos y políticos. Junto a las tradiciones oligárquicas y populistas, existe una corriente de republicanismo plebeyo: indígena, anticolonial, antipatriarcal y radicalmente igualitaria.

Movimientos sociales, estallidos populares y procesos constituyentes han buscado, una y otra vez, ampliar la ciudadanía real y someter el poder económico al interés público. No se trata de rechazar las instituciones, sino de democratizarlas; no de personalizar el poder, sino de distribuirlo.

Esta discusión no concierne solo a América Latina. En Europa y otras regiones, el liberalismo democrático ha mostrado una peligrosa complacencia frente a la desigualdad y la tecnocratización.

La sacralización de la propiedad privada, la fe ciega en el mérito y la delegación de decisiones políticas en mercados y expertos han debilitado el sentido del bien común. La ciudadanía se ha vuelto pasiva, y la política, gerencial. En ese contexto, no sorprende que crezca el desencanto ni que prosperen soluciones autoritarias.

Recuperar conceptos como república, oligarquía y revolución no es un ejercicio académico nostálgico. Es una forma de nombrar problemas reales que el lenguaje dominante ha ocultado.

La democracia no puede sostenerse sin un Estado capaz de proteger derechos frente al poder privado, ni sin una ciudadanía materialmente igual en su capacidad de influir en lo público. Si el debate se limita a condenar el populismo sin interrogar las estructuras oligárquicas que lo alimentan, el diagnóstico seguirá siendo erróneo.

*Lea también: La paradoja de la estabilidad: elecciones y oportunidades, por Félix Seijas Jr.

La democracia, entendida en sentido pleno, es una república democratizada: un orden de autogobierno sustentado en la igualdad cívica, la legalidad y la participación efectiva. Defenderla hoy exige algo más que proteger procedimientos electorales. Exige confrontar la concentración de poder y riqueza que, silenciosamente, la corroe. Porque si la democracia está en crisis, no es solo por quienes la desafían desde fuera, sino por quienes la vacían desde dentro.

La imagen de portada fue creada con IA

*Texto basado en el número especial de LASA Forum “Oligarchic Republics in Latin America” (vol. 56, nro. 4, 2025), disponible aquí: https://forum.lasaweb.org/issues/vol56-issue4/

Maxwell A. Cameron, presidente de la Latin American Studies Association (LASA) y profesor de política comparada de la University of British Columbia en Canadá. Sus últimos libros: Challenges to Democracy in the Andes (Lynne Reinner) y Political Institutions and Practical Wisdom (Oxford University Press).

 Federico M. Rossi, profesor titular de sociología política de la UNED, Madrid. Sus últimos libros: The Oxford Handbook of Latin American Social Movements (Oxford University Press) y Movimientos sociales y democracia (Instituto Nacional Electoral de México).

www.latinoamerica21.com, un medio plural comprometido con la divulgación de opinión crítica e información veraz sobre América Latina. Síguenos en @Latinoamerica21

TalCual no se hace responsable por las opiniones emitidas por el autor de este artículo.

Post Views: 1.078
FacebookTwitterWhatsAppTelegramEmail
0
Comparte
  • Compartir en Facebook
  • Tuitealo

América LatinaDemocraciaFederico M. RossiLatinoamérica21Maxwell CameronoligarquíaOpiniónpopulismo


  • Noticias relacionadas

    • La condición humana, por Aglaya Kinzbruner
      septiembre 29, 2026
    • El cambio de época en la Venezuela de 2026, por Omar Ávila
      septiembre 29, 2026
    • Donald y Delcy, por Fernando Mires
      septiembre 29, 2026
    • El error fatal de Trump en la ONU, por Jipson Briceño Domínguez
      septiembre 29, 2026
    • Existir y política, por Gisela Ortega
      septiembre 28, 2026

  • Noticias recientes

    • El Niño obliga a Venezuela a coordinar una respuesta que vaya más allá de la emergencia
    • La condición humana, por Aglaya Kinzbruner
    • El cambio de época en la Venezuela de 2026, por Omar Ávila
    • Donald y Delcy, por Fernando Mires
    • El error fatal de Trump en la ONU, por Jipson Briceño Domínguez

También te puede interesar

El mito democrático de la Cuarta Transformación, por Ernesto Hernández Norzagaray
septiembre 28, 2026
El desmantelamiento de la dictadura judicial (II), por Juan Miguel Matheus
septiembre 27, 2026
Delcy, la renacida, por Gregorio Salazar
septiembre 27, 2026
¿Bueno… y la justicia?, por Fernando Rodríguez
septiembre 27, 2026
  • Portal venezolano fundado por Teodoro Petkoff, comprometido con la verdad, ejerciendo la libertad de expresión. 26 años ofreciendo actualidad informativa, reportajes, investigaciones, análisis y opinión. Un producto de Editorial La Mosca Analfabeta.

  • Contacto: [email protected]

    Síguenos
  • Noticias

    • TalCualVerifica | La cifra de la matrícula escolar...
      septiembre 28, 2026
    • OFAC emite nuevas licencias que amplian operaciones...
      septiembre 28, 2026
    • Gremios y familiares de presos policios protestan este...
      septiembre 28, 2026

  • A Fondo

    • El Niño obliga a Venezuela a coordinar una respuesta...
      septiembre 29, 2026
    • «Decidir no es delito»: buzón de TalCual recoge...
      septiembre 28, 2026
    • Comida más cara, menos luz y trasnochados: la factura...
      septiembre 28, 2026

  • Opinión

    • La condición humana, por Aglaya Kinzbruner
      septiembre 29, 2026
    • El cambio de época en la Venezuela de 2026, por Omar...
      septiembre 29, 2026
    • Donald y Delcy, por Fernando Mires
      septiembre 29, 2026


Diseñado y Desarrollado por Binaural
  • Noticias
  • A Fondo
  • Lo Nuestro
  • Opinión
  • Migrantes
  • EEUU
  • Alianzas
    • Regiones
    • Alianza Rebelde Investiga
    • #LaHoradeVenezuela
    • Connectas
  • Videos
    • Noche D
    • La Conversa ARI
    • La República que Tortura
      • Documental en Youtube
  • Especial Aniversario 26
  • Nosotros
    • Principios editoriales
    • Manual de estilo
    • Nuestra historia
    • Editoriales
    • Teodoro
Presione enter para comenzar su búsqueda