La Venezuela que los datos no pueden ocultar, por Stalin González
Despertar en Venezuela significa enfrentar carencias que se acumulan unas sobre otras. Las cifras de la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida 2025 (Encovi 2025) reflejan la magnitud del problema.
En Venezuela, 76,5% de la población se encuentra en situación de pobreza por ingresos. Esto significa que más de tres cuartas partes del país no cuentan con recursos suficientes para satisfacer sus necesidades básicas.
Más preocupante aún es el nivel de pobreza extrema que llega al 38,5% de los venezolanos. Es decir, en uno de cada tres hogares los ingresos no alcanzan ni para garantizar la comida.
La encuesta recoge cifras devastadoras en muchas áreas: La pobreza multidimensional (que incorpora privaciones en vivienda, servicios públicos, educación, empleo y salud) alcanza a 55% de la población.
La desigualdad, aunque ha disminuido, sigue siendo elevada. Hogares atravesados simultáneamente por múltiples formas de exclusión. Porque la pobreza limita oportunidades, restringe proyectos de vida y deteriora profundamente la calidad de vida.
Los datos en el sistema educativo nacional también preocupan. Cerca de un tercio de la población escolar permanece excluida del sistema educativo. Esto representa aproximadamente 1,2 millones de niños, niñas y adolescentes fuera de las aulas.
Infantes y jóvenes que no pueden formarse para alcanzar mejores oportunidades en el futuro y quedan anclados a un esquema de pobreza perpetua. Además, los hogares más vulnerables son quienes soportan con mayor intensidad esta reality.
Y en un país donde 87% de la población estudiantil depende de instituciones públicas, el debilitamiento educativo compromete directamente el futuro nacional. Sin educación accesible y de calidad, la desigualdad se reproduce generación tras generación, como una bola de nieve que no para de crecer.
El mercado laboral tampoco logra ofrecer respuestas suficientes. La participación económica de la población venezolana se ubica en 55%, encontrándose por debajo del promedio latinoamericano y de países como Brasil, Colombia y Chile.
Pero dentro de esta realidad persiste la desigualdad de género. Solo 39% de las mujeres participa en la actividad económica. Muchas quedan excluidas del trabajo remunerado mientras asumen labores de cuidado del hogar, de niños, ancianos y enfermos.
Trabajo esencial, pero invisibilizado. Trabajo indispensable, pero no reconocido económicamente. Para ellas, regresar al mercado laboral implica obstáculos mayores, costos más altos y oportunidades más limitadas.
A estas dificultades se suma el deterioro persistente de los servicios públicos. Apenas 29% de la población reporta acceso diario al agua y solamente 10% de los hogares afirma contar con suministro ininterrumpido.
Y como si fuera poco, casi cuatro de cada diez hogares experimentan apagones diariamente. Sin agua constante, sin electricidad confiable, sin servicios básicos funcionales.
El relato de la recuperación económica choca directamente con la realidad que vivimos y no será posible si no se invierte en la calidad de vida de los venezolanos. El crecimiento económico, por sí solo, carece de sentido si no se traduce en mejoras reales.
Mientras el salario continúe sin recuperar su valor y no llegue al bolsillo de los venezolanos, los servicios públicos sigan deteriorados y millones permanezcan excluidos del sistema educativo o del mercado laboral, la recuperación estará incompleta y profundamente desigual.
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El país necesita reconstruir las condiciones materiales que hacen posible una vida digna, recuperar el valor del trabajo y del salario, restablecer la función de los servicios públicos, fortalecer la educación y ampliar su alcance, reducir las brechas de género que limitan la participación económica de millones de mujeres y hacer de las personas el centro de cualquier estrategia de desarrollo.
Porque ningún país puede avanzar verdaderamente cuando su población vive atrapada entre carencias, incertidumbre y exclusión.
Stalin González es político, abogado y dirigente nacional del partido Un Nuevo Tiempo
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