La «Luz sobre Luz» de Alexandra Meijer-Werner, por Valentina Rodríguez
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«Estamos construidos de fibras y es necesario
reencontrar esos hilos ontológicos», Alexandra Meijer-Werner
El pasado 4 de octubre se inauguró en el galpón 1 del Centro de Arte Los Galpones la exposición «Luz sobre Luz» de Alexandra Meijer-Werner (1972-2002), un homenaje a la videoartista venezolana, quien en los años 90 se destacó con su obra y participó en varios salones de arte; entre ellos: el Salón Pirelli del Museo de Arte Contemporáneo Sofía Imber (ahora Armando Reverón), en 1997 y en el 2000. El texto de la sala está firmado por la curadora Tahía Rivero.
La exhibición –que se presentó por primera vez en 2006 en el Museo de Arte Contemporáneo y un año más en el Centro de Arte de Maracaibo Lía Bermúdez– está conformada por cinco piezas, videoinstalaciones, videoescultura y videoperformance –dos de ellas inmersivas–; que datan de finales de los 90 y principios de los 2000.
El cuerpo, la espiritualidad, la creación, la naturaleza y la evolución del hombre son algunos de los temas que abordó la artista, a través de imágenes en movimiento, primeros planos, retratos y panorámicas, proyectadas en distintas superficies.
«Su obra da cuenta de una estrategia interdisciplinaria con un sutil y fino hilo conceptual que combina innovadoras resoluciones tridimensionales, artes escénicas, música y efectivas tecnologías de la imagen como soporte. El performance es el elemento transversal de toda la obra, insistiendo en el tema del cuerpo en tanto vehículo y material principal que conjuga la acción y el tiempo, para crear poderosas significaciones y simbolismos», indica Rivero en el texto de sala.
En la muestra está «Ósmosis» (2001), obra que forma parte de la colección del Museo de Arte Contemporáneo de Caracas. La propuesta es una videoinstalación conformada por cinco esculturas de tela y alambre (lightskins), en las que se proyectan imágenes de archivo de Robert Fulton, Fulton Enterprises, Sergio Curiel, Karuna Films y Imagebank. Estas cinco piezas recrean formas de cuerpos humanos. Las siluetas, pliegues y texturas de cada lightskins son fascinantes; y la lectura de cada una de ellas cambia con cada imagen que van recibiendo.

Pero la propuesta que se llevó mi atención fue «El telar invisible» –hasta este jueves pasado no había visto ningún trabajo de esta artista de ascendencia alemana y brasileña. Esta es una de las piezas inmersivas. Está conformada por seis pantallas de tela, de distintas dimensiones, a través de la cuales el espectador puede desplazarse. En ellas y en el visitante se proyectan imágenes de personas que caminan en distintas direcciones por un descampado, luego en la ciudad y más tarde en el tránsito; entre cada escena un hombre opera un telar y mientras otro elabora hilos. En todo momento suenan los chasquidos del telar. La obra es un recordatorio de que «el mundo lo hacemos todos».

«Luz sobre Luz» es una exposición fantástica que no solo le permitirá conocer el trabajo de esta artista, también le llevará a sumergirse en parte de la historia del videoarte venezolano. La antológica estará abierta hasta finales de enero, de martes a sábado de 10:00 a.m. a 6:00 p.m. y domingo de 10:00 a.m. a 4:00 p.m.
Valentina Rodríguez es licenciada en comunicación social y magíster en arte contemporáneo.
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