La FAN como problema, por Gonzalo González
Correo: [email protected]
La sociedad venezolana tiene la percepción, cuando no la convicción, de que la Fuerza Armada Nacional tiene tiempo convertida en un obstáculo serio y clave para el devenir positivo de la nación. Se la percibe alineada, cómplice y corresponsable con los políticos y las políticas responsables de la crisis global y sistémica que padece la nación. Su respaldo al desconocimiento de la soberanía nacional el 28 de julio terminó de consolidar esa convicción. Antaño una de las instituciones del Estado que generaba más confianza y prestigio positivo, hoy es todo lo contrario.
La FAN se ha convertido en un problema serio para el país y una limitante clave para la necesaria e ineludible recuperación institucional del Estado. Al respecto es importante glosar las razones y responsabilidades en su nefasta conversión ocurrida a partir del acceso al poder del régimen chaviano: distorsión en su funcionamiento por realizar actividades y adoptar posicionamientos contrarios a su naturaleza no previstos –cuando no prohibidas expresamente en la Carta Magna vigente–.
Adopción del militarismo como paradigma en relación a su posicionamiento respecto del Estado y la sociedad; militarismo emboscado en la supuesta alianza cívico-militar que le facilitó copar el aparato del Estado. La FAN, por decisión de Hugo Chávez devino en la vanguardia y sostén principal del proyecto, para lo cual se acudió con profusión a la corrupción como lubricante adicional.
Conversión en un actor económico inspirado en la Gaesa cubana, represión a fondo contra la disidencia en el seno de la institución. Esto y otras cosas la terminaron convirtiendo en una especie de Guardia Pretoriana.
Luego y a propósito del fraude del 28 de julio pasó a ser una virtual fuerza armada de ocupación del Estado y la nación venezolana.
Lo ocurrido el 3 de enero fue la tapa del frasco y la cosecha de tantos yerros, dislates y desaciertos. Pero no solo ni principalmente por su incapacidad de plantar cara a la intervención militar de EEUU –suerte de «Crónica de una muerte anunciada»– porque solo alguien víctima del Síndrome de Hubris podía considerar que la FAN podía estar en capacidad de enfrentar exitosamente una colisión con las fuerzas militares de EEUU.
El punto aquí, es que ese enfrentamiento nunca debió producirse. El error estratégico de la cúpula de la FAN fue acompañar al liderazgo chavista en provocar al extremo al gobierno Trump y llevarlo al escenario de tener que avanzar en la intervención militar a riesgo de mostrar una debilidad política de tal calado que ninguna potencia, que se precie de ello, y menos en un mundo en reconfiguración geopolítica puede darse el lujo. Y menos si es Estados Unidos. Por lo tanto a su debe se le computa la conversión del país en una especie de protectorado.
En conclusión, al igual que con el TSJ y el CNE, es vital para garantizar la reconducción institucional del Estado en consonancia con lo prescrito en la Constitución, avanzar en un proceso de reseteo de esas instituciones que trasciende la composición de sus cúpulas y posiciones relevantes; sino que se debe ir más allá: modificar la visión y la misión que han adquirido de facto y devolverlos a las que están en armonía con los principios republicanos que son la base del Estado Social y de Derecho.
En el caso que nos ocupa (la FAN) en lo previsto y mandatado en los artículos 328 y 330 de la Carta Magna.
*Lea también: PSUV: Cambia de instrumento y mantiene el objetivo, por Omar Ávila
No pretendo ni propongo que el tema de la FAN sea agregado al proceso de negociación en progreso, pero sí trato de alertar que lo referente a esta institución sea abordado con la prontitud del caso debido a la importancia e influencia de la misma.
Venezuela requiere contar con una FAN apegada estrictamente a lo prescrito en la Constitución, de persistir las distorsiones del presente cualquier transición a la democracia carecería de la sostenibilidad necesaria.
Gonzalo González es politólogo. Fue diputado al Congreso Nacional.
TalCual no se hace responsable por las opiniones emitidas por el autor de este artículo





