La espera desespera, por Estilito García
(Lo nefasto a la papelera)
Literalmente, el «Memorando-circular» nº 2792 de fecha 11/10/2018 del Ministerio del Trabajo (https://share.google/EMKZa2YYKMlwUDRO3 ) no es sino, tal y como así se denomina, una «circular interna» de ese despacho que dirige instrucciones (órdenes, lineamientos) a las instancias subalternas de dicho ministerio, meramente referidas a los términos convenidos en las «Convenciones Colectivas» suscritas y por suscribir entre trabajadores (sindicatos) y empleadores (patronos) del sector público y privado del país.
Reconocidos juristas han coincidido en calificar tal «circular» como una «norma sublegal» por su carácter de ínfima jerarquía y rango, así mismo por su «escasa validación jurídica estatal». Descripción que traduce a grado de «arbitrariedad y abuso descomunal de poder» la discrecionalidad de su aplicación sobrevenida, ejecutada por el «régimen socialista» en detrimento absoluto de los derechos laborales, beneficios y conquistas históricas de los trabajadores venezolanos (…) Política regresiva que riñe frontalmente con los principios de progresividad, intangibilidad e irrenunciabilidad nítidamente establecidos en la Constitución de la República (art. 89).
La generalidad y propósito de esta «sublegal norma», gravita en la fijación del salario mínimo nacional (SMN) en 1.800 bolívares (30$ aprox.) luego del «Decreto de reconversión monetaria nº 3548» de fecha 25/08/2018; vale decir, monto equivalente a la mitad (0.5) del cacareado y hoy, escandalosamente, desaparecido Petro. Tema y monto, esgrimido en el texto del fulano «Memorando», como excusa central para justificar la supresión de todos los acuerdos y beneficios económicos acordados en las convenciones colectivas (todo un enmarañado y vulgar artificio numérico)…
En el mismo orden, agreguemos el imponente e imperativo principio de «la primacía de la realidad sobre las formas o apariencias». Al respecto, solo «de simple oficio» es sepultable esta nefasta y falaz «norma sublegal»…
Cabe preguntarse en ese sentido: ¿Acaso es preciso interponer o activar procedimiento alguno para demostrar la penosa realidad de vivir hoy en día con 130 bolívares (1/4 $ aprox. al mes), monto de SMN fijado por el régimen socialista desde marzo de 2022? ¿Qué vigencia puede tener la letra del fulano «memorando» ante la evidente y cruda realidad?… Si no es «desaparición» del salario y por ende un «crimen contra la familia y la sociedad entera» lo que se ha causado, ¡vaya usted a saber de qué estamos hablando!
Además de lo dicho hasta ahora, la absurda y truculenta argumentación esgrimida en el deplorable «memorando» ya fue aplastada de facto el 1/10/2021 con la posterior, y última reconversión monetaria según decreto nº 4553, por cuyo efecto quedó fijado el SMN en 7 bolívares —digitales— (1.68$ en esa fecha).
El tema tratado siempre ha estado en la palestra y bajo las exigencias y protestas legítimas de los trabajadores del país ¿cómo no estarlo?… Ahora bien, los hechos ocurridos a partir del 3 de enero de este año a propósito de la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores por fuerzas estadounidenses, han precipitado un proceso de «transición» política y económica en el cual se incluyen grandes transformaciones en el manejo de las finanzas del país.
Los anuncios oficiales dan cuenta de grandes cantidades de dinero (divisas) que fluyen hacia la producción y la productividad de las principales fuentes como el petróleo y el oro. Así las cosas, resulta incomprensible y más aún inaceptable ver pasar el tiempo sin que se produzcan decisiones o medidas inmediatas en cuanto a elevar, sustancial y efectivamente la calidad de vida del venezolano.
*Lea también: Laberinto, por Fernando Luis Egaña
Las reglas están perfectamente pautadas en la Constitución y la legislación. El tema salarial es fundamental, principalísimo y prioritario a resolver en corto plazo, lo contrario a eso es propiciar y estimular la conflictividad social. Los trabajadores venezolanos han demostrado una inmensa madurez y paciencia por años. Es tiempo de actuar y solucionar «la espera desespera».
TalCual no se hace responsable por las opiniones emitidas por el autor de este artículo





