• Noticias
  • A Fondo
  • Lo Nuestro
  • Opinión
  • Migrantes
  • EEUU
  • Alianzas
    • Regiones
    • Alianza Rebelde Investiga
    • #LaHoradeVenezuela
    • Connectas
  • Videos
    • Noche D
    • La Conversa ARI
    • La República que Tortura
      • Documental en Youtube
  • Especial Aniversario 26
  • Nosotros
    • Principios editoriales
    • Manual de estilo
    • Nuestra historia
    • Editoriales
    • Teodoro
  • Noticias
  • A Fondo
  • Lo Nuestro
  • Opinión
  • Migrantes
  • EEUU
  • Alianzas
    • Regiones
    • Alianza Rebelde Investiga
    • #LaHoradeVenezuela
    • Connectas
  • Videos
    • Noche D
    • La Conversa ARI
    • La República que Tortura
      • Documental en Youtube
  • Especial Aniversario 26
  • Nosotros
    • Principios editoriales
    • Manual de estilo
    • Nuestra historia
    • Editoriales
    • Teodoro

Hijos de tantas lágrimas, por Gustavo J. Villasmil Prieto



0
Comparte
  • Compartir en Facebook
  • Tuitealo

Hijos de tantas lágrimas
FacebookTwitterWhatsAppTelegramEmail
Gustavo J. Villasmil-Prieto | @gvillamil99 | mayo 27, 2023

Twitter: @Gvillasmil99


A mi María Magdalena, en sus quince años.

«Hoy vas a conocer un nuevo tipo de angustia que no te abandonará jamás». Cada décima que en el termómetro marque por encima de los 37, 5 grados, cada «x» que toque despejar en el examen de matemáticas, cada lágrima que corra por su rostro, cada hora más que pase sin que mi María Magdalena llegue a casa, vienen a ratificarme una y otra vez lo que mi mentor y maestro, Emeterio Gómez, me dijo aquel 28 de abril de 2008 en el que ella nació y que no olvidaré más nunca. Será por eso que siempre he sentido al hijo del otro también un poco mío, como que las angustias de sus padres habrán de ser, seguramente, las mismas que todos los días yo mismo vivo.

Con frecuencia mi memoria evoca la imagen dolorosa del cadáver del pequeño bebé sirio arrastrado por las olas hasta una playa en la isla griega de Cos – irónicamente, la isla de Hipócrates– que la suya, una familia desesperada por encontrar refugio tras huir del horror de su país, trató de alcanzar a bordo de una débil barca sin contar con que Europa – culta, rica y blanca– les abandonaría en medio del mar a su suerte.

Por cosas así me «reviento» al límite en el ejercicio de la docencia, persuadido de los esfuerzos que tantos padres hacen para que el hijo pueda ir a la universidad. Y por eso mismo será también que los «aprieto duro» en los exámenes, buscando no solo que demuestren lo aprendido, sino también que valoren y merezcan los inmensos sacrificios de sus padres que hacen posible que cada mañana vengan a clases desayunados, con los libros bajo el brazo y luciendo planchada e impecable la bata blanca.

Y por eso mismo me detengo a contemplar con solidaridad y profundo respeto la cabezada que al borde de la cama del hijo enfermo descansa por breves instantes al extenuado padre o madre que le cuida en esta triste sala de hospital, como me conmuevo también hasta la médula con el estallido en llanto de aquellos a quienes la vida pone en el trance terrible de cerrar los ojos al hijo muerto. ¡Cómo olvidar las imágenes de Mohamad Merhi, el padre mil veces humillado por el poder en Venezuela, que clamó inútilmente justicia ante el mundo por el hijo asesinado el 11 de abril! ¡Cómo puede no conmoverse uno ante la escena de José Gregorio y Elvira Pernalete, rotos de dolor frente el cadáver del muchacho alegre de rostro bondadoso que una mañana, dejando de lado el balón de baloncesto, se echó a la calle a luchar por la libertad de su país y nunca más regresó a casa! No puede haber en el mundo dolor más grande que ése.

*Lea también: Reconstruirse como humanidad, por Víctor Corcoba Herrero

No se me atormente con elucubraciones gestálticas ni con «constelaciones» que en vano tratan de convencernos de que es posible vivir la paternidad sin dolor. En sus «Confesiones», Agustín, el santo de Hipona, nos cuenta la profunda angustia de su madre, Santa Mónica, ante las rubieras, errores y vicios del muchacho:

«.. ¡así Dios te dé vida!, que no es posible que perezca el hijo de tantas lágrimas» (conf. 3, 21)

Será por eso que, mientras velo el sueño tranquilo de mi María Magdalena, mi espíritu sale a abrazar a los de todos aquellos padres que gimen en silencio por sus hijos: por los de Fernando Albán y Juan Pablo Pernalete, por los de Génesis Carmona, Robert Redman y Bassil Da Costa; por Mohamad Merhi y por todos los que en la Venezuela envilecida y sin memoria en la que nos hemos convertido aprietan entre sus manos las cuentas del rosario en permanente oración por el muchacho ausente. Como me uno también a los que, pegados de la pantalla de un teléfono, esperan llorosos por las noches la llamada del que se les marchó, mochila al hombro, buscando el futuro que Venezuela le negó.

No hay hijo venezolano que no duela como si fuera propio. Porque todos son hijos de nuestras lágrimas; de esa angustia que nos capturó el alma el día que nacieron y que en nosotros habrá de permanecer viva para siempre.

 

Gustavo Villasmil-Prieto es Médico-UCV. Exsecretario de Salud de Miranda.

TalCual no se hace responsable por las opiniones emitidas por el autor de este artículo

Post Views: 4.200
FacebookTwitterWhatsAppTelegramEmail
0
Comparte
  • Compartir en Facebook
  • Tuitealo

Gustavo J. Villasmil PrietoHijosMaría MagdalenaOpiniónPadres


  • Noticias relacionadas

    • La condición humana, por Aglaya Kinzbruner
      septiembre 29, 2026
    • El cambio de época en la Venezuela de 2026, por Omar Ávila
      septiembre 29, 2026
    • Donald y Delcy, por Fernando Mires
      septiembre 29, 2026
    • El error fatal de Trump en la ONU, por Jipson Briceño Domínguez
      septiembre 29, 2026
    • Existir y política, por Gisela Ortega
      septiembre 28, 2026

  • Noticias recientes

    • El Niño obliga a Venezuela a coordinar una respuesta que vaya más allá de la emergencia
    • La condición humana, por Aglaya Kinzbruner
    • El cambio de época en la Venezuela de 2026, por Omar Ávila
    • Donald y Delcy, por Fernando Mires
    • El error fatal de Trump en la ONU, por Jipson Briceño Domínguez

También te puede interesar

El mito democrático de la Cuarta Transformación, por Ernesto Hernández Norzagaray
septiembre 28, 2026
El desmantelamiento de la dictadura judicial (II), por Juan Miguel Matheus
septiembre 27, 2026
Delcy, la renacida, por Gregorio Salazar
septiembre 27, 2026
¿Bueno… y la justicia?, por Fernando Rodríguez
septiembre 27, 2026
  • Portal venezolano fundado por Teodoro Petkoff, comprometido con la verdad, ejerciendo la libertad de expresión. 26 años ofreciendo actualidad informativa, reportajes, investigaciones, análisis y opinión. Un producto de Editorial La Mosca Analfabeta.

  • Contacto: [email protected]

    Síguenos
  • Noticias

    • TalCualVerifica | La cifra de la matrícula escolar...
      septiembre 28, 2026
    • OFAC emite nuevas licencias que amplian operaciones...
      septiembre 28, 2026
    • Gremios y familiares de presos policios protestan este...
      septiembre 28, 2026

  • A Fondo

    • El Niño obliga a Venezuela a coordinar una respuesta...
      septiembre 29, 2026
    • «Decidir no es delito»: buzón de TalCual recoge...
      septiembre 28, 2026
    • Comida más cara, menos luz y trasnochados: la factura...
      septiembre 28, 2026

  • Opinión

    • La condición humana, por Aglaya Kinzbruner
      septiembre 29, 2026
    • El cambio de época en la Venezuela de 2026, por Omar...
      septiembre 29, 2026
    • Donald y Delcy, por Fernando Mires
      septiembre 29, 2026


Diseñado y Desarrollado por Binaural
  • Noticias
  • A Fondo
  • Lo Nuestro
  • Opinión
  • Migrantes
  • EEUU
  • Alianzas
    • Regiones
    • Alianza Rebelde Investiga
    • #LaHoradeVenezuela
    • Connectas
  • Videos
    • Noche D
    • La Conversa ARI
    • La República que Tortura
      • Documental en Youtube
  • Especial Aniversario 26
  • Nosotros
    • Principios editoriales
    • Manual de estilo
    • Nuestra historia
    • Editoriales
    • Teodoro
Presione enter para comenzar su búsqueda