En dónde estamos, por Ángel Lombardi Lombardi
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Si se quiere entender algo del presente, es necesario estudiar sus causas (historia) y los contextos geopolíticos en que se dieron.
Ningún médico trata a un paciente, sino a partir de su «historia de vida». En nuestra historia genética, está la primera comprensión sobre «nuestra salud y nuestra enfermedad». Una sociedad, un país, no nace de la nada; son evolución y proceso, como la vida, de allí la pertinencia de hablar de historia-vida.
La actualidad venezolana solo puede empezar a comprenderse desde nosotros mismos, como sociedad en su conjunto, y en todos sus aspectos: políticos, económicos, sociales, culturales, etc... Debemos enmarcarlos en el contexto geopolítico actual, en curso, lo que hemos llamado la Tripolaridad Global, cuyos ejes o centros son EEUU, China y Rusia y las situaciones o escenarios regionales particulares.
En nuestro caso, el continente americano, que EEUU, en su reciente publicación de noviembre de 2024, en su Doctrina de Seguridad Nacional renueva su idea de que nuestro continente debe ser neocolonizado. Se visualiza como un protectorado de gobiernos «amigos» y tributarios, por razones de interés vital y seguridad nacional de EEUU.
En concreto, buscan parar o frenar las eventuales y potenciales amenazas externas que representan China y Rusia y las de cualquier otro país extracontinental, «enemigo» de EEUU, como por ejemplo Irán u otro país. En la lista «negra» de esta reformulada Doctrina Monroe (1823) están los gobiernos de Venezuela, eventualmente los de Colombia, México, Cuba y Nicaragua.
Lo sucedido aquí el 3 de enero de 2026 se enmarca en esta visión y dinámica. Insisto, el «enemigo» no es el país o un país, sino sus gobiernos, que serán presionados o evaluados de acuerdo a «amigo, no-amigo, dispuestos a colaborar o a no-colaborar», incluyendo la economía y las relaciones comerciales. En este aspecto, históricamente no hay novedad, ya que todos los imperios conocidos han actuado de la misma manera.
Retornando al plano interno, nuestro país tiene un interés primordial e importancia para EEUU por sus recursos y particularmente por el petróleo, como es harto conocido en los últimos cien años.
Maduro ya no está en la presidencia, noticia conocida y evidente. No voy a entrar en detalles que no conozco: secuestro, extracción, entrega, traición, etc.. Solo puedo constatar que el gobierno y el régimen siguen, y ha transcurrido demasiado poco tiempo para evaluar el rumbo a seguir:
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Más de lo mismo (gatopardismo: cambiar para que nada cambie).
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Cambio y apertura moderada y gradual del régimen. Algo parecido a lo que significaron los gobiernos posteriores a la muerte de Juan Vicente Gómez (1935) de Eleazar López Contreras e Isaías Medina Angarita.
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Apresuramiento de los cambios por contradicciones y fracturas internas del régimen.
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Conductas opositoras, a sabiendas de sus propias divisiones y poca representatividad en general.
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Persistencia e influencia real de MCM y peso simbólico y político real del 28 de julio de 2024.
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Asumiendo que la presidenta encargada tiene pocos meses, de acuerdo a la Constitución, para crear un liderazgo propio y un rumbo, las incertidumbres se multiplican.
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La situación real dentro de la FAN que, como siempre ha sido, sigue siendo el factor «decisorio» de facto en todas nuestras crisis políticas.
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Expectativas económicas para 2026, determinantes para apalancar cualquier dinámica de permanencia del régimen o transición democrática.
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La «paciencia» social. La población está emocionalmente agotada de este largo proceso de precariedad económica, emigración masiva, incertidumbres y control social, policial y militar. Prevalece el escepticismo, el escapismo, el temor y el retiro obligado a atender las urgencias del día y la sobrevivencia.
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Quizás no hemos tenido tiempo, pero hace falta con urgencia un «horizonte y un proyecto de ruta democrática». Y creo que esta es la parte sustantiva y decisiva.
*Lea también: El trilema de la Venezuela que viene, por Omar Ávila
Ángel Lombardi Lombardi es licenciado en Educación, mención Ciencias Sociales, con especialización en la Universidad Complutense y la Universidad de La Sorbona. Fue rector de la Universidad del Zulia y rector de la Universidad Católica Cecilio Acosta.
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