• Noticias
  • A Fondo
  • Lo Nuestro
  • Opinión
  • Migrantes
  • EEUU
  • Alianzas
    • Regiones
    • Alianza Rebelde Investiga
    • #LaHoradeVenezuela
    • Connectas
  • Videos
    • Noche D
    • La Conversa ARI
    • La República que Tortura
      • Documental en Youtube
  • Especial Aniversario 26
  • Nosotros
    • Principios editoriales
    • Manual de estilo
    • Nuestra historia
    • Editoriales
    • Teodoro
  • Noticias
  • A Fondo
  • Lo Nuestro
  • Opinión
  • Migrantes
  • EEUU
  • Alianzas
    • Regiones
    • Alianza Rebelde Investiga
    • #LaHoradeVenezuela
    • Connectas
  • Videos
    • Noche D
    • La Conversa ARI
    • La República que Tortura
      • Documental en Youtube
  • Especial Aniversario 26
  • Nosotros
    • Principios editoriales
    • Manual de estilo
    • Nuestra historia
    • Editoriales
    • Teodoro

El reino de ese otro mundo, por Fernando Mires



0
Comparte
  • Compartir en Facebook
  • Tuitealo

El reino
FacebookTwitterWhatsAppTelegramEmail
Fernando Mires | @FernandoMiresOI | abril 9, 2023

Twitter: @FernandoMiresOl


Pilatos debía poner en forma de juicio un veredicto ya decidido. Era y es la lógica de los funcionarios de Estado. Roma era una república de derecho y el procurador un simple ejecutor, uno de esos tantos administradores que cumplían funciones con eficiencia y pulcritud. A Pilatos, en verdad, solo interesaban las actas que iban a ser enviadas a Roma.

Habiendo perdido el primer juicio, el religioso frente al Sanedrín (consejo superior judío), Jesús no tenía posibilidades de ganar el juicio jurídico y político frente a los romanos. Por supuesto, a Pilatos no interesaban los argumentos teológicos de los judíos. Lo que sí le interesaba era constatar si el carpintero contaba o no con el respaldo político del Sanedrín. Evidentemente, no lo tenía.

Al igual que Pilatos, el Sanedrín había procedido frente a Jesús de acuerdo al estricto cumplimiento de las normas establecidas.

El hijo de José era definitivamente una fuente de desorden público. Ya había alterado la paz al expulsar a los mercaderes del atrio. Ya había transgredido la tradición al realizar prédicas durante el sabbat. Ya había establecido relaciones amistosas con ciudadanos de un pueblo enemigo, el de los samaritanos. Ya había reído, comido y bebido junto a pobres diablos borrachos y bandidos de poca monta. Ya había ejercido de curandero sin solicitar permiso a nadie. Sin recato se hacía acompañar por una prostituta venida de Magdala. Había desconocido a sus hermanos de sangre y negado obediencia a su madre, llamándola «mujer» en público. Y por si todo eso fuera poco, a su lado caminaban algunos zelotas armados quienes acusaban a los fariseos y al Sanedrín de traidores a la causa de la independencia judía.

El templo pasaba por un momento muy difícil. El Sanedrín debía velar por su comunidad: era su tarea. Más allá de discusiones teológicas lo que importaba en ese momento a los sacerdotes era evitar que el judaísmo se disgregara en fracciones irreconciliables, como ya estaba ocurriendo. Los zelotas habían pasado a la lucha armada, asolando caminos. Al otro lado, los saduceos postulaban la obtención de la ciudadanía romana, dispuestos a negociar su condición judía. No faltaban místicos como los esenios, quienes huían de este mundo para recluirse en comunidades de fanáticos naturistas. Y en el medio de todo, un nazareno declaraba ser Mesías e hijo de Dios sin que nadie se lo pidiera.

Pero aún así, el Sanedrín habría absuelto al carpintero si no hubiera escuchado de la boca de Jesús la blasfemia; a saber, la de que él estaba dispuesto a destruir el templo para después reconstruirlo en tres días. Esas palabras deben haber sonado de modo terrible a los oídos de Caifás. El templo era para los sacerdotes el único punto en el cual los judíos de todas las tendencias convergían. Destruido el templo, la propia identidad judía estaba en peligro. Por razones más políticas que religiosas, no podían, más bien no querían los sacerdotes entender el exacto sentido del templo, según Jesús.

*Lea también: Éxodo, por Paulina Gamus

Cuando Jesús dijo a Pilatos, «mi reino no es de este mundo», ya había dicho lo mismo, pero con otras palabras, al Sanedrín. Para Jesús, efectivamente, había dos templos: el templo de piedra y el templo del corazón donde vive Dios. Cuando Jesús hablaba de la reconstrucción del templo estaba diciendo entonces que aunque el templo de piedra fuera mil veces destruido, el templo de Dios continuaría existiendo. Es decir, el templo de Jesús no estaba en un lugar determinado; estaba en y con Dios, y en la medida en que el corazón del ser abre sus puertas a Dios, seremos todos hermanos de Jesús, hijos de Dios en el mismo templo, como lo advertiría años después el apóstol Pablo al afirmar que el cuerpo de Jesús era el nuevo templo.

El templo de Dios está en el reino de Dios y no en el de los hombres, pero a la vez, el de Dios no niega al de los hombres. Todo lo contrario. Solamente si llega el momento de optar entre el uno y el otro, el hijo de Dios ha de elegir al reino verdadero, a ese que no está en un lugar determinado y que tampoco advendrá en una fecha fija pues habita en todos los tiempos habidos y por haber, donde todos somos en Dios. Como dijo Pablo de Tarso: «Fuimos sepultados con Cristo, con él también resucitaremos» (Rm 6, 3-11)

El tiempo de Jesús es el templo de Dios y ese tiempo es el tiempo de todos los tiempos dentro del templo de todos los templos; tiempo-templo situado no solo más allá, no sólo más acá, sino, además, aquí mismo. Aquí y ahora.

«¿Eres tú el rey de los judíos?» pregunta Pilatos. Y Jesús responde, «mi reino no es de este mundo» (Juan 18, 33) Esa respuesta no interesaba a Pilatos. Lo que él quería saber era si Jesús se proclamaba rey. De modo que insistió: «¿Acaso eres tú rey?». Jesús respondió: «Tú dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido y venido al mundo. Para dar testimonio de la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz» (Juan 18, 37). Más no necesitaba escuchar Pilatos. No importa si el reino era de este o del otro mundo. Lo importante era que el carpintero declaraba ser rey. Por eso y nada más, debería morir. La hábil estrategia de hacer elegir a la muchedumbre entre el zelota Barrabás (algo así como un Che Guevara judío) y el carpintero Jesús, solo perseguía el propósito de dar cierta legitimación populista a una decisión jurídica previamente tomada.

Pero quién sabe si Pilatos, antes de quedarse dormido, en los mismos momentos en los cuales Jesús sangraba en la cruz, se hizo la pregunta acerca de dónde estaba situado el reino del que había hablado el nazareno. Por de pronto –quizás así lo pensó el procurador– ese otro mundo no estaba en otro planeta, o en otro lugar; tampoco en otro tiempo. Ese otro mundo, lo dijo Jesús –y puede que hasta Pilatos lo hubiera así entendido– es «el reino de la verdad y de los que quieren oír su voz».

El reino del otro mundo es aquel en donde la verdad ha derrotado para siempre a la mentira, la vida a la muerte; el bien al mal; la libertad a la tiranía. Pero ese otro mundo, el de Jesús, también puede aparecer de pronto aquí «como un ladrón en la noche» (Pablo, Tes 52-1). Lo escuchamos en el grito del recién nacido; en el sol que rompe la noche del invierno; en la rosa blanca que hizo nacer a la primavera; en tus ojos que brillan cuando amas; en el cielo y en el fondo de la tierra; en el pan de cada día; en los lirios del campo que iluminaron la vista del «hijo del hombre», y en todo lo que es verdad sobre esta tierra.

Sin el reino de ese otro mundo, este mundo no merecería ser vivido.

Este texto fue escrito sobre la base de un artículo titulado Jesús y Pilatos, publicado en mi blog POLIS en 2014.

Fernando Mires es (Prof. Dr.), Historiador y Cientista Político, Escritor, con incursiones en literatura, filosofía y fútbol. Fundador de la revista POLIS. 

TalCual no se hace responsable por las opiniones emitidas por el autor de este artículo

Post Views: 4.218
FacebookTwitterWhatsAppTelegramEmail
0
Comparte
  • Compartir en Facebook
  • Tuitealo

Fernando MiresOpinión


  • Noticias relacionadas

    • La condición humana, por Aglaya Kinzbruner
      septiembre 29, 2026
    • El cambio de época en la Venezuela de 2026, por Omar Ávila
      septiembre 29, 2026
    • Donald y Delcy, por Fernando Mires
      septiembre 29, 2026
    • El error fatal de Trump en la ONU, por Jipson Briceño Domínguez
      septiembre 29, 2026
    • Existir y política, por Gisela Ortega
      septiembre 28, 2026

  • Noticias recientes

    • El Niño obliga a Venezuela a coordinar una respuesta que vaya más allá de la emergencia
    • La condición humana, por Aglaya Kinzbruner
    • El cambio de época en la Venezuela de 2026, por Omar Ávila
    • Donald y Delcy, por Fernando Mires
    • El error fatal de Trump en la ONU, por Jipson Briceño Domínguez

También te puede interesar

El mito democrático de la Cuarta Transformación, por Ernesto Hernández Norzagaray
septiembre 28, 2026
El desmantelamiento de la dictadura judicial (II), por Juan Miguel Matheus
septiembre 27, 2026
Delcy, la renacida, por Gregorio Salazar
septiembre 27, 2026
¿Bueno… y la justicia?, por Fernando Rodríguez
septiembre 27, 2026
  • Portal venezolano fundado por Teodoro Petkoff, comprometido con la verdad, ejerciendo la libertad de expresión. 26 años ofreciendo actualidad informativa, reportajes, investigaciones, análisis y opinión. Un producto de Editorial La Mosca Analfabeta.

  • Contacto: [email protected]

    Síguenos
  • Noticias

    • TalCualVerifica | La cifra de la matrícula escolar...
      septiembre 28, 2026
    • OFAC emite nuevas licencias que amplian operaciones...
      septiembre 28, 2026
    • Gremios y familiares de presos policios protestan este...
      septiembre 28, 2026

  • A Fondo

    • El Niño obliga a Venezuela a coordinar una respuesta...
      septiembre 29, 2026
    • «Decidir no es delito»: buzón de TalCual recoge...
      septiembre 28, 2026
    • Comida más cara, menos luz y trasnochados: la factura...
      septiembre 28, 2026

  • Opinión

    • La condición humana, por Aglaya Kinzbruner
      septiembre 29, 2026
    • El cambio de época en la Venezuela de 2026, por Omar...
      septiembre 29, 2026
    • Donald y Delcy, por Fernando Mires
      septiembre 29, 2026


Diseñado y Desarrollado por Binaural
  • Noticias
  • A Fondo
  • Lo Nuestro
  • Opinión
  • Migrantes
  • EEUU
  • Alianzas
    • Regiones
    • Alianza Rebelde Investiga
    • #LaHoradeVenezuela
    • Connectas
  • Videos
    • Noche D
    • La Conversa ARI
    • La República que Tortura
      • Documental en Youtube
  • Especial Aniversario 26
  • Nosotros
    • Principios editoriales
    • Manual de estilo
    • Nuestra historia
    • Editoriales
    • Teodoro
Presione enter para comenzar su búsqueda