• Noticias
  • A Fondo
  • Lo Nuestro
  • Opinión
  • Migrantes
  • EEUU
  • Alianzas
    • Regiones
    • Alianza Rebelde Investiga
    • #LaHoradeVenezuela
    • Connectas
  • Videos
    • Noche D
    • La Conversa ARI
    • La República que Tortura
      • Documental en Youtube
  • Especial Aniversario 26
  • Nosotros
    • Principios editoriales
    • Manual de estilo
    • Nuestra historia
    • Editoriales
    • Teodoro
  • Noticias
  • A Fondo
  • Lo Nuestro
  • Opinión
  • Migrantes
  • EEUU
  • Alianzas
    • Regiones
    • Alianza Rebelde Investiga
    • #LaHoradeVenezuela
    • Connectas
  • Videos
    • Noche D
    • La Conversa ARI
    • La República que Tortura
      • Documental en Youtube
  • Especial Aniversario 26
  • Nosotros
    • Principios editoriales
    • Manual de estilo
    • Nuestra historia
    • Editoriales
    • Teodoro

El poder cambia de manos, por Gustavo J. Villasmil Prieto



0
Comparte
  • Compartir en Facebook
  • Tuitealo

El poder cambia de manos | Czesław Miłosz
FacebookTwitterWhatsAppTelegramEmail
Gustavo J. Villasmil-Prieto | @gvillamil99 | abril 18, 2026

X: @Gvillasmil99


«Hemos rezado mucho por la Liberación y por fin la conseguimos. Pero resulta que la Liberación no es más que una nueva ocupación. Van a convertirnos en otra de sus repúblicas».

Czesław Miłosz, El poder cambia de manos, 1955.

En la cartografía espiritual del novelista y Nobel polaco Czesław Miłosz (1911-2004), la historia no es una sucesión de fechas sino una niebla espesa y sofocante que se asienta sobre las calles de una ciudad —Varsovia— que había olvidado hasta su propio nombre.

Hablar de la transición en Venezuela, como en aquella Polonia de 1945 que contemplaba la retirada desordenada y estrepitosa de la Wehrmacht junto al avance implacable del Ejército Rojo, es evocar aquella misma bruma varsoviana. Es un intervalo gris en el que el viejo mundo se ha marchitado como un espectro y otro nuevo, tan siniestro como su predecesor, se va instalando insensiblemente en la médula del ciudadano que comprende que su vida ha sido una larga y forzada representación teatral llamada a prolongarse.

En el valle de Caracas, como en el del Vístula en su día, aprendimos que la mayor victoria de la tiranía no se reduce a la imposición de una cadena física, sino que implica la erosión del paisaje interior de nuestras vidas. Durante décadas, se nos alimentó con la idea de una revolución marxistoide de tipo tropical, especie de píldora de certezas ideológicas que exigió de nosotros cambiar la evidencia por el dogma, el pan por la consigna y la memoria por un pasado editado lleno de patrioterías patéticas.

Resultados a la vista: una nación desperdigada por el mundo, sus familias rotas, las vidas y patrimios de muchos destruidos. Toda transición, por tanto, tendría que pasar necesariamente por el acto doloroso de escupir tan infamante píldora para enfrentar la realidad que ante nosotros se abre, por dura que sea. Esta que se nos plantea, no.

Como los personajes de Miłosz, atrapados entre la «necesidad histórica» del vencedor y la frágil verdad de las víctimas, los venezolanos somos hoy una nación suspendida en un estado de fatiga ontológica. Por ello es que la transición que buscábamos no puede reducirse a un mero relevo administrativo como el que hoy se nos ofrece.

Tiene que encarnar necesariamente la resurrección de nuestros sentidos, la recuperación del derecho a mirar una montaña, un río o la esquina de una calle tal y como son, despojados de los adjetivos parásitos que les impuso la gangrena revolucionaria. Por desgracia, eso tampoco es lo que se nos está ofreciendo.

La única transición éticamente aceptable y políticamente viable en Venezuela pasa por una cirugía sin anestesia. Para caminar hacia la luz, debemos primero renunciar a las sombras de nuestras propias miserias. La toma del poder en una tierra devastada es un acto de profunda gravedad y no la celebración de un triunfo. Tiene que ser el inicio de una necesaria penitencia.

El nuevo poder no puede llegarnos con la arrogancia del conquistador, sino con la humildad del arrendatario obligado a entregar la casa que hasta ahora habitó como un okupa sin derecho. No redecora salones ni jardines, porque sabe que llegó la hora de recoger sus cosas e irse, de preparar los manojos de llaves que ha de entregar y de dejar sus cuentas listas para ser auditadas por el legítimo propietario.

La transición tendría que ser un gesto que tienda el necesario puente entre lo que fue destruido y lo que debe ser erigido, una labor paciente que suture un tejido social desgarrado intencionalmente. Pero eso tampoco es lo que se nos ofrece.

Contrariamente, la esperanza nacional se nos degrada a un escenario para nuevos e insólitos reacomodos para la captura de «mangos bajitos» por parte de los oportunistas y buscavidas de ayer y de siempre, no importa si vienen vestidos de toga académica y con flamantes nombramientos en la mano, ataviados con modelitos «prêt-à-porter» o autoproclamándose voceros de una «civilidad» cortada a su propia medida. Los conocemos. En 25 años de martirologio, en Venezuela hemos llegado a conocernos todos.

Reabrir embajadas y consulados, hacer regresar a líneas aéreas, bancos y grandes corporaciones que bombeen petróleo: es de lo único que se nos habla. Y de la economía, como si no supiéramos que fue la vorágine política chavista la que acabara un día con ella. De lo que no se habla es de restaurar la república en Venezuela, razón de nuestras luchas por más de cinco lustros.

En la medida en que avancemos en tan exigente marcha nos encontraremos los escombros de los sueños fallidos de un siglo. Nos tentará la idea de construir una nueva mitología, de reemplazar unas estatuas por otras. Ya se está viendo. Miłosz nos advierte contra la «mente cautiva» que solo sabe buscar nuevos amos.

La única transición que vale la sangre y las lágrimas vertidas en Venezuela es la que nos conduzca a una claridad radical: a la comprensión de que ninguna «dirección de la historia» ni ninguna forma de neomesianismo podrá sustituir al latido del corazón de un hombre libre. Repito: ninguna, así el guion alternativo que se nos proponga venga escrito en inglés y con los sellos del State Department.

El amanecer que esperamos en Venezuela será silencioso. No será un trueno, sino el sonido de una llave girando en una cerradura oxidada desde hace una generación. Tampoco lo anunciará un nuevo bombardeo de la USAF; muy por el contrario, vendrá de la visión de un pueblo caminando hacia su futuro no como manada aterrorizada o —como se nos vende hoy— como rebaño agradecido, sino como una colección de identidades redescubiertas ante sí mismas.

Entonces nos miraremos los unos a los otros —sobrevivientes todos del mismo naufragio— y nos daremos cuenta de que no sirve para nada que la titularidad del poder pase simplemente de las manos de un hombre a las de otro; se exige regresarlo al único lugar donde dejará de ser lo que hasta hoy ha sido: una maldición. Volver, pues, a las manos del ciudadano, de aquel soberano del que un día ya no oímos hablar más.

*Lea también: El tutelaje tutelado, por Douglas Zabala

Los venezolanos estamos por un cambio del poder mismo y de su naturaleza, no por un simple traslado en su titularidad. La transición no puede ser un mero cambio de manos del mismo poder brutal que destruyó todo lo que una vez fuimos. La verdadera transición venezolana ha de ser el acto simple, aterrador y hermoso a la vez de volver a ser reales.

No es que se vayan unos y queden otros iguales —o quizás peores—; es que termine esta larga noche de máscaras y que la nación exhale por fin su primer aliento en años: el aliento de un pueblo que por fin ha decidido vivir en la verdad.

Gustavo Villasmil-Prieto es médico, politólogo y profesor universitario.

TalCual no se hace responsable por las opiniones emitidas por el autor de este artículo

Post Views: 559
FacebookTwitterWhatsAppTelegramEmail
0
Comparte
  • Compartir en Facebook
  • Tuitealo

Gustavo J. Villasmil PrietoOpinión


  • Noticias relacionadas

    • La condición humana, por Aglaya Kinzbruner
      septiembre 29, 2026
    • El cambio de época en la Venezuela de 2026, por Omar Ávila
      septiembre 29, 2026
    • Donald y Delcy, por Fernando Mires
      septiembre 29, 2026
    • El error fatal de Trump en la ONU, por Jipson Briceño Domínguez
      septiembre 29, 2026
    • Existir y política, por Gisela Ortega
      septiembre 28, 2026

  • Noticias recientes

    • El Niño obliga a Venezuela a coordinar una respuesta que vaya más allá de la emergencia
    • La condición humana, por Aglaya Kinzbruner
    • El cambio de época en la Venezuela de 2026, por Omar Ávila
    • Donald y Delcy, por Fernando Mires
    • El error fatal de Trump en la ONU, por Jipson Briceño Domínguez

También te puede interesar

El mito democrático de la Cuarta Transformación, por Ernesto Hernández Norzagaray
septiembre 28, 2026
El desmantelamiento de la dictadura judicial (II), por Juan Miguel Matheus
septiembre 27, 2026
Delcy, la renacida, por Gregorio Salazar
septiembre 27, 2026
¿Bueno… y la justicia?, por Fernando Rodríguez
septiembre 27, 2026
  • Portal venezolano fundado por Teodoro Petkoff, comprometido con la verdad, ejerciendo la libertad de expresión. 26 años ofreciendo actualidad informativa, reportajes, investigaciones, análisis y opinión. Un producto de Editorial La Mosca Analfabeta.

  • Contacto: [email protected]

    Síguenos
  • Noticias

    • TalCualVerifica | La cifra de la matrícula escolar...
      septiembre 28, 2026
    • OFAC emite nuevas licencias que amplian operaciones...
      septiembre 28, 2026
    • Gremios y familiares de presos policios protestan este...
      septiembre 28, 2026

  • A Fondo

    • El Niño obliga a Venezuela a coordinar una respuesta...
      septiembre 29, 2026
    • «Decidir no es delito»: buzón de TalCual recoge...
      septiembre 28, 2026
    • Comida más cara, menos luz y trasnochados: la factura...
      septiembre 28, 2026

  • Opinión

    • La condición humana, por Aglaya Kinzbruner
      septiembre 29, 2026
    • El cambio de época en la Venezuela de 2026, por Omar...
      septiembre 29, 2026
    • Donald y Delcy, por Fernando Mires
      septiembre 29, 2026


Diseñado y Desarrollado por Binaural
  • Noticias
  • A Fondo
  • Lo Nuestro
  • Opinión
  • Migrantes
  • EEUU
  • Alianzas
    • Regiones
    • Alianza Rebelde Investiga
    • #LaHoradeVenezuela
    • Connectas
  • Videos
    • Noche D
    • La Conversa ARI
    • La República que Tortura
      • Documental en Youtube
  • Especial Aniversario 26
  • Nosotros
    • Principios editoriales
    • Manual de estilo
    • Nuestra historia
    • Editoriales
    • Teodoro
Presione enter para comenzar su búsqueda