El “Paisaje Expandido” de Ricardo Arispe, por Valentina Rodríguez
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El artista visual, gestor cultural e investigador venezolano Ricardo Arispe (Barquisimeto, 1980) inauguró el pasado 6 de diciembre en el Centro Cultural de Arte Moderno (CCAM) la exposición «Paisaje Expandido. Botanik», una propuesta a la que me acerqué sin mayor conocimiento ni expectativas, pero de la que salí movida e intrigada.
Creo que la forma cómo llegué a la sala le dio un toque particular a mi visita y experiencia. La anécdota es la siguiente: el jueves 18 de diciembre fui a La Castellana exclusivamente a ver la exhibición. Mientras bajaba las escaleras que llevan a las salas del CCAM me dio la impresión de que estaba cerrada la galería. Por aquello de no perder el viaje, empecé a buscar a quien preguntarle, pero no había nadie. Luego veo que las escaleras de emergencia tenían el acceso libre y decido bajar, con cierta cautela. Ese sigilo inicial para no irrumpir en el recinto fue cambiado a la lentitud que provoca el temor: a medida que entraba en el salón del segundo piso, las música, la iluminación, la temperatura, la soledad del espacio y las imágenes que se proyectaban en las paredes hicieron que sintiera que estaba entrando una versión criolla de Terminator; en la que hombres-máquinas, con trajes similares a los uniformes de Inparques, me reclamaban algo con al ritmo de un canto que no pude entender. «¿Dónde estoy?», dije.
«Paisaje Expandido. Botanik» es una exposición inmersiva, la primera del recinto cultural de La Castellana –que este año arribó a su 35 aniversario. Una propuesta que reúne naturaleza, inteligencia artificial y arte generativo; «que funde código y clorofila, lo natural y lo digital», como indica el texto de la muestra.
Para este proyecto desarrollado por Arispe junto con su ecosistema de inteligencias artificiales ColectiBot (como FEBO, JMR01 y AVA) y la banda experimental «Botanik» –conformada por músicos humanos (axi Gold, Rachel Noisemaker, Marijó Castejón y Ricardo Arispe) e inteligencias artificiales de ColectiBot (JMR01)–, se requirió de más de mil metros de cable, proyectores inteligentes, un sonido que envuelve y horas de programación y codificación; detalla la nota de prensa.

La pieza principal del segundo piso de la Sala 1 del CCAM dura más de 30 minutos, es un viaje por distintos paisajes, que se recorren y van apareciendo a través de primeros planos, tomas cenitales y close up; en los que se pueden identificar edificaciones y lugares de Caracas. En este recorrido también aparecen maquinarias, deforestación y grupos de personas que protestan por detener talas; también está el detalle de la instalación de dispositivos a tallos de arbustos. Al final entran los hombres-máquinas que envían un mensaje –o una orden– de forma operística. Por momentos parecen el Big Brother de Orwell.
En el primer piso están ubicadas dos pantallas con lentes de realidad virtual para uso de los visitantes. No llegué a experimentar esa propuesta por cuestiones de tiempo –y necesidad de pausa–. En los próximos días volveré al CCAM a terminar de recorrer la muestra y entender todo el dispositivo –para la propuesta se instaló una estación meteorológica en los jardines del centro cultural, para transformar, en tiempo real, la humedad, el viento, la temperatura y la luz, en imágenes visuales y composiciones sonoras.
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«Paisaje Expandido. Botanik» mi primera visita a una exposición con estas características y naturaleza, un formato que había postergado por razones varías, pero que sin duda comenzará a hacerse más frecuente en museos y galerías; y que tienen «mucha tela que cortar».
La propuesta de Arispe y su ColectiBot –IA que también asume el rol de crítico de arte– estará abierta al público hasta el próximo marzo, de martes a domingo, de 12:00 p.m. a 6:00 p.m.
Valentina Rodríguez es licenciada en comunicación social y magíster en arte contemporáneo.
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