El mundo gira, por Fernando Rodríguez
Correo: [email protected]
Hasta no hace mucho, a lo mejor semanas, el mundo parecía inclinarse cada vez más hacia la derecha, lo que ya espanta, y también hacia la ultraderecha, que aterra. Por supuesto la obra la dirigía el gorila más poderoso, disparatero y cruel que imaginarse pueda, dispuesto a atravesar todas las líneas rojas del buen sentido. Trump claro, adivinaron, más fácil es difícil.
Ya muchos se rendían y maldecían a la especie y su destino. Se hablaba hasta de un acto final definitivo, una tercera guerra y cosas de ese tipo encerradas en la cabeza de Donald y las de su combo. Claro también hay los rusos tratando de desollar a la valiente Ucrania; o el sadismo inclemente de Netanyahu; o Sudán suicidándose sin piedad; Caracas bombardeada y colonizada; reaparición del racismo y el chovinismo por doquier; crecimiento de la desigualdad en la distribución de la riqueza (el 1% de milmillonarios posee aproximadamente la misma cantidad que 4.000 millones de pelagatos), el planeta está muy enfermo… En fin, ese desastre que ustedes ven a diario en los noticieros y que podría terminar en cosas inimaginables.
Todo lo anterior es cosa sabida. Pero lo que habría que destacar es que para unos cuantos analistas muy perspicaces hay indicios –no exagerar– de una suerte de inversión de esa tendencia fascista y un repunte del progresismo. Es una novedad ciertamente. Por ejemplo la salida de Orban, que fue durante décadas el peor enemigo de la coherencia y eficacia de la Unión Europea.
Bastaron solo unos pocos días de su caída para que se produjera un efecto importante: la liberación de un préstamo vital para Ucrania de noventa mil millones de euros y que el lacayo prorruso bloqueaba sistemáticamente. La salida de Orban dinamiza significativamente la golpeada eficiencia política de Europa, ya fuertemente averiada por el distanciamiento de Estados Unidos.
Es cierto que en América Latina se han producido unos cuantos retrocesos políticos lamentables, sobre todo el chileno, país fundamental del continente, pero hay que atender a dos acontecimientos de las relaciones con Europa muy prometedores: la realización del esperado durante décadas acuerdo de Mercosur y la Unión Europea que es, como tanto se repite, el pacto comercial más extenso del mundo.
Y, en otra escala, la reunión de una parte sustancial del militantismo progresista mundial en Barcelona (España), presidida por Pedro Sánchez y Lula y que indicó una clara vocación por la acción y la de jugar un papel determinante en los fatídicos escenarios económicos. Fue un inicio de algo que podría ser fecundo.
Y no habría que ignorar el espíritu combativo del papa Leon XIV en su defensa frontal de la paz y los derechos de los migrantes frente a Trump, en un férreo lenguaje pocas veces visto en el discurso papal y que tendrá, sin duda, efectos en los millones de católicos.
La UE ha enfrentado igualmente la ira trumpista a la negativa radical de Europa de participar mínimamente en la guerra de Irán, desafiando abiertamente la cólera del republicano y jugándose una eventual ruptura. Hace unos meses esta actitud era impensable.
*Lea también: El trumpismo sudamericano, por Fernando Mires
Las actitudes de enfrentamiento a Trump, para empezar la de Irán que ha demostrado una capacidad bélica insospechada y que ha puesto en un difícil y vacilante transe militar y diplomático al gobierno de Trump, amenazando igualmente a gran parte del planeta con una crisis económica considerable por el bloqueo del transporte marítimo petrolero.
Diría que ha demostrado los límites –ciertamente inmensos pero finitos– del poder gringo. Pero para cerrar este esbozo de análisis de una modificación posible del escenario mundial es particularmente importante que Trump no es el que tomó el poder con las galas de su compatriota Superman y buena parte del mundo le ha perdido el miedo, considera posible enfrentarlo y no pocas veces lo convierte en motivo de asombro por su incapacidad mental y hasta de buen material para el humor, así sea muy oscuro.
TalCual no se hace responsable por las opiniones emitidas por el autor de este artículo





