El desenchufe, por Aglaya Kinzbruner
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En Venezuela los ciudadanos se dividen en dos bandos: aquellos que no entienden nada de lo que está sucediendo y los otros que tampoco.
Por cierto, una periodista cuyo nombre preferimos callar —profesión peligrosa esta— le preguntó durante una entrevista a Marco Rubio el porqué se centró en uno solo y no, a un mismo tiempo, en los cinco objetivos que habían sido convenidos por los halcones de Washington. La pregunta no le gustó mucho a Rubio.
«Pero imagínese», dijo, «si se armó tanto escándalo por uno solo, ¿cuál hubiera sido la reacción con cinco?».
Una famosa obra teatral, ícono del teatro del absurdo, Seis personajes en busca de autor, del escritor italiano Luigi Pirandello y que quizás le valió el Premio Nobel, describe la angustia de estos personajes que están en su totalidad en la mente del autor. No pueden salir de ahí por el conflicto armado entre los personajes, los actores y el mismo escritor, con el problema, entre otros, de que en estas condiciones sería imposible validarlos.
Por algo esta comedia termina mal. Y todo por la diferencia, de existir esta —cosa de la cual no estamos muy seguros—, entre ficción y realidad.
No todos entienden realmente en qué fino borde entre ficción y realidad nos encontramos ahora. Habiendo sido descabezado un régimen de algunos de sus personajes, nos encontramos que seguimos con unos actores que estaban por ser descabezados, pero siguen ahí esperando quizás el chitty bang, definido por algunos como la Segunda Ola que puede suceder, al igual que puede que no.
También puede darse lo contrario. Un personaje que se salió de un libro para, cómo decirlo, vivir la vida. Este personaje es el Grinch.
Tratamos de preguntarle qué está pasando o, en todo caso, realmente dejando de pasar, y nos dicen que la verdad es que el Grinch ha engañado a todo el mundo y vino para robarse la Navidad. Una vez robada, el Dr. Seuss debe estar muy molesto de que le cambiaron el final del cuento para niños, pero el problema es justamente ese.
Todo cuento para niños puede ser modificado porque en verdad a los niños no se les toma en cuenta lo suficiente. Se dijo en un comienzo que el Grinch era blanco y luego algún caricaturista pretencioso lo pintó de verde. El verde es el color de la envidia, siendo que esta puede ser positiva o negativa.
En cuanto a lo positivo o negativo del asunto, diremos que el Grinch, sujeto como todos nosotros al cambio —el cambio es lo único que no cambia—, se dividió en los grinches verdes y los blancos. Los blancos son los buenos y los verdes son los malos. Por eso hay tantos.
Este cuento no sabemos todavía cómo va a acabar. Hasta se ha formado una comisión de urgencia y emergencia extremas que está estudiando cómo meter otra vez en un libro a un personaje recalcitrante y que, para colmo, se ha robado la Navidad, Reyes y quién sabe cuántas cosas más.
Volviendo al Dr. Seuss, su nombre completo Theodore Seuss Geisel (1904-1991) fue un escritor y caricaturista estadounidense que se volvió famoso por sus libros para niños con unos dibujos que hacen que uno se desternille o quizás también se «destornille» de la risa.
Nació en Springfield, Massachusetts, siendo su origen étnico el de judío alemán. Su sentido del humor es fantástico y sus dibujos no lo son menos. Sus citas para los niños son mejores que cualquier libro de autoayuda. Una de nuestras favoritas es: «No estés triste porque se acabó, alégrate porque sucedió». Tuvo tanto éxito que publicó más de 60 libros.
*Lea también: La caída del líder no es el fin del sistema, por Luis Ernesto Aparicio M.
Ahora todos están en casa esperando que algo pase, aunque hay quien dice que todo está completamente normal. Muchos, sin embargo, piensan que ahora viene el desenchufe. Trump dice que ahora manda él. ¿Será verdad? ¡Habrá que preguntarle a Melania!
Aglaya Kinzbruner es narradora y cronista venezolana.
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