David Hockney, por Valentina Rodríguez
X: @valenntinus
El pasado 11 de junio falleció David Hockney (Reino Unido, 1937), una de las figuras fundamentales del movimiento pop art. El artista, autor de “A Bigger Splash”, trabajó prácticamente hasta el final de su vida: pasó décadas desafiando las convenciones del arte a través de la pintura, el dibujo, la fotografía y, más recientemente, la tecnología digital.
La California (EEUU) de los años 60 marcó el inicio de su carrera, fue el lugar donde pudo ser –Hockney fue uno de los primeros artistas abiertamente homosexuales– y donde se enamoró de la luz dorada, del estilo de vida relajado y, sobre todo, de las piscinas de la costa oeste. Con colores vibrantes y su particular perspectiva abordó temas que van desde bodegones y paisajes hasta innumerables retratos de amigos y familiares, así como diseños escénicos para teatro y ópera –dedicó más de dos décadas a diseñar escenografías y vestuarios para algunas de las óperas y ballets más importantes del mundo.
La primera vez que vi “A Bigger Splash” fue hace muchas lunas. Era una reproducción en un consultorio odontológico de Caracas. Me quedé rato viendo aquella imagen que parecía tan sencilla, armónica, de una piscina solitaria, con un trampolín sin una gota de agua, pero rodeado de una llama blanca que da la sensación de que alguien (o algo) acaba de romper la quietud de la escena. Me tomó varios años volver a esta imagen y descubrir la obra del británico.
Las piscinas de Hockney son mucho más que simples imágenes de un verano de ensueño; son hitos fundamentales en la historia del arte contemporáneo por razones técnicas, conceptuales y sociopolíticas.
En ellas buscó pintar lo invisible y congelar el tiempo, definió la estética de «El sueño californiano»; creó una subversión de las vanguardias de la época; y ofreció una declaración sutil de libertad e identidad. Sus piscinas siguen influyendo hoy en día en la moda, la fotografía, el diseño de interiores y el cine.
Hockney no solo fue uno de los artistas más populares del mundo, responsable de algunas de las imágenes más memorables, fue un hombre que se atrevió a buscar su lugar en el mundo. Echaremos en falta su creatividad y su visión alegre, optimista de la vida.
*Lea también: Los 40 del Reina Sofía, por Valentina Rodríguez
Valentina Rodríguez es licenciada en comunicación social y magíster en arte contemporáneo.
TalCual no se hace responsable por las opiniones emitidas por el autor de este artículo






