Cuarenta y seis, por Gisela Ortega
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El número 46 esconde datos sorprendentes que abarcan desde la biología hasta la cultura popular y el deporte.
Está profundamente ligado a nuestra biología, siendo el número estándar de cromosomas en el cuerpo humano (23 pares). Esta cifra es la base de nuestra herencia genética, organizando los más de 20.000 genes que definen a nuestra especie.
En la nomenclatura dental, el «46» hace referencia exacta al primer molar inferior derecho. En la odontología psicosomática o integrativa, este diente se relaciona metafóricamente con la carga, el soporte material y el estrés por responsabilidades excesivas.
En el sector de la salud, el número ha sido adoptado por instituciones de innovación como Código 46, un laboratorio de genética enfocado en medicina preventiva.
En arquitectura, el número 46 guarda una relación fascinante con los espacios bioclimáticos, la herencia mesoamericana y el diseño moderno:
El reconocido proyecto de 46 Viviendas Sociales bioclimáticas del arquitecto Gabriel Verd, en España destaca por optimizar su orientación hacia el sol del sur, utilizando el ancho de las terrazas para bloquear el calor en verano y permitir el paso de luz durante el invierno.
La Estructura prehispánica 46 es uno de los templos más importantes del sitio arqueológico de Dzibilchaltún en Yucatán, México, con tres cuerpos escalonados y una enorme escalinata megalítica orientada hacia la gran plaza sur.
El Edificio Echeñique 46 en Santiago de Chile, diseñado por Talhouk + Arquitectos, destaca por transformar sus áreas de circulación comunes (pasillos y escaleras) en espacios diseñados intencionalmente para el encuentro social y la habitabilidad.
Nave S–46 en Alemania: Este es un almacén de producción diseñado por el estudio Aretz Dürr Architektur. Se caracteriza por sus vigas de madera de hasta 40 metros de largo que logran un interior diáfano y luminoso completamente libre de columnas.
46 código telefónico internacional para Suecia.
El 46, paralelo terrestre que cruza Europa, Asia y Norteamérica.
El Paralelo 46° Norte: Esta línea de latitud es un punto de referencia para el cultivo de vinos famosos a nivel mundial. Atraviesa directamente importantes regiones vinícolas como Burdeos en Francia y partes del noroeste de los Estados Unidos (como Oregón).
El Paralelo 46° Sur: En el hemisferio sur, este paralelo oceánico pasa muy cerca del extremo sur de Nueva Zelanda y de la zona de los fiordos en la Patagonia chilena.
Geográficamente, en los Estados Unidos, Oklahoma fue el estado número 46 en unirse a la Unión en 1907.
En la región de las Montañas Adirondack (Nueva York), hay una lista exacta de 46 picos principales. A los escaladores que logran conquistar todos ellos se les conoce históricamente como los «Cuarenta y seis» (Forty-Sixers).
En algunas regiones de la geografía física, la Ruta 46 (como la famosa US Route 46 en el este de los Estados Unidos o la Ruta 46 en Argentina) conecta pasos y valles importantes.
El 46 lo eligió por motivos sentimentales, el famoso piloto de motociclismo, Valentino Tossi ya que era el dorsal que usaba su padre, Graziano Rossi, en el año que nació Valentino. Su legado fue tan grande que el dorsal fue retirado de MotoGP tras su retirada.
Es número semiprimo (producto de dos números primos) y, curiosamente, es el mayor número entero que no se puede expresar como la suma de dos «números abundantes».
46, es un número compuesto, que tiene los siguientes factores propios: 1, 2 y 23.
46 es el número atómico del paladio.
46 estrellas tiene el manto de la Virgen de Guadalupe, de México.
En numerología, combina la estabilidad y el orden del número 4 con la sensibilidad y el servicio del 6. Se asocia con la autodeterminación, la protección familiar y la capacidad de construir bases sólidas.
El número 46 esconde una de las coincidencias más famosas (y debatidas) de la historia de la literatura, vinculando directamente a William Shakespeare con la Biblia: Existe una curiosa teoría que sugiere que Shakespeare dejó su «firma» en la Biblia del Rey Jacobo (publicada en 1611). Se dice que, en el Salmo 46, la palabra número 46 desde el principio es «shake» y la número 46 desde el final es «spear». Lo más llamativo es que el autor tenía exactamente 46 años cuando se estaba terminando de imprimir esta versión.
En el Evangelio de Juan (2:20), se menciona que el templo tardó 46 años en ser construido, cifra que los estudiosos a menudo contrastan metafóricamente con el cuerpo humano (que posee 46 cromosomas).
Es un número compuesto, que tiene los siguientes factores propios: 1, 2 y 23. Número de Erdős–Wood. En Nueva York, los escaladores que conquistan las 46 cumbres principales de las montañas Adirondack son conocidos como «forty-sixers».
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El destacado arquitecto japonés Arata Isozaki (reconocido por sus diseños en el Centro Himalaya y el Allianz Tower en Milán) fue el laureado número 46 en recibir el Premio Pritzker de Arquitectura en el año 2019.
La sede del prestigioso centro de neurociencias más grande del mundo se localiza físicamente dentro del Complejo de Ciencias Cerebrales y Cognitivas (Edificio 46) del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).
En las corrientes de la numerología aplicada al hábitat, el número 46 representa el equilibrio práctico: el 4 simboliza la estructura, el plano intelectual, el hormigón y los cimientos, mientras que el 6 representa el «acabado», la armonía visual y hacer el espacio más útil.
En el Antiguo Testamento, el número 46 aparece en los registros del censo, indicando el número exacto de levitas (hombres de entre 30 y 50 años) que fueron contados para el servicio del tabernáculo.
La luz oculta del 46: El número 46 corresponde a la palabra hebrea lev (לב), que significa corazón. Lamed (ל) = 30 Bet (ב) = 2 Juntos = 32, el número de la conciencia del corazón. Pero aquí es donde se vuelve místico: 46 es la gematría de la palabra “moach” (מוח), que significa mente o conciencia.
El Salmo 46 es un canto de confianza y protección divina frente a las crisis. Su mensaje principal destaca que, ante cualquier catástrofe o conflicto, Dios es nuestro refugio seguro, invitándonos a mantener la paz y reconocer Su soberanía por encima de todo.
La Sinfonía número 46 fue compuesta por el compositor austriaco José Haydn en el año 1772.
Gisela Ortega es periodista
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