Pedro Benítez: «Sin legitimidad democrática no habrá estabilidad en Venezuela»
El historiador Pedro Benítez cree que el país atraviesa una transición incierta y tutelada, que será incapaz de lograr estabilidad sin elecciones libres. Advirtió que la aparente calma es frágil y que las demandas sociales y políticas volverán a emerger
El historiador y profesor universitario Pedro Benítez analizó el escenario político venezolano tras los acontecimientos de inicios de enero y fue enfático al señalar que, sin un proceso electoral legítimo, no será posible una estabilización duradera del país.
Benítez afirmó que lo ocurrido desde el 3 de enero sorprendió incluso a los analistas más atentos. «Aquí han pasado un montón de situaciones en los últimos días que yo creo que nadie se habría imaginado», dijo, al tiempo que explicó que la vulnerabilidad internacional de la administración de Nicolás Maduro hacía prever una salida negociada, aunque el desenlace fue distinto. «Eso finalmente ocurrió, pero no ocurrió como algunos nos imaginamos, sino mediante una operación militar», apuntó.
Durante la conversación con Víctor Amaya en el programa Noche D, el historiador sostuvo que el cuadro actual es el de un poder político que se mantiene con estructuras represivas aún activas, pero bajo una tutela externa inédita. «Para decirlo de manera apretada, Donald Trump y Marco Rubio, en vez de barrer al chavismo, lo pusieron a su servicio», señaló, al describir lo que considera un gobierno con origen ilegítimo y márgenes de maniobra limitados.
Benítez insistió en que la estabilidad no puede sostenerse solo en la represión o en una coyuntural mejora económica. «Venezuela no se va a terminar de estabilizar hasta que no se constituya un gobierno con el consentimiento de los gobernados», afirmó. A su juicio, la ausencia de movilizaciones visibles responde al impacto de una represión prolongada: «Venimos de 18 meses de un terrorismo de Estado brutal, cuyo objetivo era aterrorizar a la población y matar cualquier intento de movilización social».
El historiador recordó las protestas poselectorales de julio de 2024 y las calificó como un punto de quiebre. «Esas protestas fueron el caracazo del chavismo», dijo, al subrayar que estuvieron protagonizadas por jóvenes de sectores populares que habían sido base social del oficialismo. Para Benítez, ese episodio rompió definitivamente el vínculo emocional entre el chavismo y amplios sectores de la población.
Consultado sobre la posibilidad de una transición democrática real, Benítez advirtió que la aparente calma es engañosa. «Esto en cualquier momento se puede convertir en una crisis de autoridad», afirmó, al recordar que el aparato militar y policial mostró incapacidad para defender al país frente a una potencia extranjera y mantiene como función principal la represión interna.
En ese contexto, sostuvo que las demandas sociales y políticas están contenidas, pero no desaparecidas. «Cuando la gente ve una oportunidad de apertura política, las demandas no se calman, todo lo contrario, se multiplican», explicó, al comparar el momento venezolano con procesos históricos como España tras la muerte de Franco o Europa del Este después de 1989.
Sobre el rol de la oposición y la sociedad, Benítez consideró que el reacomodo tomará tiempo, pero es inevitable. «La solución más lógica y racional va a ser un proceso electoral», afirmó. Añadió que, aunque hoy el poder de facto busque ganar tiempo con una recuperación económica, «no le veo mucho margen a que esto no termine en una elección que legitime los poderes públicos».
La entrevista cerró con una advertencia histórica. Benítez recordó episodios de aperturas frustradas en Venezuela, como el inicio del gobierno de Juan Vicente Gómez en 1908, para subrayar que los procesos de transición no son lineales.
Recordó que tras desplazar del poder a Cipriano Castro, Gómez dejó en libertad a todos los presos políticos, permitió el regreso de los exiliados y hasta incluyó a los opositores en el Gabinete, en un clima de amplia libertad de prensa. Una estrategia que le sirvió para estabilizar la situación y luego apretar el puño para gobernar durante casi dos décadas más.
Sin embargo, insistió en que la presión social, la necesidad de legitimidad y el contexto internacional empujan hacia una salida electoral: «Lo más práctico para todos los actores políticos venezolanos es que esto termine de manera pacífica y acordada por medio de elecciones libres».
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes «contra el odio», «contra el fascismo» y «contra el bloqueo». Este contenido fue escrito tomando en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.





