Observatorio de Prisiones: Trabajo dentro de las cárceles no es reconocido ni remunerado
El Observatorio Venezolano de Prisiones puntualizó que miles de personas privadas de libertad son las que ejercen tareas esenciales dentro de las cárceles, como la cocina, aseo o los talleres. Sin embargo, ese trabajo no se traduce en beneficios de disminución de condenas o pagos para que el recluso cubra sus necesidades básicas o pueda sostenerse una vez salga de prisión
El Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP) denunció este viernes que el trabajo de los reclusos dentro de los centros penitenciarios del país no es reconocido o remunerado por el sistema, por lo que no hay garantías y termina en un «esquema de discriminación» profunda.
«Lo que debería ser una herramienta para la reinserción termina funcionando en un esquema de discriminación y desigualdad profunda», afirmó Humberto Prado, director del Observatorio, según recoge una nota de prensa.
Puntualizó que miles de personas privadas de libertad son las que ejercen «tareas esenciales» dentro de las cárceles, como la cocina, aseo o los talleres. Sin embargo, ese trabajo no se traduce en beneficios de disminución de condenas o pagos para que el recluso cubra sus necesidades básicas o pueda sostenerse una vez salga de prisión.
El director del OVP señaló que esta situación dentro de las cárceles viola los artículos 21 (igualdad ante la ley), 89 sobre el reconocimiento del trabajo y 272 de la Constitución. Este último obliga a garantizar un sistema penitenciario orientado a la rehabilitación y al respeto de los derechos humanos.
«Sin embargo, en la práctica, el trabajo penitenciario ocurre al margen de estos principios. Las personas privadas de libertad quedan excluidas de condiciones laborales justas, sin acceso a una remuneración digna, sin garantías de seguridad y sin que ese trabajo cumpla su finalidad de reinserción», insistió.
Prado hizo un llamado a la defensora del pueblo, Eglée González, «para que ejerza sus competencias y promueva acciones que garanticen condiciones laborales dignas y una remuneración justa para las personas privadas de libertad, tanto hombres como mujeres».
«En un país donde el trabajo es un derecho, no puede existir una población que trabaja sin derechos, porque mientras eso ocurra la igualdad ante la ley seguirá siendo una promesa incumplida», sentenció.
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