Entre policías y ladrones: denuncian robos y saqueos en edificios devastados de La Guaira
Este 1 de julio se cumple una semana tras el doble terremoto que devastó gran parte de La Guaira. Mientras los locales intentan rescatar la vida entre el cemento, la supervivencia se ha convertido en un doble desafío: luchar contra los escombros y desconfiar de quienes, por uniforme, deberían ser su única garantía de seguridad
«¡Saca la pistola, pues! ¡Mátenos!». El grito de Melisa Páez rompió el silencio de las ruinas en el edificio Ballarta, en Playa Grande. Frente a ella, un funcionario del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) retrocedía mientras familiares lo increpaban por intentar apropiarse de dinero en efectivo hallado entre los escombros de la edificación colapsada.
«Y si le viniste a buscar los reales a tu jefe, peor, porque ahora tu jefe no te va a ayudar, huevón», gritó Páez, una de las mujeres que enfrentó al funcionario de la policía científica. «Agarre su distancia», respondía el agente al grupo de mujeres. «¿Tú no tienes hijos? ¿No tienes una madre? Eres una vergüenza. Ojalá nunca pases un momento como este», gritaba otra de las familiares mientras rompía el dinero en la cara del agente del Cicpc.
El hecho ocurrió en el edificio Ballarta. Los parientes de las personas que vivían en esta edificación denunciaron que los agentes del Cicpc no querían ayudar y que habían detenido la búsqueda. La gente reclamó a los funcionarios: «Ustedes están buscando un botín», gritó Páez.
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Lo que dijo el Cicpc
El Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas confirmó la detención de cuatro funcionarios involucrados en estos actos. «Ante los recientes hechos ocurridos en las zonas afectadas por los eventos sísmicos en el estado La Guaira, se constató que un grupo de funcionarios, desviándose de sus deberes y aprovechándose de las labores de rescate y asistencia humanitaria, actuaron de manera indecorosa al apropiarse de valores económicos hallados entre los escombros», reconoció el ente en sus redes sociales.
Indicó que la conducta es «reprobable y contraria a los valores fundamentales de nuestra doctrina», por lo que atenta de manera directa contra «el prestigio institucional» y el respeto debido a la ciudadanía. En consecuencia, el Consejo Directivo de la institución abrió una investigación administrativa y procedió con la separación definitiva e irrevocable de sus cargos de todos los funcionarios involucrados.
Asimismo, se anunció la aprehensión y puesta a la orden del órgano jurisdiccional correspondiente de los ciudadanos Aguilar Reyes Maya, Fredy Rafael Lugo Oliveros, Roger Andrés Omaña y Josué Jhonatan Burgos Sánchez, detenidos por comisiones de la División de Investigaciones de Delitos en la Función Pública del Cicpc y presentados ante la Fiscalía 68 Nacional con competencia en materia de delitos contra la corrupción del Ministerio Público.
El tiempo juega en contra. Han pasado más de 144 horas desde el movimiento telúrico que dejó en el suelo 189 edificaciones. La desesperación aumenta, mientras merma la tolerancia a la injusticia y al abuso de poder: los ciudadanos han expuesto en redes sociales a funcionarios policiales que, en lugar de ayudar, se han aprovechado de la tragedia para hurtar pertenencias y dinero entre las ruinas.
Denuncia que fue creciendo
Esto no fue un hecho aislado. Policías y civiles habrían robado y saqueado edificios devastados por el doble terremoto del 24 de junio, según han denunciado familiares de las víctimas que permanecen en las zonas buscando señales de vida o, resignados, esperando recuperar los cuerpos de sus allegados para darles sepultura.
El 27 de junio se conoció que civiles obligaron a funcionarios de la Guardia Nacional (GN) a romper billetes en dólares que habían encontrado en el lugar. El hecho ocurrió en Caribe, al este de La Guaira.
Las redes sociales han servido a la ciudadanía para denunciar estos actos casi de forma inmediata. En otro edificio, se hizo público un grupo de hombres obligando a salir a funcionarios de la GN que portaban bolsos de mano. «¡Respeten la tragedia de los demás! ¿Qué haces ahí metido si esa es mi casa?», se escuchó a uno de los hombres mientras corría a los uniformados.
En otros audiovisuales se ven funcionarios de la GN cargando electrodomésticos; sin embargo, sobre estos últimos casos no se ha informado sobre alguna averiguación o investigación disciplinaria. Leonel Rocca, un civil que se trasladó desde Caracas para ayudar a remover escombros, relató a TalCual que, si bien esta situación ha evidenciado la unión de los venezolanos, también ha demostrado la corrupción de algunos funcionarios. Contó que vio a un oficial intentando robarse la corneta de un automóvil entre las ruinas de un edificio en Caribe.
Videos de funcionarios militares del régimen chavista robando entre los escombros y saqueando edificios tras la tragedia y en medio de labores de rescate generan indignación nacional e internacional. pic.twitter.com/1CQ0DT5zUA
— VVperiodistas (@VVperiodistas_) June 29, 2026
Falta de seguridad en La Guaira
También se han registrado robos y saqueos por parte de civiles. En el Conjunto Residencial Playa T, en Catia la Mar, un familiar denunció a TalCual el robo de baterías de carros, computadoras y otros artefactos. Los residentes dijeron sentirse abandonados por el Estado.
El 29 de junio, otro pariente, quien prefirió resguardar su identidad por temor a represalias tras denunciar la orfandad en la que, según su testimonio, está la ciudadanía, relató que la zona sigue totalmente a oscuras. Aseguró que no cuentan con resguardo policial constante, sino que los efectivos solo aparecen en caravanas, a horas específicas, «para tomarse una foto e irse».
En La Páez, Gibson Galindo contó en un grupo de WhatsApp que en el Bloque 1 «se metieron unos rateros en la nochecita. Se iban llevando un aire y un ventilador, pero como los vecinos de las veredas les gritaron, corrieron y dejaron las cosas tiradas». Estas fueron resguardadas por la comunidad.
En Caribe, TalCual vio cómo funcionarios de seguridad buscaron a tres individuos que ingresaron a una edificación. No se pudieron constatar las medidas tomadas debido a que un oficial pidió a este medio retirarse «porque no podíamos grabar» el procedimiento.
El lunes 29 de junio, pasada las 11:00 p.m., Geraldine Ramos, habitante de Macuto, denunció a TalCual el inicio de saqueos en el edificio Parque Antillano. Relató que la estructura quedó parcialmente destruida y que no se había podido ingresar tras el sismo, pero se vieron personas no reconocidas por los vecinos recorriendo los pasillos. Tampoco hubo policías que atendieran la situación.
El 25 de junio, TalCual pudo presenciar saqueos de electrodomésticos que habían quedado entre los escombros. No hubo funcionarios que frenaran la situación. «¿Qué vas a hacer allá adentro, pana? Ahí lo que queda ya son puros muertos porque se llevaron todo», dijo el propietario de un comercio de Catia la Mar a uno de los saqueadores. Los objetos eran trasladados en motocicletas y hasta camiones.
Mientras los guaireños intentan rescatar la vida entre el cemento, la supervivencia se ha convertido en un doble desafío: luchar contra los escombros y desconfiar de quienes, por uniforme, deberían ser su única garantía de seguridad.
— Raymond Azar (@RaymondAzarM) June 27, 2026
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