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«Ahora duermo tranquila»: familias tienen un techo temporal mientras esperan al Estado



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Casita temporal Techo
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Luna Perdomo | septiembre 5, 2026

En una comunidad remota y de difícil acceso de El Junquito, cinco familias que pasaron casi dos meses durmiendo con miedo a que sus viviendas colapsaran, tras los terremotos del pasado 24 de junio, encontraron en las casas provisionales de Techo un lugar seguro para pasar la noche, mientras esperan la respuesta definitiva por parte del Estado

Fotos: Luna Perdomo


Casi dos meses después de haber ocurrido el doble terremoto, Daniela Medina y el papá de sus tres hijos se turnaban para dormir y vigilar que la casa no terminara de ceder durante la noche mientras los demás dormían. La vivienda que habitaban en la población Las Medinas, ubicada en el kilómetro 19 de El Junquito, fue marcada con etiqueta roja por los daños sufridos.

Una de las habitaciones más afectada fue la de su hijo Eliécer Suárez, de 24 años de edad, quien tiene discapacidad motora. La ansiedad y la preocupación hizo que este joven pasara al menos una semana sin comer, sin tomar agua ni dormir.

La familia Suárez Medina buscó ayuda en distintas instituciones públicas, hasta que lograron que funcionarios de Protección Civil e ingenieros inspeccionaran las viviendas de la zona, dejándolas todas marcadas con sello rojo ante la situación del terreno, pero seis semanas después de los terremotos de magnitudes 7,2 y 7,5, no han recibido una solución por parte del Estado.

Casa Techo El Junquito

*Lea también: Vecinos permanecen en edificios con etiqueta roja pese al miedo y en rechazo a refugios

«Techo llegó caído del cielo», afirmó Daniela Medina, en referencia a la ONG chilena que apareció en su zona «para construir 15 módulos temporales a varias familias afectadas», precisó José Subero, director general de Techo Venezuela. Ya levantaron 11.

Las casas temporales, también conocidas como de emergencia que edificó esta organización, son de un solo ambiente, miden 18 metros cuadrados, tienen estructura de madera, techo de zinc, puerta y ventanas: «Bases de pilotes. Son sismo resistentes», destacó Subero.

Techo aporta todos los materiales y la mano de obra a través de sus voluntarios, tanto nacionales como internacionales, que vinieron no solo de otros estados, sino de países como México, Chile y Colombia.

En esta localidad de El Junquito, la organización tiene planes de construir más viviendas de emergencia «porque la necesidad está y hemos mapeado otras zonas, que por las características de las construcciones, que son de bahareque, hay un riesgo latente», explicó José Subero a TalCual, vía telefónica.

Casa Techo El Junquito

«Nos dicen que ya podemos dormir tranquilos», recordó Medina que les comentaron desde la ONG cuando les entregaron la nueva casa. Cuando se mudaron, la mujer le preguntó a su hijo cómo había pasado la primera noche y él le respondió: «De maravilla, me siento como en otra ciudad».

Casa Techo El Junquito

Por medio de una nota de prensa, Techo informó el pasado 25 de agosto que habían construido las primeras 17 viviendas en el país tras los terremotos. Además de las de El Junquito, hicieron otras en la población de Guaracarumbo, en La Guaira, el estado más afectado por los temblores.

En ese sentido, el representante de la ONG sostuvo que la idea de estos módulos es que las familias «se resguarden, que sirva de especie de refugio contra el frío, la lluvia y el sol» porque admitió «que vivir en 18m² también es hacinamiento».

Techo tiene la meta de construir 200 viviendas temporales en distintos estados del país en un período de 10 meses: «Estamos ajustando la planificación para empujar a que podamos llegar a la mayor cantidad posible antes de que llegue la mitad de diciembre, para que las familias tengan donde pasar la Navidad de forma segura», dijo Subero.

Para el mes de septiembre en el país ya no quedan voluntarios extranjeros de la organización, pero no se desestima que puedan arribar algunas delegaciones. En la comunidad Las Medinas de El Junko se desplegaron 107, de los cuales, 87 eran nacionales.

Casa Techo El Junquito

Volver a dormir tranquilos

La historia de Gladys Medina, otra beneficiaria de Techo de 59 años de edad y quien tiene a su cargo a tres nietos de 11, nueve y siete años de edad, es similar a la de su sobrina Daniela, pues resumió que desde que recibió el módulo temporal «duermo mucho más tranquila».

Sin embargo, destacó que desde el pasado 24 de junio sus nervios quedaron muy alterados. Afirmó que un doctor le dijo que está padeciendo estrés postraumático tras la vivencia de los terremotos: «Es algo que me afectó mucho mentalmente. Los sonidos me molestan, cualquier ruido me agobia». También manifestó que siente pánico cada vez que percibe una réplica.

Casa Techo El Junquito

Gladys Medina y su nieta observan cómo las paredes de bahareque han cedido tras los terremotos

La casa de Gladys Medina es de bahareque y sus paredes están rotas, despegadas entre sí y otras cediendo. Varias de ellas están medio sostenidas con palos que le hacen fuerza.


La mujer explicó a TalCual que ella estaba dispuesta a irse a un campamento temporal, pero tras la inspección le indicaron que no había cupo para ella y sus nietos.

La primera y, hasta ahora, única respuesta para esta familia llegó de parte de Techo. Medina rememoró que llegaron un miércoles y el viernes comenzaron a construir las casas provisionales y especificó: «En tres días levantaron cinco casas en el sector. Realmente estoy muy agradecida porque para mí fueron ángeles caídos del cielo».

Para Medina, la mayor tranquilidad se siente en la noche cuando se va a dormir junto a sus nietos sin temor a que la construcción termine de derrumbarse sobre ellos. Al miedo por las réplicas tras los terremotos, suma el temor por las fuertes lluvias de las últimas semanas que le inundan la vivienda ante el mal estado de su techo.

Casa de Gladys Medina en El Junquito

Los módulos de emergencia construidos por Techo pueden durar, según el tipo de madera, «unos cinco años sin hacerle mantenimiento, pero si se le aplica barniz, pinturas y se corrigen a tiempo filtraciones que puedan surgir por la lluvia, pueden durar incluso 10 años», afirmó el director de la ONG, quien destacó que en algunos países han observado una duración de 15 años.

No obstante, Subero destacó que esa cantidad de años no es lo que se le ofrece a los beneficiarios y los exhorta «ya que ahora dormir no es una preocupación» a «pensar en cómo cambiar a una solución definitiva».

Para el director de la ONG, la solución habitacional puede llegar por dos vías: «Que la familia la pueda construir en función de sus ingresos o donaciones » o a través de la «participación del Estado venezolano».

Respuestas que no llegan

Gladys y Daniela Medina están conscientes de que el aporte de Techo es provisional y que la respuesta definitiva debe venir por parte de las autoridades. En sus viviendas afectadas siguen haciendo uso de la cocina y del baño, pero evitan pasar gran parte del tiempo dentro de las estructuras afectadas por temor a un colapso total.

Estas viviendas aún tienen en la entrada la etiqueta roja, pero Daniela Medina enfrenta otro problema: aunque fue censada y la estructura quedó declarada inhabitable durante la inspección, en el registro del Estado, su casa aparece con etiqueta verde; es decir, habitable.

Para resolver el error, acudió a la Vicepresidencia y a las oficinas de Venezuela Renace, donde, según contó, le dijeron que la falla la tuvo el ingeniero a cargo de la inspección, pero que ella debe ir al Ministerio de Hábitat y Vivienda para corregir la falta: «Tengo ese problema porque no aparezco como afectada», insistió.

Casa Techo El Junquito

De acuerdo con Daniela Medina, varias personas de esa localidad tampoco aparecen en el registro oficial como viviendas con etiquetas en rojo.

Las familias de la comunidad Las Medinas buscaban ayuda para obtener una vivienda en mejores condiciones antes de los terremotos, pues detallaron que las vaguadas de años anteriores ya habían afectado sus hogares. Las autoridades les habían solicitado en múltiples ocasiones cartas explicativas, pero hasta la fecha, las respuestas no han llegado.

Gladys y Daniela Medina condenaron el abandono institucional, pues pese a la emergencia, aseguraron que no recibieron alimentos, medicamentos, productos de higiene personal u otro tipo de asistencia en la comunidad.

Las Medina dirigen su mensaje al gobernador de La Guaira, José Alejandro Terán. Le piden «que tome conciencia y se apoye en los enlaces de las parroquias. No están haciendo su trabajo como deberían porque, de ser así, se hubiese avanzado muchísimo más con todos los afectados», argumentó Daniela.

La comunidad Las Medinas es una zona apartada. Para llegar hay que entrar por el Junko Country Club, pero allí no entra el transporte público. Sus habitantes pueden tardar hasta casi dos horas caminando para arribar a la vía principal de El Junquito: «A veces hay quien ofrece la cola, pero no siempre», contó Gladys. Llevar a los niños a la escuela también implica una larga caminata: les toma alrededor de una hora.

Comunidad Las Medinas El Junquito

Estado de la vía en la comunidad Las Medina en el km 19 de El Junquito

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes «contra el odio», «contra el fascismo» y «contra el bloqueo». Este contenido fue escrito tomando en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

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