Encuentran personas con vida en edificios de La Guaira declarados como zona muerta
Frente a la parálisis institucional, vecinos y familiares en La Guaira financian maquinaria propia para remover escombros. El doble terremoto del 24 de junio dejó más de 1.450 fallecidos hasta ahora
Se escucharon gritos en una tierra que había sido declarada como muerta. «Encontraron a tres personas en la torre B y otras piden ayuda en la torre A», del conjunto residencial Playat, ubicado en Playa Grande, al oeste de La Guaira, una de las zonas devastadas tras el doble terremoto que sacudió la entidad costero-montañosa el pasado 24 de junio.
El hallazgo, que rompió el silencio que había sentenciado el diagnóstico técnico, se produjo en horas de la noche del 28 de junio, al término del cuarto día tras los movimientos telúricos de magnitudes 7,2 y 7,5.
«Las cuadrillas que contratamos escucharon los gritos. Fueron a buscar a delegaciones de rescate que estaban cerca y tenían cámaras infrarrojas, para verificar que no fuese producto de su imaginación», cuenta a TalCual Kianny, quien vivía en el lugar, pero no se encontraba en el sitio al momento de la catástrofe.
Relató que, entre los vecinos, pagaron maquinaria para una de las torres. Menciona que habían recibido ayuda de Estados Unidos para los rescates, pero que «siguieron de largo» porque el protocolo que ejecutaron, supuestamente, les indicó que no había vida. Igual pasó con las delegaciones de El Salvador y Uruguay, quienes hicieron lo mismo.
*Lea también: Reportes del Gobierno sobre heridos por terremotos reflejan inconsistencias
En el sitio, hasta el momento de la publicación de esta nota, se contabilizan 27 supervivientes. En el lugar había 86 apartamentos entre las tres torres que conforman el conjunto residencial.
Edificios sentenciados
Al este de la entidad ocurrió algo similar. En residencias Caribe, los equipos de rescate marcaron la edificación con la letra «D». El marcaje significa «solo fallecidos», de acuerdo con la nomenclatura del Grupo Asesor Internacional de Búsqueda y Rescate.
Familiares y allegados de las personas que vivían en estas residencias dicen que tienen evidencia de que hay personas con vida.
El sábado 28 de junio, TalCual adelantó en el reporte de los recorridos que se hicieron por Caribe, parroquia Caraballeda, que familiares de personas que habitaban estas edificaciones urgían maquinaria que facilitara la remoción de escombros, tanto para sacar los cuerpos de los fallecidos como para seguir buscando supervivientes. «Nos estamos organizando para que no vengan, porque quieren declarar esto como zona muerta», dijo una familiar en el edificio Los Corales, quien prefirió resguardar su identidad: «No vaya a ser que vean esto y nieguen la ayuda que puedan dar para rescatar a los nuestros. Queremos darles santa sepultura».
En el edificio Palma Real se declaró «zona muerta» en horas de la tarde del 28 de junio. Un funcionario del cuerpo de rescate de Caracas comentó a TalCual que se cumplieron los protocolos. Familiares dijeron que sacaron con vida a cerca de 20 personas y que habrían quedado atrapadas unas 18.
Familiares también intentan, en medio de la oscuridad y desconexión a internet en la que quedó el estado, revisar las redes sociales. Se han publicado mensajes de supuestos supervivientes en transmisiones en vivo de TikTok.
Hasta ahora no se ha confirmado el hallazgo de ninguno de ellos, pero se ha emprendido la búsqueda. Un usuario publicó en horas de la mañana del 29 de junio que estaba atrapado; lo hizo en TikTok. Dijo que estaba en el edificio Coral Bella. Aún no ha sido hallado, pero en horas de la tarde de ese mismo día se activó un protocolo porque se escucharon voces pidiendo ayuda.
Aunque el tiempo ahora juega en contra, los guaireños y los familiares de las personas que aún no han aparecido no pierden la esperanza. Esperan que se replique el milagro que ocurrió en otras residencias y que quienes están con vida, pero entre escombros, no se rindan y sigan pidiendo auxilio.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes «contra el odio», «contra el fascismo» y «contra el bloqueo». Este contenido fue escrito tomando en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.





