Año escolar 2025-2026: un balance oficial a medias que no suelta todas las cifras
La publicación de lo que el Ministerio de Educación denomina balance oficial, el despacho educativo presenta datos generales y reporta avances, pero expertos entrevistados por TalCual contrastan y cuestionan los datos oficiales con la realidad de la crisis del sector educativo venezolano
Autora: Constanza Cegarra
El pasado 11 de agosto, el Ministerio de Educación hizo público su balance del año escolar 2025 – 2026. Cifras como la matrícula estudiantil registraron un incremento de 73.248 estudiantes entre julio de 2025 y julio de 2026, situándose en seis millones de estudiantes inscritos en el Sistema de Gestión Escolar.
Sin embargo, la meta planteada en enero del año pasado por el ministro de Educación, Héctor Rodríguez, de alcanzar los siete millones de estudiantes matriculados, aún está sin cumplirse.
Estos datos que denominaron «balance de gestión» también da cuenta de una disminución de 45,5% del déficit de docentes especialistas en las aulas, que pasó de 25.393 profesores, en julio de 2025, a una cifra de 13.834 profesores que aún se necesitan en las aulas, para julio de 2026.
«Cuando se hacen publicaciones en redes sociales con números y porcentajes que solo te hablan de proporciones, sin conocer la base de datos completa, quedamos casi condenados a seguir calculando estimaciones estadísticas con limitaciones y preocupaciones. Lo serio es que tengamos los informes de Memoria y Cuenta completos», afirma para TalCual Carlos Calatrava, coordinador académico de la Escuela de Educación de la UCAB, investigador y licenciado en Ciencias Pedagógicas de la misma institución.
La última memoria y cuenta del Ministerio de Educación corresponde al año escolar 2014-2015.
De allí, a que investigaciones independientes como la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi), sirva como una lupa para entender y completar indicadores más específicos ante datos oficiales tan generales y escasos.
El abogado especialista en Derechos del Niño y coordinador general de Cecodap, Carlos Trapani, destaca algunos de los aparentes avances del reporte de gestión a través de un hilo en su cuenta de X, pero afirma que «una política educativa no se evalúa solamente por cuánto hace el Estado, sino por cuánto cambia la vida educativa de los niños».
Contextualizar las cifras
En su presentación del informe 2025, el pasado 7 de mayo, Encovi sostiene que continúa el deterioro educativo.
Detrás de esa cifra oficial de seis millones de estudiantes matriculados, Encovi contrasta que 44% de ellos «asiste irregularmente a clases debido a diversas eventualidades». Destacan: fallas del servicio de agua (26%), fallas del servicio eléctrico (21%) y falta de comida en el hogar (21%).
Celsa Alfonso, directora de la Escuela de Educación de la UCAB y docente especializada en proyectos educativos comunitarios, interpreta estos datos como «pérdida de la función protectora de la escuela» y agrega que «sin servicios básicos continuos, la escuela pierde su capacidad de retención y la educación deja de ser percibida por los jóvenes como un vehículo viable de movilidad social y construcción de un proyecto de vida».
Alfonso también hace énfasis en que los 178 días de apertura escolar reportados oficialmente no se traducen en asistencia constante ni en horas pedagógicas efectivamente impartidas. Se necesita evidencia de los aprendizajes.
La exclusión escolar continúa
Sin cifras totalizadas por subsistemas, ni comparativas, ni desagregadas por estados, edades o género, este balance de gestión no incluyó entre sus cifras cuánta población en edad escolar no está asistiendo a clases.
Para la profesora Raquel Figueroa, quien también es dirigente sindical nacional del Colegio de Profesores de Venezuela, esa es una de las principales preocupaciones basándose en las estimaciones de Encovi que reporta 1,2 millones de niños, niñas y adolescentes excluidos de la cobertura educativa.
«No podemos hablar de una recuperación donde existe una población bastante grande que dejó de ser escolarizada, pero lo grave es que no se sabe dónde está esa población», asevera Figueroa.
Carlos Trapani expone en su análisis que «el mayor vacío del balance» está en indicadores más específicos que se dejaron de lado como medir la comprensión lectora de los estudiantes, su desempeño en las matemáticas y qué contenidos y aprendizajes necesitan reforzar y recuperar.
Todas las fuentes entrevistadas por TalCual, concuerdan en que desde la última Memoria y Cuenta presentada por el Ministerio de Educación, solo han podido acceder a cifras oficiales a través de declaraciones de los ministros que no permiten verificar ni corroborar la información.
También destacan que es a través de dichas declaraciones que pueden detectar y contrastar las discrepancias entre los números anunciados con respecto a la matrícula.
Así lo muestra un trabajo publicado por TalCual que comparó las cifras dadas por la entonces ministra de Educación, Yelitze Santaella, de una matrícula de ocho millones de estudiantes para el año escolar 2023-2024, con respecto a los casi cinco millones de estudiantes anunciados por el actual ministro Héctor Rodríguez que cursaron el año escolar siguiente.
¿De verdad se redujo el déficit de profesores?
Carlos Calatrava, quien también fue director de la Escuela de Educación de la UCAB desde 2020 hasta 2024, sostiene que «ese número hay que verlo con lupa».
Calatrava se ancla en el hecho de que las escuelas y facultades de Educación de todo el país y sobre todo universidades especializadas como la Universidad Pedagógica Experimental Libertador (UPEL) «tienen 14 años anunciando el déficit de profesores para las áreas de las ciencias, la tecnología y las matemáticas».
La profesora Raquel Figueroa referencia la caída histórica de la matrícula de las diversas especialidades de la ciencia e investigación de 100 mil estudiantes en 2009 a apenas 23 mil en 2024, según estudios también realizados por la UPEL.
«Crecieron los docentes no graduados, en vez de disminuir. De esta manera es como el Ministerio de Educación estaría disminuyendo el déficit en la docencia», afirma Figueroa.
Tanto Carlos Calatrava como Celsa Alfonso coinciden con la afirmación de Figueroa y destacan que la reducción del déficit profesoral en un 45,5% responde a medidas de contingencia administrativa y no necesariamente al aumento de egresados de las facultades de Educación universitarias.
Para garantizar docentes profesionales en las aulas, Celsa Alfonso insta a que se aseguren «remuneraciones dignas, protección social, estabilidad laboral y evaluaciones periódicas de impacto pedagógico».
Carlos Trapani afirma en su análisis del balance que «cubrir una vacante no nos dice si el docente puede permanecer en ella. No habrá recuperación sostenible de la educación sin recuperación de la profesión docente».
Reportes oficiales del Ministerio de Educación ubican en 400 mil la nómina de docentes activos actualmente a nivel nacional. Sin embargo, todas las fuentes entrevistadas por TalCual denuncian que estas cifras no cuentan con un desglose público territorial por municipio o estado que permita la verificación ciudadana.
La opacidad estatal tampoco permite medir con precisión la deserción docente por migración o abandono del ejercicio.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes «contra el odio», «contra el fascismo» y «contra el bloqueo». Este contenido fue escrito tomando en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.








