Voluntarias en Táchira cosen bolsas para cadáveres y envían a zonas devastadas por sismos
Para la elaboración de la bolsa usan tafeta, tela loneta, cierres por metro, slider, reatas , hilos e hilazas de color negro. El proceso es completamente manual y toma varias horas. Desde el domingo hasta la fecha han logrado confeccionar alrededor de 120 bolsas
Autora: Zulma López
San Cristóbal.– Un grupo de costureras del estado Táchira se ofrecieron como voluntarias, con el fin de elaborar bolsas para el traslado de cadáveres que se encuentran en las zonas devastadas por los terremotos del pasado 24 de junio.
Sin buscar reconocimiento y prefiriendo mantenerse en el anonimato, comenzaron a coser de manera artesanal para responder a una necesidad urgente en las zonas más afectadas. La iniciativa nació luego de que una de las integrantes de un centro de confección de ropa viera en redes sociales el llamado de un colombiano que participa en el envío de ayuda humanitaria hacia Venezuela.
«La iniciativa nació porque vimos el TikTok de un colombiano que estaba enviando ayudas para Venezuela y hacía mucho énfasis en que se necesitaban bolsas para cadáveres”, indicó una de las voluntarias.
Recordó que durante la pandemia confeccionó varias bolsas para cadáveres, por lo que pensó que teniendo la experiencia y parte del material se le haría fácil hacerlas en esta oportunidad.
“Mi compañera me dijo: ‘vamos a ayudar’, y el domingo comenzamos», relató la joven, quien pidió mantener su identidad en reserva.
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Desde ese día, familiares, amigos y vecinos comenzaron a sumarse al trabajo. Unos cortan la tela, otros cosen, mientras varias personas colaboran con donaciones para comprar los materiales. Aunque han preferido mantenerse en el anonimato poco a poco las personas se han ido enterando del trabajo, han recibido aportes económicos para comprar telas y también otras personas han llegado al lugar para ayudarlas a coser.
El trabajo también ha crecido gracias al apoyo de voluntarios que ofrecen sus máquinas de coser y confeccionan las bolsas desde sus propias casas. A esta labor se han sumado alrededor de 20 personas
Para la elaboración de la bolsa usan tafeta, tela loneta, cierres por metro, slider, reatas , hilos e hilazas de color negro. Las voluntarias cuentan que el proceso es completamente manual y toma varias horas, y desde el domingo a la fecha han logrado confeccionar alrededor de 120 bolsas.
«Es un trabajo bastante tedioso y largo. Quisiéramos decir que hemos hecho muchísimas más, pero la realidad es otra. Sin embargo, sabemos que con poco también estamos dando un gran aporte», comentó.
Para garantizar que la ayuda llegue directamente a quienes la necesitan, el grupo buscó diferentes vías de envío. Una parte fue despachada a través de una empresa de envío de encomiendas, aprovechando una jornada de transporte gratuito, mientras que otras bolsas fueron entregadas a través de una persona del Táchira, quien colabora en un centro de acopio de la Universidad de Los Andes.
«Nos daba miedo llevarlas a un centro de acopio común y que no las despacharan de inmediato o, peor aún, que terminaran comercializándolas.
Incluso, tras recibir la sugerencia de una persona comenzaron a marcar cada bolsa con un sello que indica «donación», con el objetivo de evitar que sean revendidas.
Las voluntarias contaron que personas residenciadas en Inglaterra y Estados Unidos realizaron aportes económicos para comprar nuevos rollos de tela, lo que permitirá fabricar cerca de 100 bolsas adicionales.
«Es muy triste decir que estoy haciendo bolsas para cadáveres. Uno quisiera estar cosiendo ropa para niños o cobijas, pero esta fue la necesidad que encontramos. Saber que podemos ayudar a que una persona tenga una despedida digna nos da la tranquilidad de que estamos aportando un granito de arena desde lo que sabemos hacer», expresó.
Cada bolsa mide aproximadamente 2,05 metros de largo por 1,50 metros de ancho, dimensiones pensadas para facilitar el manejo de los cuerpos durante las labores de recuperación en las zonas devastadas por el terremoto.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes «contra el odio», «contra el fascismo» y «contra el bloqueo». Este contenido fue escrito tomando en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.





