PERFIL | González López: de comandar cuerpos acusados por torturas a dirigir la Defensa
El ataque militar de Estados Unidos y posterior captura de Nicolás Maduro, impulsaron al GJ Gustavo González López a nuevos cargos cerca de Delcy Rodríguez. Tras su nombramiento como director de la Dgcim y Guardia de Honor Presidencial, apareció el 16 de enero como uno de los interlocutores durante la visita del director de la CIA, John Ratcliffe
El general en Jefe Gustavo Enrique González López fue apuntado este miércoles 18 de marzo como nuevo ministro de Defensa, en reemplazo de un Vladimir Padrino López quien estuvo 11 años y cinco meses al frente de una de las carteras ministeriales más importantes del país.
La carrera de González López no ha estado desvinculada del aparato represivo y de inteligencia modelado por Nicolás Maduro, especialmente luego de 2014 cuando aumentaron las denuncias de graves violaciones de derechos humanos y que ahora son investigadas por la Fiscalía de la Corte Penal Internacional.
Pertenece a la promoción «General Juan Gómez Mireles», egresada de la Academia Militar en 1982, junto a figuras como los exgobernadores Henry Rangel Silva y Antonio Rojas Suárez. En 2003 empezó a vincularse con las estructuras de gobierno, al ser designado como director general de la oficina de planificación y Desarrollo de Recursos Humanos del Ministerio de Infraestructura, encabezado entonces por Diosdado Cabello.
Tres años más tarde se unió formalmente al gabinete venezolano, cuando fue nombrado presidente de la Sociedad Mercantil C.A. Metro de Caracas y Metro Los Teques. Comandó por órdenes de Hugo Chávez la 5.ª. División de Infantería de la Selva, Operación Teatro N.º 5 y Garrison Ciudad Bolívar, antes de ocupar la comandancia general de la Milicia Bolivariana el 30 de julio de 2011.
Nicolás Maduro lo pasó a retiro en 2013, pero fue reincorporado rápidamente dentro de su gobierno. Fue director del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) entre los años 2014-2018 y 2019-2024, periodos donde se registraron graves denuncias sobre torturas en las diversas sedes del organismo, muertes bajo custodia como la del exconcejal Fernando Albán, así como señalamientos de detenciones arbitrarias y desapariciones forzadas.
También enfrentó sanciones internacionales por estar involucrado en abusos a los derechos humanos. En 2015, Estados Unidos lo incluyó en listas de sancionados, cuestión que replicaron Canadá, Inglaterra y varios países de la Unión Europea como Bélgica y Francia.
Gustavo Gónzalez López fue ministro de Relaciones Interiores entre 2015 y 2016, además de consejero de Seguridad e Inteligencia de la Presidencia. El año 2024 fue nombrado intendente de Asuntos Estratégicos y Control de Producción de Pdvsa.
En octubre de 2024 fue sustituido del Sebin por el MG Alexis Rodríguez Cabello. En ese entonces, el propio Maduro destacó la «fortaleza mental, psicológica, humana» de González López. «Por usted hay paz en este país así que no se esté despidiendo mucho que hay nuevas misiones y nuevas batallas».
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El ataque militar de Estados Unidos y posterior captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, lo impulsaron a nuevos cargos cerca de Delcy Rodríguez, quien ejerce como encargada del Ejecutivo apoyada y reconocida por la administración de Donald Trump.
El 7 de enero, Rodríguez oficializó la designación de González López como nuevo comandante de la Guardia de Honor Presidencial (GHP) y director de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim), otro órgano de «represión» –según mecanismos internacionales– que ha cometido graves violaciones de derechos humanos como torturas, detenciones arbitrarias, desapariciones forzadas y violencia sexual.
También apareció como uno de los interlocutores durante la visita del director de la CIA, John Ratcliffe, el pasado 16 de enero. De acuerdo con un funcionario estadounidense consultado por The New York Times, Ratcliffe y Delcy Rodríguez abordaron temas de cooperación en inteligencia, estabilidad económica y la necesidad de impedir que Venezuela sea «un refugio seguro para adversarios de Estados Unidos, especialmente narcotraficantes».
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes «contra el odio», «contra el fascismo» y «contra el bloqueo». Este contenido fue escrito tomando en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.





