«No queremos que otra madre muera buscando»: la petición de madres en vigilia a EEUU
Los familiares de presos políticos y activistas de derechos humanos, que se mantienen en carpas en las inmediaciones de la Embajada de EEUU en Caracas, han solicitado reuniones con el encargado de negocios estadounidense en el país, John Barrett, pero hasta la fecha no han obtenido una respuesta
Desde hace 11 días, al menos una decena de familiares de presos políticos se mantiene en vigilia en las inmediaciones de la Embajada de Estados Unidos. La noche del miércoles 17, caminaron hasta la entrada principal de la sede diplomática en recuerdo de Carmen Teresa Navas, la madre del preso político fallecido Víctor Hugo Quero, y con una petición clara: no quieren seguir sumando muertes mientras esperan por libertades.
«No queremos que otra madre muera buscando o esperando a su hijo. Les pedimos a los representantes diplomáticos que, por favor, sean mediadores para que suelten a todos los presos políticos», dijo Francis Quiñones, madre del sargento segundo Jonathan Franco Quiñones, cerca de la embajada estadounidense en Caracas.
Los familiares se reunieron para conmemorar un mes del fallecimiento de Carmen Teresa Navas, a quien consideran un símbolo de lucha por la libertad de los presos políticos y en contra de las desapariciones forzadas. La mujer de 81 años buscó durante poco más de 11 meses a su hijo, detenido arbitrariamente en enero de 2025, por distintas cárceles, Ministerio Público, Defensoría del Pueblo y tribunales.
Carmen nunca obtuvo una respuesta de las autoridades hasta el 7 de mayo, cuando el Ministerio de Servicio Penitenciario informó que su hijo había fallecido 10 meses atrás. 10 días después, ella falleció.
Los familiares y activistas, que se mantienen en carpas en las inmediaciones de la Embajada, han solicitado reuniones con el encargado de negocios de EEUU en el país, John Barrett, pero hasta la fecha no han obtenido una respuesta.
En la actividad también exigieron a la administración de Delcy Rodríguez que tome acciones «concretas, efectivas y urgentes» para que «ninguna madre o abuela muera esperando justicia». Mantienen extendidas sobre el suelo pancartas, afiches y fotografías de presos políticos. Durante la vigilia también dejaron un rosario elaborado con globos y velas formando la palabra «SOS».

Foto: Ronald Peña / EFE
Solo un familiar de un preso político ha podido reunirse recientemente con autoridades de EEUU en el país. María Milagros Vallenilla, madre del preso político Daniel Echenagucia, hace dos días comentó a VPI TV que en mayo «personalmente fui a la Embajada, me dejaron pasar porque soy ciudadana americana, me recibieron pero salí de allí sintiendo que no había sido escuchada».
Indicó que «no fue la respuesta que yo esperaba», pero consideró que la vigilia es una forma de «presión» a Estados Unidos aunque no sean recibidos por los funcionarios que se encuentran en Venezuela. Sobre el caso de su hijo, relató que las autoridades se niegan a entregar el expediente donde es acusado por hechos del 2019 cuando ni él ni su familia vivían en Venezuela.
«Salí sintiendo que no había sido escuchada», María Milagros Vallenilla relata su experiencia tras acudir a la embajada de #EEUU buscando apoyo para la causa de su hijo, el preso político Daniel Echenagucia. #EstoEsAmérica aquí: https://t.co/6ySoo8J2RR pic.twitter.com/UsA4ORjVMs
— VPItv (@VPITV) June 16, 2026
Asimismo, resaltó que tiene boleta de excarcelación desde enero pero las autoridades del Internado Judicial Rodeo I, donde se encuentra detenido, se han negado a ejecutarla. Afirmó que Daniel ha «perdido 30 kilos y para un hombre de 1.86 de estatura es bastante, él sufre de asma crónica, nos preocupa muchísimo porque está expuesto a cloro, humo y humedad; pero no solamente es el impacto físico sino psicológico».
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes «contra el odio», «contra el fascismo» y «contra el bloqueo». Este contenido fue escrito tomando en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.





