Exdirectora penitenciaria murió por falta de atención médica en La Crisálida
Eleiner Sánchez llevaba varios días con problemas de salud y había solicitado ser trasladada a un centro asistencial, pero sus peticiones fueron ignoradas hasta que su condición se volvió crítica. La presa política murió por una obstrucción intestinal. Estuvo recluida en La Crisálida desde diciembre de 2024, cuando la acusaron de sostener una relación sentimental con un líder de la banda delictiva Tren del Llano
Eleiner Sánchez, exdirectora del Centro Penitenciario para Procesados Judiciales 26 de Julio, murió luego de presentar una obstrucción intestinal mientras permanecía detenida en el Centro de Formación para Procesadas Femeninas La Crisálida, en Miranda.
Según detalló el Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP), Sánchez llevaba varios días con problemas de salud y había solicitado ser trasladada a un centro asistencial, pero sus peticiones fueron ignoradas hasta que su condición se volvió crítica. El domingo 27 de septiembre la trasladaron al Hospital Victorino Santaella Ruiz de Los Teques, donde fue sometida a una cirugía de emergencia.
«Su muerte pudo y debió evitarse pues, como tantas otras personas privadas de libertad que han muerto bajo custodia, Eleiner tenía derecho a recibir atención médica oportuna y digna», recalcó el OVP.
Con apenas 53 días como directora del Centro Penitenciario para Procesados 26 de Julio del estado Guárico, Sánchez fue detenida en diciembre de 2024 por orden de Julio García Zerpa, ministro de Servicio Penitenciario. La Fiscalía la acusó de tener una relación sentimental con el recluso Wilfredo Sánchez, señalado como líder del grupo delictivo Tren del Llano.
Luego de su detención, estuvo recluida en una celda de máxima seguridad de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim) de Boleíta durante cuatro meses y posteriormente fue enviada a La Crisálida.
El hijo de Sánchez denunció en reiteradas oportunidades que ella poseía evidencias sobre presuntas tramas de corrupción interna, situación que habría estado relacionada con su detención y posterior vulneración de sus derechos.
El OVP señaló que esta es la segunda muerte que registra en La Crisálida. «La primera fue la de Fabiana Desirée Páez Fernández, quien falleció en junio y, al igual que Eleiner, murió sin recibir la asistencia médica que requería», escribió en X.
La organización civil instó al Estado a asumir su obligación jurídica y moral de garantizar la vida, integridad y salud de toda persona bajo su custodia. Según el OVP, desde abril se han registrado más de 60 muertes en las cárceles.
«Privar de libertad no puede significar, bajo ninguna circunstancia, una condena implícita a la tortura por denegación de auxilio ni a la muerte por abandono», recalcó.
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