«Mis hijos piensan que está temblando todo el tiempo»: el impacto del sismo en niños
Habitante del urbanismo Hugo Chávez señaló la falta de ayuda gubernamental y destaca el apoyo de particulares que les han llevado agua, comida y enseres
El hijo mayor de Damaris García la despertó a las 3:00 de la madrugada de este viernes. «Mamá, siento que está temblando, muévete». La comerciante se puso los zapatos enseguida, pero se dio cuenta que el temblor no era tal sino el propio trauma de su niño de 13 años.
Viven en el urbanismo Hugo Chávez, en el sector Playa Grande, uno de los afectados por el doblete sísmico del miércoles 24 de junio.
«Mis hijos piensan que está temblando todo el tiempo, todo esto es terrible. En la noche era peor, veíamos como alumbraban desde los edificios pidiendo ayuda, uno me decía ‘mamá, vamos a sacarlos’, pero cómo yo ayudo con mis hijos pequeños y esos edificios que se están cayendo. Todo es lamentable», expresó la mujer.

La familia pasó la noche en la camioneta. A García y a su esposo también les tocó «mentalizarlos».
«Ellos están nerviosos, pero los mentalicé que si me pasaba algo, ellos me dejan y siguen. No pasa nada, están vivos. Les dije que están bien, que están preparados, que son deportistas y que lo vamos a superar. Para lo que pasó, para eso, somos los reyes del mundo. Hay gente que perdió la vida, lo perdió todo, pero estamos bien», contó Damaris.
Aunque Damaris no perdió la casa como en edificios vecinos, su vivienda de tres habitaciones sí quedó inhabitable. También perdió el local que logró estrenar hace apenas un mes en el mercado municipal de Catia La Mar, uno que tenía desde el mes de septiembre «persiguiendo» y que quedó mitad carbonizado y mitad saqueado.
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«Yo ayer fui a buscar lo que quedó, saqué la comida y repartí una parte a mis vecinos y el resto lo guardé para mis hijos. Me llamaron cuando estaban saqueando, ¿cómo en medio de esta tragedia hay inconscientes que roban? Se llevaban neveras, cajas de cerveza ¿se van a rascar en medio de esta tragedia? No puede ser», reclamó la mujer.
También señaló la falta de ayuda gubernamental, aunque dice que «no hace falta» debido a la cantidad de agua, comida y enseres que han conseguido de particulares. Tampoco sabe qué va a hacer de ahora en adelante, pero «no me quiero ir para Caracas, a mi me gusta todo aquí, tenía todo aquí. Anoche fui a una casa ajena y me sentía tan mal porque siempre he tenido mis cosas. No sé si quedarme, irme, porque me quedé sin nada».

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