Josnars Baduel cumple seis años detenido: «Tememos por su vida»
Margareth Baduel expresó en un vídeo la «crueldad» de las autoridades contra su hermano, Josnars Baduel, al no permitirles contacto físico básico, atención médica especializada y otros derechos básicos dentro de la cárcel de El Rodeo I. El hijo del exministro de Defensa Raúl Isaías Baduel enfrenta una condena de 30 años de prisión por la «operación Gedeón», como se conoció al intento de incursión armada por las costas venezolanas en mayo de 2020
Este martes 5 de mayo se cumplen seis años del intento de incursión armada de un grupo de venezolanos y estadounidenses por las costas venezolanas. La «operación Gedeón» dejó más de 40 detenidos, entre ellos Josnars Adolfo Baduel, hijo del exministro de Defensa Raúl Isaías Baduel. A seis años de su arresto, sus familiares expresaron la «crueldad» por las condiciones de reclusión y sus temores por su estado de salud.
«Tememos por su vida», expresó Margareth Baduel, una de las hermanas del preso político, en un vídeo.
En estos seis años, dijo Baduel, «hemos sido testigos del desgaste físico y orgánico de Josnars, él ha sido sometido a las pruebas más crueles. Han sido seis años de una espera que asfixia, de torturas que lo llevaron al borde de la muerte y la herida más profunda que un hijo puede cargar: recibir la noticia del fallecimiento de su madre y no poder despedirla y ver morir a su padre en sus propios brazos en medio del desamparo».
La familia Baduel ha denunciado en varias oportunidades que las torturas sufridas luego de su arresto le ocasionaron graves problemas de salud, que no han sido atendidos. Sus hermanas han señalado que requiere tres operaciones quirúrgicas, entre ellas una en el hombro, pero las autoridades no han autorizado estos procedimientos.
Josnars Baduel, condenado a 30 años de prisión, estuvo recluido en el Sebin Helicoide. Hace dos años, fue trasladado de forma arbitraria a la cárcel de máxima seguridad El Rodeo I donde, según sus hermanas, ha sido víctima de torturas y tratos crueles, aislamiento y «castigos» por reclamar mejores condiciones de reclusión.
A principios de abril de 2026, afirmó su familia, fue castigado y afectado por la inhalación de gases durante una protesta de presos extranjeros.
«Tenemos dos años sin darle un abrazo a mi hermano, ese es el tamaño de la crueldad. Nos han negado el contacto físico, la atención médica especializada y el derecho básico a la humanidad, pero lo que no han podido quebrar es su espíritu», afirmó Margareth Baduel.
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La activista también señaló que estos seis años «han sido años marcados por el silencio institucional, por la falta de respuestas y por un patrón que se repite: ocultar, negar y desgastar».
«En medio de este inmenso dolor y separación que nos marca, Josnars Adolfo nos ha dado una lección de gallardía y dignidad que nos deja sin palabras. Su valentía no es solo resistencia, es el fuego que nos alienta a seguir, el compromiso que nos recuerda que tanto sacrificio no puede ni será en vano», afirmó.
Baduel exigió la libertad inmediata de su hermano y más de 450 presos políticos que, según el Foro Penal, se registraban hasta el 27 de abril. «Exijo que cese el silencio. Exijo que se detenga esta forma de castigo que se prolonga en el tiempo».
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes «contra el odio», «contra el fascismo» y «contra el bloqueo». Este contenido fue escrito tomando en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.





