Hospitales internacionales trabajan para evitar una crisis sanitaria entre damnificados
El hospital estadounidense Samaritan’s Purse, de emergencia, tiene 56 camas y está dispuesto en las inmediaciones del aeropuerto internacional de Maiquetía, especialmente para atender a damnificados. Cuenta con unidades de cuidados intensivos, farmacia, laboratorio y dos quirófanos
Dos semanas después del doblete sísmico que sacudió el país y dejó miles de víctimas mortales y miles de damnificados, delegaciones médicas de varios países trabajan para evitar una crisis sanitaria en campamentos provisionales donde se refugian de manera precaria.
A Venezuela llegaron hospitales de campaña de México, Estados Unidos, Brasil, España y Colombia. Su principal objetivo es contener enfermedades respiratorias, gastrointestinales y psicológicas surgidas tras la tragedia.
Darwin López, de 54 años de edad, es uno de los casi 19.000 damnificados que quedaron sin vivienda, sin nada y que ahora vive hacinado en carpas levantadas en esatdios, parques, plazas y hasta en aceras.
López duró tres días rescatando a su esposa de 44 años y su hijo de tres años debajo de los escombros. Después tuvo que llevar a su otro hijo, de 35 años, a un hospital móvil estadounidense tras presentar un fuerte dolor estomacal.
«Tiene un fuerte dolor a nivel de estómago y lo llevé al hospital de Pariara (en La Guaira), pero está colapsado. Entonces nos dieron esta alternativa», explicó a la AFP, mientras esperaba afuera del hospital Samaritan’s Purse instalado en grandes carpas de campaña blancas.
«Acá lo están atendiendo y esperemos que no sea algo tan grave», dice preocupado de que alguna comida descompuesta o agua sucia le hayan caído mal.
Hospital Samaritan’s Purse
El hospital Samaritan’s Purse de emergencia tiene 56 camas y está dispuesto en las inmediaciones del aeropuerto internacional de Maiquetía. También cuenta con unidades de cuidados intensivos, farmacia, laboratorio y dos quirófanos.
En el interior de las carpas hay aire acondicionado, estantes con medicamentos, camillas y máquinas para radiografías.
En los primeros días, la atención de estos doctores internacionales se centró en enfermos con traumatismos generalizados, fracturas e intervenciones quirúrgicas, muchos de ellos damnificados.
En esta segunda fase se enfocan en atender dolencias posteriores al evento sísmico y en un plan de control epidemiológico para la mitigación de riesgos sanitarios dentro de los albergues que ya suman 94, según el reporte oficial del pasado sábado, ofrecido por el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez.
Llegan «pacientes crónicos que por no tener sus medicamentos» sufren de «algún tipo de insuficiencia en su cuerpo por no haber podido acceder a un manejo de salud primario», cuenta Paula Melo, directora médica del Hospital Samaritan’s Purse.
Este hospital, que llegó a atender hasta 160 personas en un día, ahora recibe una centena.
Los brasileños también mantienen un hospital de campaña en La Guaira donde han atendido a cientos de personas. Ofrecen consultas, clínica general, pediatría, ortopedia, exámenes, ultrasonido y ecografía.
«Hay un laboratorio con capacidad de exámenes clínicos y también algunas pruebas rápidas de epidemias y farmacia con muchos medicamentos que hemos traído de Brasil», dijo Leonel Marcano, comandante de la Misión de la Marina de Brasil en Venezuela.
Los terremotos provocaron daños a cerca de 900 edificios y el colapso total de 190, especialmente en La Guaira.
Arelis Pérez, directora médica de la ONG mexicana Medical Impact, dice que se han «encontrado muchísimas enfermedades respiratorias dentro de los espacios (refugios), pues a la hora de convivir con otras familias, es muy fácil poder adquirir enfermedades respiratorias y gastrointestinales».
Muchos pacientes llegan con dolores de cabeza, dolores musculares por dormir en el suelo y síntomas que el cuerpo somatiza por las emociones que llevan a cuestas tras el terrible impacto de los sismos.
«Hemos identificado también muchísimas necesidades (…) y estamos haciendo un plan de trabajo», explicó Pérez.
Con información de AFP
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes «contra el odio», «contra el fascismo» y «contra el bloqueo». Este contenido fue escrito tomando en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.





