Cumaná cumple un mes sin agua entre fallas, anuncios oficiales y protestas ciudadanas
Una afectación en el sistema de trasvase del embalse Turimiquire mantiene a Cumaná, parte del estado Sucre y zonas de Nuevas Esparta sin agua desde hace un mes. En muchos casos, los ciudadanos han recurrido a ríos, cisternas y puntos improvisados de abastecimiento para poder sobrellevar la emergencia
Lino Castañeda | El Tiempo
La ciudad de Cumaná, capital del estado Sucre, cumple un mes sumida en una de las crisis hídricas más severas de los últimos años, luego de la afectación registrada en el sistema de trasvase del embalse Turimiquire, estructura que surte de agua potable a buena parte de la entidad y también a sectores de Nueva Esparta.
Desde los primeros días de la contingencia, el impacto sobre la vida cotidiana de los cumaneses fue inmediato. La falta de agua por tuberías obligó a miles de familias a reorganizar sus rutinas para resolver tareas tan básicas como cocinar, bañarse, lavar ropa y mantener la higiene del hogar. En muchos casos, los ciudadanos recurrieron a ríos, cisternas y puntos improvisados de abastecimiento para poder sobrellevar la emergencia.
El 27 de febrero, la gobernadora Jhoanna Carrillo informó que un derrumbe en el túnel de trasvase, presuntamente provocado por un sismo, había dejado fuera de funcionamiento una parte importante del sistema. Un día después, el 28 de febrero, fue activado un plan de contingencia con camiones cisterna para intentar atender a las comunidades afectadas.
El 1 de marzo, las autoridades anunciaron la optimización del servicio por tuberías en zonas bajas de cinco comunidades, pero vecinos denunciaron que en varios sectores el suministro nunca se materializó. Esa frustración marcó el tono de los días siguientes: ciudadanos recorriendo la ciudad en busca de agua, usando mangueras conectadas a tuberías bajas, visitando ríos y playas, o esperando por cisternas que muchas veces no alcanzaban para todos.
El 2 de marzo, el Ministerio de Aguas detalló que el derrumbe principal se ubicaba en el kilómetro 7 donde se habría colapsado 86% del diámetro del túnel. Ese mismo día se informó que se dinamitarían las rocas para despejar la vía, mientras que desde la Presidencia se aseguró que el problema estaba resuelto. Horas después, la gobernadora pidió paciencia y afirmó que al día siguiente se realizarían las últimas acciones.
La contradicción entre los anuncios oficiales y la realidad en las comunidades aumentó la desconfianza. El 4 de marzo, la Gobernación anunció que desde el día siguiente varias comunidades recibirían agua por tuberías de manera rotativa. Luego, el 6 de marzo, salió publicada la Gaceta Oficial en la que se decretó la emergencia hídrica en los tres municipios más afectados.
Entre cisternas, protestas y reclamos
El 7 de marzo se habilitaron líneas telefónicas para reportar incidencias relacionadas con el servicio de cisternas. El 8 de marzo, Carrillo aseguró que en Turimiquire trabajaba un equipo de geólogos y mineros para revisar cómo recuperar el túnel de trasvase.
Ese mismo día, los ministros Jorge Márquez (Vivienda) y Carlos Matz (Aguas) estimaron que en un plazo no mayor a 72 horas se lograría remover la obstrucción. También afirmaron que expertos habían evaluado la condición rocosa del túnel y que esta se encontraba estable.
Sin embargo, el paso de los días volvió a golpear las expectativas de la población. El 12 de marzo, Márquez aseguró que, tras la recuperación de la obra, la estación Manzanares comenzaría a bombear agua hacia Cumaná.
La gobernadora agregó que el sistema produciría 1.200 litros por segundo, una cantidad todavía insuficiente frente a la demanda de la ciudad. En medio de esas declaraciones, el Colegio de Ingenieros del estado Sucre expresó preocupación por no haber sido tomado en cuenta en los trabajos.
El 13 de marzo, las protestas se intensificaron. Vecinos y gremios comenzaron a exigir un informe técnico claro, mientras crecía la molestia por lo que calificaban como falta de información y respuestas poco precisas. Para el 16 de marzo, la población ya mostraba mayor escepticismo frente a los pronunciamientos oficiales y mantenía la presión en las calles.
La realidad dentro del túnel
Las autoridades insistieron en que la causa del colapso fue sísmica y detallaron que el geólogo principal apenas pudo entrar el 17 de marzo para autorizar el paso de maquinaria, algo que finalmente se logró el 20 de marzo.
Luego, el 21 de marzo, el Ministerio de Aguas informó que la obstrucción principal, la cuarta, tenía 50 metros de longitud y 3 metros de ancho, y que ya había sido liberado el quinto desplome del otro lado del túnel.
Este 25 de marzo, las autoridades confirmaron que continuaban retirando escombros con maquinaria recomendada por el Consejo Científico y con apoyo de técnicos del Metro de Caracas, en una etapa que todavía no tiene fecha de culminación.
Mientras tanto, la población sigue esperando agua, pero también respuestas detalladas, verificables y sin contradicciones.
En Cumaná, la exigencia ya no es solo recuperar el servicio, también reclaman claridad sobre lo ocurrido y una solución que les permita volver a la normalidad.
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