CAF crea un fondo de $1 millón para la reconstrucción de Venezuela tras los terremotos
CAF activó un fondo con un capital inicial de $1 millón para canalizar recursos hacia la recuperación del país, además de una donación previa de $300.000 para la respuesta inmediata
CAF, Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, aporta un millón de dólares como capital semilla e informa que pone en marcha un mecanismo transparente para movilizar recursos públicos, privados e internacionales hacia las prioridades de respuesta, recuperación y reconstrucción definidas por Venezuela tras los dos sismos de magnitud 7,2 y 7,5 registrados el pasado 24 de junio.
Esta inicitiva se suma a la donación de $300 mil en ayuda humanutaria anunciada por la institución para atender la emergencia.
El Fondo permitirá recibir contribuciones de gobiernos, organismos internacionales, empresas, fundaciones, personas naturales y otros socios, reunirlas bajo un marco común de administración y rendición de cuentas, y orientarlas hacia las iniciativas que defina y prioricen las autoridades de Venezuela. De esta manera, busca facilitar una respuesta coordinada que evite la fragmentación de esfuerzos y acelere la llegada de recursos a las zonas afectadas.
Como impulso inicial, CAF realizará un aporte semilla de $1 millón para activar el mecanismo y financiar las primeras iniciativas prioritarias. Además, la institución no cobrará comisión alguna por la administración fiduciaria y la implementación de los recursos, de modo que la totalidad de los aportes se destine a la atención de la emergencia y a la reconstrucción.
«Los actos de la naturaleza se responden con actos de humanidad y solidaridad, y Venezuela nos requiere hoy más que nunca. Venezuela es país fundador y sede de CAF, y por eso ponemos en marcha este Fondo para la reconstrucción: un mecanismo ágil y transparente al que invitamos a sumarse a gobiernos y al sector privado, para que sus aportes, junto con los nuestros, formen parte de una respuesta efectiva. Nuestro compromiso es acompañar al pueblo venezolano no solo en la emergencia, sino a lo largo de todo el camino de recuperación y reconstrucción que tenemos por delante», afirmó Sergio Díaz-Granados, presidente ejecutivo de CAF.
El mecanismo está diseñado para las distintas etapas de la respuesta. En una primera fase contempla la atención inmediata, con ayuda humanitaria, suministros esenciales y apoyo a las instituciones encargadas de la emergencia; posteriormente, la rehabilitación de servicios críticos en áreas como salud, agua y saneamiento, energía, educación y conectividad; y, finalmente, la recuperación y la resiliencia, con foco en la reconstrucción temprana, la recuperación de los medios de vida y la reducción de la vulnerabilidad frente a futuros eventos.
CAF expusi que las intervenciones se definirán de manera progresiva, conforme a las evaluaciones de daños y a las prioridades establecidas por las autoridades venezolanas.
El Fondo operará con recursos segregados e independientes de los recursos propios de CAF, trazabilidad por iniciativa, reportes financieros periódicos y auditoría independiente. Las contribuciones podrán realizarse en dólares estadounidenses o en euros, y su ejecución será flexible: las iniciativas podrán llevarse adelante a través de entidades ejecutoras elegibles o, cuando resulte más eficiente, mediante la gestión directa de CAF.
Venezuela es uno de los países fundadores y sede de CAF. Ese vínculo histórico refuerza el compromiso de la institución de acompañar al pueblo venezolano y a sus instituciones en los esfuerzos de atención, recuperación y reconstrucción que demandará esta emergencia, poniendo a disposición su capacidad técnica y financiera para movilizar la solidaridad de la región y de la comunidad internacional.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes «contra el odio», «contra el fascismo» y «contra el bloqueo». Este contenido fue escrito tomando en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.





