Lo que se puede esperar del Programa para la Convivencia es limitado, afirma ONG
Laboratorio de Paz puntualizó que el Programa para la Convivencia Democrática y Paz funciona sin reglas claras, sin transparencia y con una composición donde predominan actores alineados con el oficialismo
A 100 días de su creación, lo que se puede esperar del Programa Nacional para la Convivencia y la Paz es «limitado», no está centrado en las víctimas y tampoco tiene un enfoque de derechos humanos en su actuación. Así lo afirmó la organización Laboratorio de Paz en un análisis publicado este lunes 27 de abril.
«No es la primera vez que las autoridades bolivarianas promueven una comisión para promover el diálogo político entre los venezolanos (…) Hasta ahora el programa opera en el plano político y discursivo, mientras que los estándares de DDHH exigen resultados institucionales y jurídicos», señaló la ONG.
Laboratorio de Paz puntualizó que el Programa –coordinado por el exministro Ernesto Villegas– funciona sin reglas claras, sin transparencia y con una composición donde predominan actores alineados con el oficialismo.
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«Hasta ahora el Programa funciona sin transparencia: No existe acceso público a información, publicación de decisiones ni existencia de informes. Una muestra de la opacidad fue la jornada de censo de personas privadas de libertad por razones políticas (…) Nunca hubo una información oficial de la cantidad ni el listado de presos políticos atendidos», indicó la organización.
Las víctimas tampoco están en el centro del programa, afirma Laboratorio de Paz, pues no «participan en diseño y no definen agenda. No hay enfoque de derechos en su actuación, sino un foco en la gestión del conflicto mediante la realización de espacios de diálogo entre diferentes actores».
«En términos simples: puede servir para que distintos sectores hablen, pero no para garantizar verdad, justicia o reparación. Y sin eso, no hay reconciliación real», sentenció la organización.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes «contra el odio», «contra el fascismo» y «contra el bloqueo». Este contenido fue escrito tomando en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.





