Elías Pino Iturrieta: «El titiritero de este diálogo está en EEUU»
El historiador Elías Pino Iturrieta calificó como un proceso sin precedentes por la presencia directa de Estados Unidos el diálogo instalado entre oficialismo y la AN2015. El académico advirtió que los delegados de ambos sectores actúan como «piezas dóciles» sin autonomía propia, y lamentó la ausencia de María Corina Machado en la mesa
El historiador Elías Pino Iturrieta advirtió que el proceso de diálogo instalado esta semana en La Carlota tiene, por primera vez en la historia venezolana, una «tercera pata» en la mesa: Estados Unidos. En entrevista con el programa Noche D de TalCual, cuestionó el hermetismo del encuentro y describió a los representantes de ambos sectores como «piezas dóciles» manejadas por actores externos a la mesa
Pino Iturrieta, historiador y exdirector de la Academia Nacional de la Historia, sostuvo que la instalación del diálogo entre el sector de la administración interina de Delcy Rodríguez y la delegación de la AN2015 rompe con todos los procesos anteriores porque, por primera vez, Estados Unidos participa como «juez y parte» y no como simple facilitador.
«La presencia y la necesidad de los Estados Unidos confían en este diálogo en particular. Esto no había pasado jamás», afirmó, en contraste con experiencias previas como la facilitación noruega, donde —según dijo— ese país «en ningún momento trató de presionar ni de determinar el rumbo ni el contenido de las conversaciones».
Para el historiador, esa tutela extranjera condiciona cualquier lectura del proceso: «Todo lo que se piense sobre el diálogo depende de esta premisa. Estamos tutelados, pero tutelados quiere decir en serio».
«El guiñol necesita títeres»
Pino Iturrieta cuestionó el perfil de los delegados presentes en la mesa, a diferencia de procesos anteriores como los de Barbados o México, donde —recordó— participaban jefes o representantes reconocibles de distintos partidos. En esta ronda, dijo, «la mayoría de la gente no conocerá a nadie más» que a Jorge Rodríguez y Jorge Arreaza por el oficialismo y, quizás, a un par de nombres por la oposición.
Del lado opositor, dijo reconocer peso político únicamente en el constitucionalista Juan Miguel Matheus. Sobre el resto de los delegados, planteó que se trata de «piezas dóciles» sin capacidad de negociar por cuenta propia: «El títere depende del titiritero».
Del lado del gobierno, dijo identificar solo a Jorge Rodríguez como figura reconocible: «Ese sí lo maneja a su antojo». Sobre el papel de Washington, fue explícito: «No confío en el guiñol porque le tengo mucha desconfianza al titiritero, y el titiritero está en Estados Unidos».
Consultado sobre si la mesa ganaría credibilidad con la incorporación de otros liderazgos, Pino Iturrieta señaló a María Corina Machado como la única figura opositora con autonomía política propia. «Es una mujer con suficiente respaldo, pero también con autoridad moral y política, como para que yo me sienta esperanzado […], pero el problema está en que no está», dijo, y atribuyó esa ausencia a un posible veto dentro del proceso.
Para contextualizar el proceso, Pino Iturrieta recurrió a episodios como la reunión de dirigentes de AD y Copei previa a la caída de Marcos Pérez Jiménez en 1958, o los acuerdos entre Falcón y Páez tras la Guerra Federal, como ejemplos de negociaciones entre venezolanos que, a su juicio, culminaron en pactos con capitulación reconocida por las partes. Contrastó esos episodios con las declaraciones de Diosdado Cabello, quien ha rechazado que el actual proceso implique una «claudicación» del oficialismo.
El historiador consideró que el chavismo atraviesa una etapa de agotamiento como fuerza política, aunque evitó hablar de un colapso inmediato. «El chavismo se entregó sin combatir y, por consiguiente, demostró su debilidad y el comienzo de su agonía. De eso no hay duda», dijo, aunque advirtió que figuras como Jorge Rodríguez y Delcy Rodríguez han mostrado capacidad de sostenerse en el poder pese al desgaste del proyecto que representan.
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