¿Aldea global, o país disfuncional?, por Ezequiel Querales V.
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“Pienso, luego existo”. Memorable expresión de René Descartes, “para establecer el pensamiento como la única prueba indudable de la existencia humana”. (…).
Como el gran filósofo francés, muchos venezolanos, hemos asumido el sublime ejercicio del pensar permanente, tras la duda razonable y dimensión de lo que sucede en Venezuela.
Los acontecimientos que se suceden, son tan sorpresivos, que no terminamos de rebobinar y aclarar las secuencias de lo sucedido previamente, cuando nos vemos sumergidos y aún más confundidos, por otra vorágine de contradicciones.
Un silencioso y a veces enriquecido ejercicio de imaginación, nos ha llevado a pensar en un Marshall McLuhan y su “Aldea Global”, de la década de los 60 del siglo pasado. Intención que nos ha tomado de la mano, elucubrando sobre la inmensa diáspora venezolana interactuando desde todos los rincones del mundo, dándole forma a ese gran sueño global.
Con la mesa servida por los avances del mundo, y una Venezuela que luce rezagada ante tanto fulgor, detectamos en el horizonte, los demoledores barros que trajeron estos lodos”.
Sin querer queriendo, hemos configurado un sombrío panorama de Venezuela, de los últimos tiempos, pero ahora repartido en cuatro planos y momentos diferentes, muy emparentados, los unos de los otros.
En un primer plano, surge inmenso a la expectante memoria, el “presidente galáctico”. Para los suyos, “el comandante eterno”. Amante de la gloria y las charreteras de oro. Ególatra enardecido, hábil comunicador y furibundo encantador de multitudes.
Impactó a Venezuela y al mundo, con su letanía de promesas, repartos a manos llenas, y ser poseedor de los records más insólitos. Como el de ser el presidente con más horas de vuelos sobre un avión, y hablando ante un micrófono. La bonanza petrolera lo coronó en la cima de la egolatría, el despilfarro y la corrupción.
Luego el país exhibió otro mandatario igualmente inepto, tal vez, más camorrero, embustero y gozón. Envilecido por el poder, los relojes caros y las cuentas en Suiza. A su terrible crueldad de lesa humanidad, se debe en gran parte, la discriminada y vejada “diáspora de dolor” de venezolanos dispersos por el mundo.
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Pero su desfachatez al frente del poder, sus burlas ante la sociedad civil, el descarado robo electoral del 28 J-2024, así como sus continuas amenazas a Estados Unidos, apuraron su salida del poder, en medio de la más espectacular operación militar, para la ejecución de una orden de captura a un prófugo de la justicia.
Tras el sacudón del 3 de enero 2026, Venezuela, experimenta una dualidad de gobierno, típica de país disfuncional, ejercida en dos frentes. Desde Caracas, por una presidenta sustituta que no pierde la ocasión, para avanzar en su venganza revolucionaria. Y tutelada con rigor, desde Washington, por un impredecible Donald Trump
La fatalidad del Socialismo del Siglo XXI, ha sido despiadada con Venezuela. No solamente con los crímenes de lesa humanidad, la infame migración de casi 9 millones de compatriotas, la alta pobreza, sino con la escandalosa trama de corruptelas, nunca vistas.
¿Se hizo realidad la Gran Aldea de McLuhan. O seguimos varados en un país anormal?
Ezequiel Querales V. es periodista y analista político
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