«Venezuela se construye entre todas»: liderazgo femenino exige inclusión en la transición
Uno de los ejes centrales del encuentro «Mujeres construyendo la transición: sin mujeres no hay democracia» fue cómo convertir años de trabajo territorial en poder de decisión real . Organizaciones civiles impulsadas por mujeres mostraron cómo el liderazgo, la formación y el registro de memoria que han construido en medio de la crisis son hoy la base para exigir una participación activa en el diseño del futuro del país
Activistas, investigadoras, periodistas y defensoras de DDHH coincidieron el jueves 17 de septiembre en el hotel Renaissance de Caracas para reflexionar sobre la participación femenina en el cambio político, en el marco del foro «Mujeres construyendo la transición: sin mujeres no hay democracia».
En el encuentro se compartieron experiencias, propuestas iniciativas de formación y reflexiones para la reconstrucción del tejido social y la consolidación de la convivencia democrática en Venezuela.
Auris Fermín, representante de Plataforma Encuentros, explicó cómo esta red reúne a 359 activistas, líderes comunitarias y gremialistas, incluyendo comunidades fronterizas e indígenas, que han logrado replicar sus aprendizajes en otras comunidades de nueve estados del país.
«Todas ellas tienen las capacidades para incidir, formar alianzas y ejercer liderazgos. Entendieron bien que el tema de la transición no es abstracto. Demandan el rol protagónico del proceso y estar en la toma de decisiones», puntualizó.
En esa misma línea de acción territorial, Isva Vega, de la organización Raíces, detalló el trabajo realizado en Aragua y Bolívar, donde capacitaron a 167 mujeres en liderazgo comunitario en apenas dos meses.
Asimismo, destacó cómo el acompañamiento constante ayudó a superar el miedo a represalias por expresarse libremente y permitió que las asistentes se reconocieran a sí mismas como agentes de cambio.
Por su parte, la periodista Rosalinda Hernández, en representación del Instituto Prensa y Sociedad Venezuela (IPYS Venezuela), expuso el crecimiento de la Red de Mujeres Constructoras de Paz, una iniciativa que arrancó con 12 integrantes y ahora reúne 28 periodistas en 17 estados.

A través del «periodismo humano» y el trabajo de campo junto a lideresas comunitarias, la red genera informes que documentan la memoria histórica y la realidad de la mujer venezolana ante la censura y la falta de información oficial.
«IPYS llega a poner esa luz en los desiertos informativos y a cada rincón de Venezuela. Necesitamos reconocimiento, formación, pero también que esa brecha que existe del desconocimiento del trabajo que hace la mujer se reduzca. Queremos seguir construyendo país y dar ese paso a la transición», afirmó.
Esa apuesta por la memoria conecta con la visión de la Red de Periodistas Venezolanas, que actualmente cuenta con 260 integrantes dentro y fuera del país. «Si no tenemos memoria y no la garantizamos, repetimos. Para poder hablar de un nuevo momento tenemos que hacer un registro», señaló Gabriela Rojas, periodista e impulsora de la red.
Igualmente, Rojas sostuvo que todos los temas impactan a las mujeres de forma diferenciada y reivindicó la información como una herramienta de poder. «Las mujeres son las que tienen que tomar decisiones cotidianas, para eso necesitan información. Ese trabajo y esa gestión es la que hace que el país funcione. El periodismo tiene la responsabilidad de hacer esa línea directa», puntualizó.
Despolarizar, visibilizar, decidir
Daniela Ropero, integrante de la iniciativa Soy Mujer, enfatizó la urgencia de garantizar la independencia y autonomía económica de las mujeres frente a la crisis, señalando que se requiere actualización en áreas estratégicas para generar oportunidades reales de desarrollo: «Para nosotras la transición es la oportunidad y estamos preparadas».
De igual modo, la activista afirmó que la transición democrática debe comenzar por la despolarización y el diálogo con sectores diversos para alcanzar acuerdos mínimos por el bien común.

Desde la Alianza Mujeres Políticas, destacaron la visibilización de las nuevas voces y la participación real de las jóvenes en los espacios de decisión. La politóloga Evelyn Pinto enfatizó que no basta con usar a las lideresas estudiantiles para una foto, sino que se deben potenciar sus capacidades de influencia garantizándoles libertad plena para expresarse, financiamiento sostenible para hacer política y una red de apoyo firme ante posibles atropellos.
En esa misma línea, Marysabel Centeno denunció la exclusión de la juventud en los procesos de negociación actuales, recordando que han sido precisamente las jóvenes quienes han participado en movilizaciones, apoyado a los presos políticos y coordinado respuestas ante emergencias locales.
*Lea también: Provea se reúne con delegación de la AN 2015: «La agenda social debe ser prioritaria»
Perdón y reconciliación
Para Martha Tineo, coordinadora de Justicia, Encuentro y Perdón, la transición debe poner a las personas en el centro. Aclaró que hablar de perdón no implica impunidad, olvido o borrón y cuenta nueva, sino dignificar la memoria y resignificar el daño. Desde esta perspectiva, la activista enfatizó que la sanación individual es la base para reconstruir vínculos con dignidad.
«La reconciliación no se decreta. No se decreta el perdón. Pero nosotras tenemos que empezar desde ahora, desde nuestra comunidad, construyendo en acciones tangibles la palabra. Eso es lo principal: creer en el otro, en lo que dice», añadió la socióloga Lexys Rondón, coordinadora de la ONG Laboratorio de Paz.
Por su parte, la profesora Luisa Pernalete, de Fe y Alegría, enfatizó que la paz se aprende y requiere procesos educativos continuos, no charlas aisladas. Destacó a la familia como la primera escuela de convivencia y planteó una metodología basada en cuatro acciones clave: reflexionar antes de juzgar, reconocer y gestionar las emociones, reunirse en red para superar la desconfianza y preservar la alegría como motor de resiliencia comunitaria.
«En este momento crucial nuestra propuesta es clara: todo este capital social, inteligencia colectiva, debe ser el eje de la transformación del país. Ninguna transición será sostenible, próspera y democrática si se diseña a espaldas de las mujeres. Tenemos el coraje y la dignidad para caminar hacia ese destino. Sin justicia no hay futuro. Sin verdad no hay reencuentro. Y sin las mujeres jamás habrá democracia», concluyó Tineo.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes «contra el odio», «contra el fascismo» y «contra el bloqueo». Este contenido fue escrito tomando en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.





